Borrón y cuenta nueva - Columna de Andrés Gillmore

Al llegar un nuevo gobierno las esperanzas renacen, queremos creer que esta vez las cosas irán mejor, que los que llegan marcaran una diferencia en positivo. Sin duda están los vencedores y los vencidos, pero a esta altura eso no es lo más importante, lo que necesitamos es simplemente hacer las cosas bien y dejar los resentimientos de lado.

Haciendo un poco de historia regional que nunca esta demás, en el año 1989 vivía en el valle del León, un valle en la cuenca del Baker a 30 km al sur de Río Tranquilo. Cada dos meses bajábamos a la costa del lago General Carrera a la casa comunitaria todos los pobladores a dosificar los perros contra la hidatidosis. Felices por los nuevos aires de democracia que habían llegado, comentábamos con las autoridades de turno que acompañaban a la comitiva del SAG, estos siempre venían, al asado que le ofrecíamos y hablábamos que todo ahora seria mejor. A medio gobierno de Aylwin, nos habian pasado la aplanadora con la emergencia del volcán Hudson y habíamos perdido Laguna del Desierto. Llego E. Frei Ruiz-Tagle, prometiendo el Plan Austral, que fue presentado pero nunca implementado. Con Ricardo Lagos vivía en Puerto Guadal y trabajábamos a pleno en la Corporación Costa Carrera en temas de sustentabilidad y la respuesta que daban, era que se estaba trabajando por un “Plan de Desarrollo Regional”, nunca supimos nada de el.

Con Bachelet (primer gobierno) de verdad no pasó nada trascendente que marcara la diferencia en positivo en la región, pero lo que lamentamos, fue que se permitió la entrada al sistema de evaluación ambiental el proyecto HidroAysén, sin nunca haber tenido las condiciones para ser evaluado, como lo constato el año pasado la comisión de derechos humanos de la cámara de diputados, que investigo a fondo el tema y como olvidar en ese periodo, el deficiente criterio ante la emergencia del fiordo de Aysén, cuando las autoridades regionales no supieron evaluar los sucesos y les costo la vida a un grupo de ayseninos que se merecían más respeto y consideración.

Con Sebastián Piñera fue diferente, la derecha se empodero de Aysén con el 59 % de los votos el más amplio margen de Chile que logro la Alianza, más que nada porque las comunidades estaban cansadas de una concertación que nos gobernó por 20 años, con un centralismo que de verdad nos agoto a todos. Pensamos que el gobierno de Piñera cambiaria esa deficiencia, que veríamos una regionalización efectiva. Que finalmente se elaboraría un Plan de Desarrollo Integrado para Aysén, con un adecuado ordenamiento territorial y un efectivo desarrollo de cuencas, pero nada de eso sucedió y solo por salvaguardar intereses ajenos a la región.

Hoy las esperanzas están puestas en que el actual gobierno regional recién asumido, liderado por la señora Intendenta Ximena Ordenes, que imagino tendrá la sabiduría necesaria para entender los errores que cometieron las gestiones anteriores y procederá con más sentido común, decidiendo con criterios regionales, dejando de ser un simples buzón de la Moneda, entendiendo su rol de representante del gobierno Central, pero sin olvidar sus orígenes, con respeto hacía la región y sobre todo sin hacer la vista gorda cuando existan irregularidades, que vayan en contra de los intereses de Aysén.

Los partidos políticos también tienen gran culpa del ambiente enrarecido que hemos vivido los últimos años y deben hacer un mea culpa, cumpliendo con un rol acuñador de criterios, presentando ideas y proyectos con lideranzas efectivas por el bien común, con fundamentos ayseninos. Sus peleas internas y la poca prestancia para defender la región, han aportado una gran cuota de división e incertidumbre que debe cambiar y transformarse definitivamente en un aporte al desarrollo regional.

En pocos años pasamos de ser de una región unida y agradable de vivir, a ser desunida y con altos índices de xenofobia y delincuencia. En lo que respecta a la delincuencia, por no existir un plan de acción que regularice el actuar de Carabineros y PDI, que parece que están de vacaciones. La xenofobia se explica por el asedio de HidroAysén, que al querer apoderarse de nuestros recursos naturales, han introducido sin ningún criterio a través de María I. Soto la encargada de prensa de la transnacional, el discurso xenofóbico en la misma casa de los ayseninos, sobre todo del mundo rural a través de sus programas radiales y visitas a las localidades, para lograr justificarse como una posible solución de vida, en comunidades con riesgo social; que a la falta de un mejor apoyo, ven en estas visitas una posible solución a sus problemas, cuando la verdad es todo lo contrario.

Lo mismo es aplicable a los diputados que nos representan hoy en el congreso. Iván Fuentes, hoy flamante presidente de la comisión de pesca de la cámara de diputados, debe saber aprovechar la oportunidad y que a partir de ahora cambie su formato y trabaje con la verdad, sin esconder intenciones bajo la manga, entregando las garantías de que esta vez no se prestara para manipulaciones extrañas, que su actuar no será pauteado por los intereses de los grandes industriales pesqueros y que representara honestamente al gremio que dice representar y los valores sociales y culturales de la región.

Lo mismo aplicable para al diputado David Sandoval Plaza que valore la oportunidad, que trabaje con humildad, cumpliendo esta vez su rol a cabalidad, trabajando con esfuerzo y tenacidad por los intereses de Aysén, sin ambigüedades. Reconociendo que defendió su escaño, gracias a la intervención del gobierno regional, que al ver que no iba bien en su campaña lo a padrino, llevándolo de gira por Aysén durante meses y que dos días antes de la elección, al ver que aun estaba complicada la disputa con Horvath Gutiérrez, nuevamente el gobierno regional lo ayudo, con el dinero de todos los ayseninos, repartiendo bonos leña en Puerto Aysén y Coyhaique, bajo condición que votaran por el.

Lo importante de esta simple reflexión, es que por el bien de Aysén, deberíamos tener la capacidad de hacer BORRON Y CUENTA NUEVA en conciencia, olvidando los intereses personales, dejando de lado las rencillas mezquinas, los malos procedimientos y la politiquería. Evaluando las diferentes alternativas con sabiduría patagona, haciendo caso omiso de los falsos mecenas y de los atajos propuestos por las transnacionales. Si logramos estos objetivos, tendríamos la gran oportunidad de prosperar y mejorar ostensiblemente la calidad de vida de nuestra gente.

Por, Andrés Gillmore
Director Corporación Costa Carrera

    

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