Breves alcances sobre energías renovables - Columna de Andrés Gillmore

El costo actual de producir energía a partir de combustibles fósiles va en un constante aumento; los costos asociados son elevadísimos, sobre todo para un país como Chile, inmerso en las densas profundidades de la globalización. Continuar indefinidamente con tan extrema dependencia, es poco estratégico y sin ningún sentido común. El gran objetivo de aquí en adelante para las próximas generaciones de chilenos, será lograr ser lo más independientes posible. No hay duda que tenemos que analizar cuales son las verdaderas opciones. Apostar por la independencia energética es precisamente el objetivo que deberíamos tener, para que en unos 15 o 20 años más, logremos encauzarnos. Ese objetivo pasa necesariamente por desarrollar las ERNC (energías renovables no convencionales) y aplicar un plan de estado, sobre todo si tomamos en cuenta las enormes potencialidades con que contamos en el mismo territorio nacional (mareomotriz, solar, eólica, geotermia). No tener la capacidad de usufructuar de ese plus comparativo que tenemos la suerte de poseer, es de una insensatez y una desfachatez imperdonable, que demuestran lo mal influenciados que hemos estado todos estos años, en referencia a este trascendental tema. Si en la década de los noventa, cuando colapso el gas argentino, hubiésemos tenido visión de futuro y hubiéramos desarrollado un plan sustentado en ERNC, sin duda en la actualidad estaríamos a resguardo y no con la mayoría de los proyectos energéticos judicializados.

Durante décadas nos hicieron creer, que la generación de energía por medio de hidroeléctricas de embalses y muros de contención, es renovable y limpia, cuando no lo es en verdad y solo responde a formulas del pasado en el mundo del futuro. En la década de los cincuenta fueron consideradas de esa manera. Pero en la actualidad ante tanto estudio de desarrollo, ese formato no es considerado como renovable. Se ha verificado que destruyen los ríos, por la sedimentación que se produce al intervenirlos y de los innumerables daños irreversibles en las comunidades que viven en estos territorios.

La producción fotovoltaica solar con los años será mucho más barata que el carbón y el gas natural. Países como Australia y Sud África, con características geográficas y climáticas muy similares a las nuestras, han entendido la urgencia de renovarse y han comenzado sus respectivos procesos de recambio en sus matrices energéticas a ERNC. Permitiéndoles ver el futuro con tranquilidad y que de aquí al año 2020 poder sustentarse casi exclusivamente en ese formato, demostrando que es posible, solo basta con la decisión política.

Necesitamos mejorar la ley medio ambiental; hacerla más precisa, exigente, que cuente con parámetros profesionales y científicos, que correspondan a los estándares internacionales del primer mundo. Con evaluaciones certeras, realizadas por instituciones capaces y profesionales, que cuenten con la debida representación y certificación, entregando garantías a las comunidades. No como sucede en la actualidad, donde simples seremis, monitoreados por la Moneda y sin conocimiento de lo que están evaluando, tengan la potestad de decidir el futuro de las regiones. Los estudios de impactos ambientales (EIA), deben incluir la variable social. En las últimas décadas, estos estudios han sido simplemente un saludo a la bandera, aplicando desde la Moneda el lamentable concepto de regiones desechables y eso no puede continuar sucediendo, menos ser aceptado. Aysén no es una región desechable, bajo ningún aspecto y no es el patio trasero para que ninguna transnacional haga y deshaga a su antojo.

Las evaluaciones ambientales no han tenido la capacidad de entregar una visión realista de lo que realmente significa la intervención para las comunidades. No ha existido un debate de altura sobre el tema con las comunidades, donde se expongan de manera objetiva los pros y contras de los diferentes proyectos. Jamás, las comunidades han tenido claridad por parte de HidroAysén y XSTRATA (Central Río Cuervo) o por parte del gobierno de turno, de cuales son sus objetivos reales. En el fondo lo único que hemos visto, han sido a transnacionales extranjeras, aprovecharse de las deficiencias del modelo económico en nuestras comunidades, para sacar partido de el y con el poder del dinero, autodenominarse la esperanza de una vida mejor; cuando en verdad representan todo lo contrario.

Definitivamente en la actualidad existen regiones de segunda y tercera y eso es inaceptable. Necesitamos consolidar un plan de ordenamiento territorial a nivel nacional y regional para que esto no ocurra y permita un adecuado manejo de cuencas y consolidar así, una matriz energética responsable, consecuente y sustentable, si de verdad queremos un futuro para las regiones y proyectarnos como país. Existen abundantes recursos de energías renovables no convencionales a disposición a lo largo de todo Chile; tanto en el SIC (servicio de interconectado central) como en el SING, que deben aprovecharse y producir un menor impacto en el medio ambiente y en las comunidades, hacernos independientes y dueños de nuestro destino. En la actualidad contamos con más de 4.000 MW en geotermia, 5.000 MW en energía eólica, 15.000 MW en mini hidro de pasada. En energía solar contamos con el orden de unos 40.000MW y de paso el mejor sol del planeta para generar energía. 




Por, Andrés Gillmore
Corporación Costa Carrera



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