Política y Medio Ambiente en Aysén - Columna de Andrés Gillmore

La forma de ver la política al día de hoy ha cambiado sustancialmente, entendiéndose que debemos evolucionar y proyectarnos en consideración con la nueva realidad social en la cual estamos. El Chile que conocíamos hasta hace unos cuantos años dejo de existir y en perspectiva todo cambio. Hoy estamos en una franca transición política, en la búsqueda de un modelo de desarrollo que tenga la capacidad de entender los nuevos fundamentos por el que esta pasando no solo nuestra sociedad, si no el planeta en general a todo nivel de realidades, que obliga a una reestructuración total de lo que creímos. Las soluciones claramente no son instantáneas, pero en algún punto debemos comenzar y no puede ser después de ahora.

En lo que se refiere a Aysén propiamente tal, hay temas de importancia vital ante esta nueva realidad que debemos enfrentar, si queremos tener un papel importante como región y lograr para nuestras comunidades de norte a sur un desarrollo sustentable: conectividad, educación, salud y sueldo regionalizado diferenciado, puntos a considerar si queremos emprender hacia el futuro y lograr soluciones, que solo serán posibles si logramos proyectar un plan integrado de desarrollo regional propio, con una visión aysenina de la realidad, con la capacidad de entender nuestro fundamento social, cultural e histórico, de acuerdo con nuestras potencialidades naturales y culturales y considerando también nuestras desventajas comparativas.

Para concretarlo necesitamos políticos que estén a la altura de las responsabilidades que hoy son exigibles, que entiendan el cambio en la forma del hacer, desarrollándose sin presiones e intereses que no sean propios. Por eso es tan importante elegir bien en las elecciones que se nos vienen para diputados y Cores. Entendiendo que necesitamos una total renovación de las ideas y de los conceptos, desclasificando el centralismo con una fiscalización más rigurosa, creando una base de sustentación que permita proyectar y defendernos de las malas prácticas políticas, sociales y empresariales y permitir así un proceso definitivo y pre-determinado. Eso solo es posible con Diputados, Senadores y Cores, dispuestos a fiscalizar como corresponde, que cuenten con total independencia a la hora de tomar decisiones, dejando claro que Aysén no se cierra a ninguna propuesta o emprendimiento tanto público como privado, con tal que llenen los requisitos exigibles y dictaminados, de acuerdo con el plan previamente estipulado y desarrollado.

El actual liberalismo del modelo en el cual hemos fundamentado el modelo económico debe cambiar, ser más realista, considerando a las regiones y en eso Aysén tiene mucho que decir y aportar. El modelo debe aprender a compartir, a trabajar mancomunadamente con respeto y armonía ante las diferenciaciones regionales. Desarrollo en Aysén no tiene porque ser necesariamente sinónimo de contaminación y de devaluación de lo que tenemos y debería de representar todo lo contrario. Debemos mejorar la distribución de los recursos, respetar el entorno social y ambiental, invirtiendo con eficiencia, construyendo emplazamientos adecuados, exigiendo que todo proyecto de desarrollo cuente con planificaciones estratégicas concretas, con proyecciones a 50 años plazo o más.

Cuando Chile fue invitado a ser miembro de la OCDE, el gran objetivo de esta organización de países desarrollados, fue que diéramos el ejemplo a otras naciones subdesarrolladas como la nuestra, demostrando que podíamos erradicar el cohecho y generar un cambio de mentalidad en la formulación de leyes, posicionándonos como un país responsable medio ambientalmente y socialmente. Por increíble que pueda parecer a pesar de todo lo que puede significar la OCDE a nivel mundial, todo a seguido igual, no ha habido un cambio sustancial en las políticas en este sentido, que demuestre que haber ingresado en la OCDE fue una decisión beneficiosa por un desarrollo sostenible como ejemplo de viabilidad.

El verdadero compromiso social no puede olvidar el medio ambiente y el fundamento social, todo es parte de un todo único y dependiente, nada es omisible o descartable en la ecuación regional, muy especialmente en Aysén donde todo es importante. No es cosa de ser o no ser ecológico como tan simplemente algunos definen el tema cuando discursan de la región y su formato de desarrollo; lo que se busca es trabajar con sentido común, tomando decisiones respetando y no destruyendo. Por mucho que fiscalicemos y decretemos las penas del infierno a todo aquel que no respete con multas millonarias a quien infrinja las disposiciones, de nada valen si no tomamos conciencia como región del respeto que nos debemos a nosotros mismos y por ende de lo que nos rodea. Es tan sencillo como eso.


Por, Andrés Gillmore
Corporación Costa Carrera.
@Veranadas








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