Islas Huichas y su proyección turística - Columna de Andrés Gillmore

El turismo de intereses especiales en la región, ha pasado de ser una actividad desarrollada solo por una elite, a ser de una gran mayoría y con una gran proyección social, demostrando con creces que la actividad, tiene la capacidad de influir positivamente en la economía regional y muy especialmente en el mundo rural. Los ejemplos de Río Tranquilo en la comuna de Río Ibáñez y de Puyuhuapi en la comuna de Río Cisnes, demuestran que con un buen trabajo, buena asesoría, en pocos años el turismo mejora la calidad de vida de las comunidades y las proyecta sustentablemente.

Aysén hasta la década de los noventa del siglo pasado, casi no tenía relación con el turismo, existían algunos emprendimientos, pero no respondían a una visión regional de desarrollo, eran más que nada un saludo a la bandera. La verdadera reconversión comenzó tímidamente, cuando Chile se asocio al Mercosur en el año 1991 y de un día para el otro la región perdió los poderes compradores de lana y vacunos con que históricamente se sustentaba, obligando a la reconversión.

En los comienzos fue considerado una quimera, algo fuera de propósito. La realidad cambio sustancialmente cuando se abrió la Carretera Austral y permitió el libre transito de norte a sur, conectándose la región como un todo en forma terrestre. Desde ese entonces la región se ha proyectado hacia el turismo de intereses especiales, considerándola como una actividad altamente sustentable dada las características propias de Aysén, con un entorno y una calidad escénica-ambiental excepcional; que aliada a su cultura y su forma de hacer tan especial, con el tiempo se ha transformado en un destino de nivel mundial.

El turismo al hacerlo correctamente, se transforma en una actividad social, solidaria y capaz, que tiene espacio para todos y precisamente en la diversidad esta su potencialidad. En la actualidad no existe localidad que no reconozca en el turismo como la gran alternativa de desarrollo. Los mismos municipios han entendido la visión, invirtiendo en fiestas costumbristas para posicionarse. INDAP a llevado adelante desde hace varios años el proyecto de Turismo rural entendiendo su importancia, que ha permitido posicionar a las comunidades locales y dar a conocer la vida, tradiciones y costumbres de cada una de ellas, proyectando a muchos locales a sumarse y sobre todo, mejorando enormemente la calidad de vida.

Sernatur Aysén a pesar de las criticas que se le podrían hacer, que siempre ha realizado una gestión hermética, sin capacidad alguna de coordinar las reparticiones publicas relacionadas y los empresarios, aplicando modelos de certificación, que no se ajustan a los parámetros y formatos tan diferentes y especiales que tenemos en Aysén, que son precisamente nuestro plus comparativo, que nos diferencian positivamente con el resto de la oferta nacional (Magallanes, San Pedro de Atacama, Isla de Pascua entre otros); pero también es justo reconocerles las importantes inversiones que han hecho en difusión y marketing tanto a nivel nacional como internacional, que de una u otra manera han ayudado a consolidarnos como un destino serio, altamente recomendable y maduro, para un mercado ávido de nuevas experiencias en lo que a turismo de intereses especiales se refiere.

La primavera pasada por razones de trabajo, me toco la suerte de ir a islas Huichas, quedándome un par de días en Puerto Aguirre, donde tuve la oportunidad de conocer su gente y recorrer Estero Copa, Caleta Andrade y la posibilidad de navegar sus fiordos y hacer algunos recorridos muy interesantes de a pie por sus islas y la experiencia que viví, fue realmente fabulosa y muy entretenida. La mayor parte de las islas, son parques y reservas nacionales de gran belleza y de una calidad escénica insuperable, insertas todas en el plan de aéreas protegidas (SNASPE).

Esta parte de Aysén esta casi olvidada y pude constatar que están fuera de la proyección del resto de la región en lo que a turismo se refiere. Las salmoneras que se suponen deberían ser un aporte, no lo son, degradan el medio ambiente y la calidad de vida de estas comunidades, al ser dependientes solo de las salmoneras para trabajar, se encuentran bajo estándares de calidad de vida muy bajos comparativamente. Es fácil de percibir al recorrer las islas lo abandonadas que están. Los pescadores artesanales casi no tienen actividad y viven en la actualidad de limpiar la basura dejada por las salmoneras, con sueldos muy bajos que apenas les alcanza para vivir dignamente.

De acuerdo a esta realidad, no es tan complicado pensar, que si tuviéramos la capacidad de generar un Plan de Desarrollo específico, formulando una estrategia de inversiones orientado a Islas Huichas, con el objetivo de insertarlas en el turismo de intereses especiales. Sin duda alguna podríamos marcar una gran diferencia para ellos y mejorar la calidad de vida de estas comunidades.

La democratización de la actividad del turismo como dicen muchos, es el siguiente paso que debemos dar como región y tenemos la obligación de llegar a todas las comunidades sin excepción. Permitiéndoles sacar provecho de sus bondades escénicas-ambientales y de su rica cultura, haciéndolas parte de la proyección regional que se merecen. La inversión que se ha realizado en Puerto Aguirre, Caleta Andrade y Estero Copa, por parte del gobierno regional en urbanización con fondos del FNDR, no ha sido menor y se ven grandes adelantos urbanísticos y son complementariamente, el marco perfecto para pasar a la siguiente etapa, invirtiendo ahora en las personas y en su proyección de vida. No sacamos nada con invertir en infra estructura, si las comunidades no tienen una manera honorable y decente de ganarse la vida.

Poseen una belleza sin igual, una buena conexión marítima con el continente, cómodas naves de gran calado que van y vienen a diario tanto a Aysén (Puerto Cisnes, Puerto Chacabuco, Melinka) como a Chiloe (Quellon) y Puerto Montt; buenas instalaciones (residenciales) con servicios que podrían mejorarse con una correcta inversión, un debido entrenamiento y una buena certificación. Cuentan con telefonía celular y acceso a internet. Pescadores artesanales que son marinos expertos y certificados con gran experiencia en el mar, buenas embarcaciones (pangas) de última generación, para realizar salidas por los fiordos y las islas circundantes con toda seguridad. Si sumamos lo que esta a disposición, tendríamos una muy buena base para iniciar el proceso y crear un producto altamente calificado y que tendría una alta demanda. Bastaría un buen plan de negocios, una adecuada estrategia de marketing, un calificado asesoramiento de campo, para dar inicio al proceso y lograr el objetivo.

Hoy más que nunca, tenemos la obligación de velar como un todo por la región. No podemos pretender hacer desarrollo en desmedro de otros, en esto precisamente radica la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Esta en nosotros saber reconocerlo y aplicarlo con políticas sociales de desarrollo, que de verdad marquen la diferencia. El turismo es una forma de hacer, que va intrinsicamente ligado a los que somos y representamos como cultura social y debemos ante esa realidad, tener la capacidad de gestarlo y entregarlo a todas las comunidades por igual.





Por,
Andrés Gillmore
Corporación Costa Carrera


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