Cómo entender y apoyar a los niños ante una catástrofe

Los adultos a cargo de los niños podemos hacer mucho para protegerlos y darles la sensación de seguridad que pueden haber perdido.

Si bien es cierto que en Aysén la situación del terremoto no pasó a mayores, el evento telúrico ocurrido en el norte de nuestro país puede haber afectado el curso normal de las cosas, generando una pérdida en la sensación de seguridad con la que vivimos habitualmente. Aunque en Aysén es poco usual un evento como un terremoto, siempre es posible que éste o algún otro desastre natural o catástrofe ocurra. Es por ello que los psicólogos del servicio Fonoinfancia (800 200 818) de Fundación Integra, entregan algunas recomendaciones para que los adultos a cargo de niños puedan contenerlos y devolverles la sensación de seguridad que se puede haber perdido en especial en las localidades del litoral de la región.

La psicóloga y coordinadora de Fonoinfancia, Valeska Vera, explica que luego de una situación catastrófica, “es normal que los adultos sientan miedo, impotencia, confusión y se sientan sobrepasados en su capacidad habitual para enfrentar problemas”. Por eso, recomienda hablar de los hechos y sentimientos que provocan estas reacciones para manejarlos de mejor manera. Agrega que “en la medida que, con otros adultos, pueda compartir sus vivencias, hablar de lo que piensa y siente y en la medida de lo posible apoye a otros, podrá ir recuperando poco a poco, la tranquilidad y autocontrol necesario para enfrentar de mejor manera esta situación crítica”.

La experta de Fonoinfancia explica que los niños pueden sentir miedo, confusión, pena; creer que pueden quedar solos; sentir que los adultos los ignoran porque tienen otros problemas; sentir que están en peligro o pensar que su mundo cambió y no saber cómo adaptarse.

Pero, ¿cómo podrían reaccionar nuestros hijos después de un evento catastrófico? Es normal que por un tiempo su hijo o hija:

· Esté extremadamente apegado a su mamá, papá o adultos cercanos.

· Esté más llorón o gritón que siempre, o esté más silencioso y retraído.

· No quiera ir al jardín o a la escuela.

· Tenga temor a estar solo, miedo a los extraños, a los animales o a situaciones que no ha temido antes como a la noche y a la oscuridad.

· Se haga pipí o incluso caca en la cama o en la ropa.

· Disminuya o aumente su apetito.

· Tenga problemas para dormir y/o pesadillas.

La psicóloga Valeska Vera explica que estas reacciones pueden aparecer inmediatamente después del evento o luego de varios días, semanas o meses. “En la mayoría de los casos, los síntomas irán desapareciendo de a poco en cuanto el niño o niña vaya asimilando lo sucedido”, agrega.

¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar a los niños?
·         Ayudarlos a comprender lo que está ocurriendo, por ejemplo por qué se producen los terremotos, temblores etc. en palabras simples de acuerdo a la edad del niño.
·         Explíqueles lo sucedido con calma y claridad, diciéndole a sus hijos/as lo que sabe. No minimice ni exagere la situación.
·         Trate de evitar que los niños vean situaciones de descontrol o pánico en los adultos. Recuerde que para ellos los adultos suelen ser referentes importantes de comportamiento.
·         Explíqueles lo que aparece en la televisión y en la radio o cuando los adultos comenten malas noticias. No asuma que por ser niño o niña, no se da cuenta de lo sucedido. Ellos también tienen derecho de ser informados en la medida de sus posibilidades de comprensión.
·         Dígales siempre que es muy normal tener miedo en una situación como la que vivieron.
·         Genere espacios para ayudarlos a hablar y expresar sus sentimientos en torno a lo sucedido.
·         Entrégueles un ambiente de seguridad y contención.
·         Ayúdelos a contactarse con la alegría y la esperanza, por ejemplo retomando actividades normales –como ir al jardín o colegio- dentro de lo posible.

Si por algún motivo el niño/a que ha pasado por alguna situación catastrófica presenta los síntomas por largo tiempo o estos interfieren demasiado en las actividades habituales de los pequeños, los padres pueden consultar a un especialista o contactar a Fonoinfancia de Fundación Integra (800 200 818), un servicio telefónico gratuito -desde red fija y celulares- y confidencial, atendido por un equipo de psicólogos que ayudan a resolver dudas relacionadas con situaciones que surgen en la crianza y desarrollo de niños y niñas. Fonoinfancia atiende de lunes a viernes entre 9:00 y 18:00 hrs.




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