Un país expectante a pesar de todo - Columna de Andrés Gillmore

La llegada de la Nueva Mayoría a la Moneda diciendo que nada se había hecho bien y que recibieron el país con grandes incongruencias en el gasto fiscal fue sin duda una vuelta triunfal después de un receso de 4 años. 

Los salientes de la Alianza por Chile que después de 20 años llegaron al poder y no tuvieron la capacidad de retenerlo, se defendieron con garras y uñas, considerando que lo habían hecho muy bien, que la culpa no fue de ellos y que hicieron lo mejor posible; desde ese momento se inicio un proceso de grandes reformulaciones en la forma en como proyectábamos el desarrollo, resurgiendo ideologías que considerábamos en el pasado y que a pesar de toda la reformulación que se nos prometió, no se ha tenido la capacidad de crear un nuevo fundamento con características propias, que tome lo mejor de cada ideología, innovando los planteamientos, procurando el balance entre el Estado y lo privado, sin tener que ser tan extremistas en que es una cosa o la otra. 

El actual gobierno considera que si es posible divisar la luz al final del túnel, cambiando el concepto de la educación, tributación y la salud. Pero a pesar del discurso que en teoría puede ser muy creíble, existen incongruencias a la hora de evaluar y desde el mundo ciudadano lo que se aprecia, es que las transnacionales en la actualidad administran nuestros recursos en todo orden de cosas e intereses y están utilizando todo su poder de gestión para no perder sus conveniencias y no permitir que las regiones logren la autonomía necesaria y puedan desarrollar y proyectar su propia matriz de desarrollo.

Para los salientes de la Alianza por Chile no hay dos verdades, creen fehacientemente que la luz que la Nueva Mayoría divisa al final del túnel ante el proceso de reformulación de la matriz de desarrollo, encandilara el proceso y no permitirá ver el abismo al cual nos estamos enfrentando y viviremos las penas del infierno si no se guarda el decoro a la hora de reformular los cambios y activar los nuevos procesos. 

Muchos personeros y políticos que hasta hace poco estaban en tierra de nadie trabajando tras bambalinas con grandes intereses creados para su propia conveniencia con las mismas transnacionales, hoy juegan sus últimas cartas desde el interior de la Nueva Mayoría, para ver como pueden sacar partido de la situación y ver si logran revertir el proceso, proyectando sus ideologías como futuros candidatos presidenciales.

La gran incertidumbre que nos aqueja en realidad, es si el proceso es el inicio de la búsqueda de un cambio social verdadero y con intenciones reales de hacer las cosas bien, o lo que estamos viviendo es simplemente una lucha por el poder ante la simplicidad ideológica de los polos opuestos, por no perder los beneficios de los políticos de siempre. 

Los políticos de todas las posturas ideológicas tanto de izquierda, derecha, centro e independientes, han tenido que enfrentarse a una ciudadanía que en el pasado fue amigable y confiada, pero que en la actualidad desde la visión ciudadana tienen intereses tremendamente antagónicos y solo las reivindicaciones ciudadanas han permitido la verdadera reformulación del proceso, quitándoles el velo de lo que en verdad representan como corporación, que por más que lo intenten salen trasquilados cuando salen a la luz sus manejos y el egoísmo con que actúan la mayoría de las veces al tomar las decisiones, sustentados por intereses corporativos que van en contra posición de los intereses ciudadanos y de los objetivos que necesitamos para mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades. 

Algunos han sido hábiles a la hora de enfrentar el dilema y han sorprendido en como se han reinventado a si mismos, que cuando se les creía muertos y fuera de todo fundamento, reacomodaron sus fichas y salieron del impase con el borrón y cuenta nueva, ante una ciudadanía que no entiende que el que nace chicharra muere cantando.

Hoy no existe diferencia alguna entre un político y un lobista, intercambian roles todo el tiempo y eso explica el porque son tan poco confiables e insensibles ante las demandas ciudadanas; cuando un político deja de serlo se transforma en un lobista y la máxima aspiración de todo lobista es ser un político. Realidad que genera un choque de fuerzas contenidas de gran impacto que genera mucha incertidumbre, unos “revolucionarios” y otros “conservadores” resabios de una oligarquía pragmática que detenta el poder financiero, poniendo a prueba constantemente nuestra “democracia participativa” porque a fin de cuentas representan lo mismo y se rigen bajo el mismo objetivo. 

Cada grupo político actúa de acuerdo con sus propios intereses que no son necesariamente los del país, de una realidad fácil de constatar incluso aquí mismo en Aysén, donde ningún partido político organizado y con representación legal habla de desarrollo regional o de intereses regionales, si de intereses partidistas regidos desde Santiago por las cúpulas partidistas; de ahí la incongruencia del discurso y el porque cuesta tanto avanzar para lograr la autonomía que necesitamos y que contemos con gobiernos regionales verdaderamente regionales.  

El “hace que hace, pero en verdad no hace”,  ha permitido que grupos con intereses creados manipulen las decisiones para lograr sus objetivos, con tal de mantenerse en sus cargos y no perder la calidad de vida que han logrado gracias a la política. Las descalificaciones, la falta de prolijidad y de ética con que actúan en muchos de los casos son abrumadoras, ante una ciudadanía impávida, que asiste con asombro los obtusos comportamientos de nuestros representantes. 

A fin de cuentas lo único que necesita la ciudadanía son soluciones reales y que los procesos signifique el inicio de un cambio sustantivo y definitivo, que permita concretar un Chile mejor para todos y no solo para algunos como ha venido sucediendo en los últimos veinte años. Encauzando el proceso con humildad, humanidad e discreción y sobre todo con altura de mira, sustento natural e imprescindible para proyectar procesos políticos de alto impacto y de gran expectación.






Por, Andrés Gillmore.
              Sociólogo 


Chelenko Noticias
Compartir en Google Plus

Sobre El Chelenko

Desde nuestra agencia, Chelenko Comunicaciones, realizamos asesorías periodísticas, asesorías comunicacionales, nos especializamos en el posicionamiento de marcas, generación de contenidos y administración de redes sociales, además de difusión de publicidad en nuestro medio.