La visión del Pionero - Columna de Andrés Guillmore

“Todo lo que hicimos hoy parece un sueño…” “Entramos tres hombres al valle, dos son finados… ha sido un trabajo muy duro pero lo conseguimos al final”. “Fue un sacrificio patriota, hemos sido dos veces chilenos…””Ahora parece un sueño pero lo logramos… “Nos aporreamos unos pocos y conseguimos abrirles paso a los demás que entraron al valle…”Fue un gran sacrificio con la esperanza de un mañana mejor…” ”Ni nosotros nos dábamos cuenta de lo que estaba pasando… pero lo logramos…” “Antes éramos pocos y habia más falta, ahora cada uno se las arregla como puede y no somos unidos como antes…”En esos tiempos un hombre se demoraba tres años en avanzar tres kilómetros…” “28 años sin titulo de dominio…” ”Los políticos no llegan y cuando llegan nos preguntan y no vuelven…”. Estas son algunas de las citas con las cuales me he topado por décadas en el mundo rural, al conversar con muchos Pioneros que marcaron una senda y el fundamento de lo que somos hoy en la región.

Por increíble que pueda parecer aun dentro de nuestro formato de desarrollo, no consideramos debidamente la visión de los que llegaron primero (pioneros). Con el pasar de los años y a pesar de todo, aun no se han cumplido los compromisos adquiridos con el mundo rural. Tanto es así que no tenemos una ley efectiva de Zonas Extremas.

Uno de los tantos problemas que enfrenta en la actualidad el mundo rural, es que nos hemos estado olvidando de nuestra historia y forma de hacer, de una u otra manera debemos rescatarla, debería ser nuestra proyección de desarrollo, utilizando esa fantástica experiencia de vida como fundamento del formato de planificación regional. La apatía y la insensibilidad ante este tema nos han hecho perder mucho tiempo. Los valores de ayuda mutua y de unidad utilizados en los duros comienzos de Aysén, por esta gente maravillosa que no tenían nada y lo quería todo, deberían de ser la base de sustentación del desarrollo que buscamos.

Las acciones que se han estado implantando en las últimas décadas, deben dejar de ser individualistas, involucrando a todos y no solo a algunos, entendiéndose que el horizonte de Aysén debe proyectarse desde nuestra propia tierra, cultura y forma de vivir. No podemos seguir sustentándonos en modelos centralistas, que no interpretan nuestros fundamentos culturales e históricos. Como los mismos pioneros en su momento, debemos tener la capacidad de crear un formato propio que considere las amplias perspectivas comparativas que tenemos en Aysén.

Uno de los mayores problemas que enfrenta el mundo rural en la actualidad, es que existe una total falta de participación comunitaria. Mejorar la participación debería de ser uno de los objetivos de cualquier estrategia de desarrollo que se implante al interior de nuestras comunidades. En muchos de los casos se trabaja considerando solo la auto gestión y en eso hace falta una educación que considere el desarrollo rural como un bien definido y propio, permitiendo reconocer la sustentación social y cultural de Aysén y lo proyecte en las nuevas generaciones.

La única manera de desarrollar el mundo rural y lograr objetivos reales, es diseñar planes de acción de acuerdo con la realidad de los pobladores, que relacionen la calidad del suelo, distancias de los traslados, mercado de la región y sobre todo que no vayan en desmedro de lo propio como sucede en la actualidad, donde encontramos una total falta de planificación, que a fin de cuentas no solucionan nada, crean pobreza y lo que e peor, crean falsas esperanzas.

Debemos utilizar el valor agregado de nuestros productos que representan nuestra calidad escénica y ambiental, sumada a la gran diversidad de nuestra flora y fauna, fomentando el poblamiento en términos prácticos más que teóricos, que representen una alternativa real de vida, estableciendo una sub-división mínima de la tierra. Hoy con los predios subdivididos por las diferentes sucesiones, han transformado la tierra de Aysén en precarios minifundios de baja calidad, que van en total desmedro de la calidad de vida de los pobladores y de las futuras generaciones.

Si analizamos el fundamento de la actual estrategia de desarrollo, en primera instancia esta no existe. Lo poco que se hace no cuenta con ninguna creatividad, ni racionalidad alguna en el uso de los recursos naturales y fiscales de Aysén, desvirtuándose las buenas ideas, descalificando personas, fomentando modelos de producción y desarrollo que son incompatibles con lo que somos y representamos como cultura histórica.   


Por, Andrés Guillmore
Corporación Costa Carrera. @Veranadas

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