El factor Horvath en las promesas de la Nueva Mayoría - Columna de Andrés Gillmore

Estamos viviendo un primer semestre muy esperanzador, con grandes promesas en muchos de los sueños que siempre hemos tenido en la región. No ha sido menor que el Consejo de Ministros haya rechazado finalmente HidroAysén, entendiéndose que no es posible represar los ríos de la región con muros de contención y embalses, sin destruir la proyección cultural, social y de vida de las comunidades que viven cerca de los emplazamientos. Aysén de una manera u otra se ha ido ganando un espacio y el respeto de lo que significamos como cultura y forma de hacer, que somos mucho más que bosques, ríos, glaciares y lagos como muchos los pretendieron simplificar. Hablar de Aysén en la actualidad es relacionar lo que somos con gente fuerte, decidida, emprendedora, honesta y capaz de hacerse valer por sus derechos en la búsqueda de su destino. 

La semana pasada la Presidenta Michel Bachelet visito la región, informando que se pavimentaran tramos importantes de la Carretera Austral Sur y que finalmente el sueño de una Universidad Aysenina se estaría empezando a concretar. Si a eso le sumamos que la temporada turística 2013-14 fue una de las mejores de las últimas décadas, proyectando una temporada 2014-15 magnifica y que la ganadería finalmente esta teniendo un repunte importante si se sigue con el trabajo prometido, podríamos decir que este ha sido un primer semestre fantástico.

Pero esto no quiere decir que nunca antes hayamos sido felices como hoy ante las promesas de un gobierno recién asumido. En el pasado ya hemos recibido promesas también y de acuerdo con cada época con las mismas esperanzas como las que podríamos tener hoy ante el comienzo de un nuevo ciclo de gobierno. Como poder olvidar que bajo el gobierno de Patricio Aylwin al llegar la nueva democracia en 1989, nos sentíamos tan felices y dueños del futuro, con la entereza de haber logrado conquistar la democracia y tal como hoy se nos prometió en ese entonces un gran cambio en la forma en como se harían las cosas, pero tuvimos que aceptar con dolor la perdida de Laguna del Desierto y se nos paso a llevar cuando tuvimos la emergencia del volcán Hudson en 1991 y al poco tiempo nos dejaron abandonados a nuestra propia suerte.
Con Eduardo Frei Ruiz-Tagle vivimos la promesa del Plan Austral y se hicieron numerosas reuniones con los empresarios para su implementación, estábamos esperanzados y muy felices, ya que el plan prometía entre otras cosas, facturas de exportación para todos los empresarios turísticos, cinco años de no pago de contribuciones al inicio de un proyecto, beneficios crediticios para estimular la inversión y cuando termino el gobierno nos dimos cuenta que no había pasado nada.

Bajo el gobierno de Ricardo Lagos se prometió que se trabajaría por una integración real con la Argentina, que mejoraría la financiación y el apoyo a los emprendimientos ganaderos y turísticos, que tendríamos un mejoramiento sustancial de la inversión realizada en la mantención de la Carretera Austral, que se trabajaría en conjunto con las organizaciones sociales para confeccionar  un plan de ordenamiento territorial con un adecuado manejo de cuencas compartidas, pero todo quedo en nada y para peor, la mantención de la Carretera Austral fue entregada a empresas de fuera de la región, en detrimento de las propias empresas que teníamos operando y desde ese entonces hemos vivido grandes zozobras en este tema.

En el primer gobierno de Michel Bachelet se nos dijo que seria un gobierno participativo, que las decisiones serian tomadas de común acuerdo entre la Moneda, el gobierno regional y la comunidad organizada, pero ocurrió todo lo contrario y me es difícil olvidar que HidroAysén entro al proceso de evaluación ambiental sin ninguna condición para hacerlo bajo esa administración y se presiono a muchos profesionales para que callaran las irregularidades del proyecto. Se manipulo información de relevancia para que se le bajara el perfil a la tragedia de los fiordos de Aysén, que finalmente le costo la vida a varios ayseninos.

El gobierno de Sebastián Piñera fue más de lo mismo, prometió que todo mejoraría y presento el Plan Aysén, llegando hasta el mismo Cochrane para darlo a conocer; para nos dimos cuenta que solo había sido una teatralización para apoyar públicamente a HidroAysén. También se prometió inversión en conectividad y la Seremia de OOPP tuvo la administración más lamentable de las últimas décadas y la Carretera Austral estuvo por momentos intransitable en pleno verano. 

Entonces uno se pregunta cual es la diferencia de hoy con el ayer, en que podríamos sustentar las esperanzas que podríamos tener hoy. Si tuviera que responder en forma objetiva entendiendo que una cosa es el discurso público y otra muy distinta es la práctica misma, sobre todo si consideramos los intereses creados, no hay duda que hoy existe un factor en la cual podríamos apoyarnos para creer que lo que se esta prometiendo podría tener un atisbo de verdad y un asidero, el factor Horvath. 

El gobierno de la Nueva Mayoría cuenta con el aval y la certificación del senador, se podría decir que hoy es uno más del gobierno y ha sido una parte importante del proceso para llevar la agenda del gobierno. En la actualidad el senador se ha rodeado de gente de Patagonia Sin Represas y miembros del partido Ecologista Verde, marcando su forma de hacer y su estrategia tanto a dentro como fuera de la región; debemos considerar que el senador después de haber militado por más de dos décadas en Renovación Nacional, para llegar al punto en que esta hoy tuvo que quemar sus naves definitivamente con ese conglomerado y en el están puestas muchas de las responsabilidades actuales del gobierno con Aysén. Todos esperamos que de verdad se transforme en un factor positivo, que no permitirá que ocurra lo mismo de siempre con las promesas de los distintos gobiernos y que no dejara bajo ningún supuesto que la Nueva Mayoría con la mano izquierda prometan la Universidad Aysenina y la pavimentación de la Carretera Austral y que con la mano derecha por debajo de la mesa, se represen los ríos de Aysén y que el proyecto Central Río Cuervo pretendido en Puerto Aysén por Energía Austral se lleve a cabo a pesar de las irregularidades. 

Los mensajes que ha estado mandando el Gobierno son muy ambiguos y esta claro que tienen su propia agenda, que las reuniones que organiza son meras diligencias y no un debate participativo de ideas y propuestas, de decisiones que al parecer ya están tomadas en su conjunto. Sustento este análisis en lo propios dichos del ministro de energía Máximo Pacheco, que aunque haya rechazado HidroAysén y se haya realizado un taller energético en Coyhaique, al parecer no entendió que en Aysén no somos contrarios a HidroAysén específicamente, si, a que se represen los ríos con muros y embalses, pero igual por los medios dice lo siguiente: “los recursos hídricos de la Patagonia chilena servirán para el desarrollo del país y no solo domésticamente como lo quieren muchos al interior de Aysén”.

No hay duda alguna que el trabajo del senador Horvath hoy es vital y de mucha trascendencia dada su actual condición, de gran responsabilidad para con la región y con muchas implicancias para su futuro político, al transformarse sin querer queriendo en un avalador de las intenciones gubernamentales. Lo que todos esperamos, es que a la hora de la verdad el senador Horvath se transforme en un factor diferenciador, con la entereza para no claudicar y defender el Aysén que dice representar. 







Por, Andrés Gillmore
Corporación Costa Carrera


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