Asociatividad comunitaria y valor compartido - Columna de Andrés Gillmore

La agenda energética siempre ha tenido una gran relevancia mediática para todos los gobiernos, desde la administración de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Desde ese entonces se nos empezó a hablar de su importancia y su necesidad para lograr un desarrollo sustentable. En la misma administración Frei- Ruiz Tagle, nos dijeron que todos los problemas se solucionarían con la importación de gas natural desde Argentina, pero represento todo lo contrario y no solucionamos nada de nada y solo fue un buen negocio para las transnacionales y sus diferente bróker chilenos que realizaron la obra y para algunas familias del cajón del Maipo que fueron indemnizadas para que pudieran pasar por sus tierras las tuberías de gas. Para el resto fue un gasto importante al obligárseles a la reconversión, sobre todo para las industrias de la región metropolitana, que al poco tiempo perdieron toda la inversión y se contamino aun más la región metropolitana, al tener que volver el complejo industrial santiaguino al diésel. Desde ese momento se podría decir que entramos en una profunda crisis y muy depresiva de la matriz energética. 

Durante la administración del gobierno de Ricardo Lagos, se opto ante la crisis heredada del gobierno de Frei Ruiz-Tagle, por construir plantas para recibir gas licuado, se continúo con Diésel y nos estancamos sin ninguna proyección de futuro. Si en ese entonces hubiésemos tenido la capacidad de ver la ERNC, sin duda que otro gallo nos cantaría y seriamos un ejemplo a nivel planetario. 

Al asumir Michel Bachelet su primer gobierno, no se hizo nada verdaderamente productivo para solucionar el tremendo déficit y no se tuvo ninguna proyección de futuro. Pensaron que la solución estaba en Aysén, permitiéndole la entrada al servicio de evaluación ambiental de forma muy irregular los nefastos y tétricos proyectos de HidroAysén en la cuenca del Baker y de Energía Austral en la comuna de Puerto Aysén. En ese entonces la antigua concertación, no veía reparo alguno en destruir Aysén con tal de realizar los proyectos arriba mencionados, que según ellos solucionarían de raíz el problema energético chileno; cuando en verdad solo representaban un gran retroceso y un gran negocio para las transnacionales interesadas y nada más. Ambos proyectos se sustentaban con tecnología del pasado en el mundo del futuro; represas de muros de contención y embalses. 

Durante el gobierno de Sebastián Piñera se continuo por la misma oscura senda, pero por suerte para Aysén el Pdte Piñera, tuvo la sensatez y el sentido común, de no dejarse estar a pesar de todas las presiones que el consejo de Ministros regido en ese entonces por Pablo Longueira, aprobaran HidroAysén, dándole de esa manera un respiro a la región en este sentido.

Con la llegada del gobierno de la Nueva Mayoría, tuvimos la esperanza que tendríamos un cambio sustancial en la forma en como sustentaríamos la matriz energética ante los errores cometidos en los años anteriores que estaban tan a la vista y que por fin se había entendido a nivel gubernamental la importancia de tener una relación armónica con el medio ambiente y sus diferentes ecosistemas, del cual Aysén es parte importante y fundamental, dada las ventajas comparativas que poseemos y nuestras especiales características geográficas, al fundamentarnos nuestro desarrollo en el sello verde que proyectamos en todo lo que producimos, desde una cereza producida en Chile-Chico, una manta de lana de oveja tejida en Puyuhuapi y un vacuno de Mañihuales. 

Pero hoy a siete meses de haber asumido el gobierno de la Nueva Mayoría, con tantas promesas a su haber para llegar a la Moneda, lo que apreciamos a decir verdad en lo que se refiere a temas ambientales y energéticos que tanto nos interesan en Aysén, bajo una mirada netamente aysenina que nada ha cambiado sustancialmente y que el gobierno actual es simplemente la continuación de la vieja y desgastada Concertación, que creíamos superado en materias energéticas y medio ambientales. Las pruebas están para quien las quiera ver, que muestran fehacientemente que a pesar de todos los talleres que el gobierno pueda o pretenda seguir organizando en Aysén y de todo el regionalismo con que discurse y que supuestamente analiza las diferentes alternativas y variables emitidas desde Aysén y que se decidirá en conjunto con las comunidades y de común acuerdo, tomando en cuenta la realidad regional. Vemos que eso no es tan así como se dice y que los objetivos reales del gobierno están decididos desde hace mucho y los supuestos seminarios son para justificar lo injustificable, ante los diversos intereses creados en el mismo seno de la Nueva Mayoría con las grupos económicos, que son los que verdaderamente deciden y que como es de suponer siguen muy interesados en represar los ríos de Aysén a como de lugar, pero solo que esta vez bajo un formato algo más democrático por decirlo de alguna manera. 

El gobierno se había comprometido a regular constitucionalmente el uso de los Glaciares y Campos de Hielos Patagónicos en Aysén y Magallanes, confeccionando una Ley especifica para asegurar la sustentabilidad de nuestros hielos. Pero después del viaje de la semana pasada de la Presidenta Bachelet a New York, la intención como era de suponer quedo en nada, luego que la mandataria se reuniera con Barrik Gold, Endesa España y Enel Italia, entendiendo que lo mejor para que la relación perdurara adecuadamente, era considerar que la ley de los glaciares prometida era “restrictiva” y fuera de contexto para los intereses de las transnacionales y sus proyectos de desarrollo en Chile. 

El Ministro de energía Máximo Pacheco siguiendo por esa senda tan poco clara, no ha tenido reparos en apoyar a pesar de todas las irregularidades el proyecto de la transnacional Suiza AesGener, que pretende construir represas en los Altos del Maipo, interviniendo toda la cadena de glaciares de la región metropolitana, sustentando la decisión en que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) esta aprobado y reúne todas las condiciones. Cuando es de publico conocimiento que al igual como sucedió con HidroAysén y el mismo Consejo de Ministros del cual el es parte, desautorizo lo pretendido por HidroAysén, precisamente al constatar que el EIA estuvo mal evaluado. El EIA del proyecto Alto Maipo esta lleno de falencias y de muchas irregularidades en su formulación y claramente fue manipulado para sacarlo adelante, al igual que el de HidroAysén, pero esta vez no hace reparos el Ministerio de Energía y apoya el proyecto.

Este mismo ministerio con mucha rapidez ya que el tiempo apremia, trabaja contra el tiempo para sacar adelante el proyecto de Ley de ASOCIATIVIDAD COMUNITARIA, que no es otra cosa que cambiarle el nombre a lo que hoy llamamos compensaciones económicas por daños ambientales, “pagar por destruir”, presentado bajo un formato asociativo, para engatusar a las comunidades y al público en general, permitiendo que las transnacionales se asocien con las mismas comunidades para construir represas y proyectos de alto impacto, a pesar del tremendo daño ambiental, social, cultural y de proyección de negocios que traerían a las comunidades de Aysén para siempre, en aquellas comunidades que supuestamente se asociarían con las transnacionales, instalando ideológicamente la idea del “valor compartido”, camuflando y comprando conciencias de muchos ante la destrucción, con regalías económicas y supuestos beneficios permanentes que dice el ministerio representan bienestar, progreso y oportunidades de movilidad social; engañando a las comunidades sustentados y por increíble que pueda parecer, en las mismas debilidades del modelo de desarrollo que el mismo gobierno lleva adelante en la actualidad, con supuestos beneficios para apoderarse de los entornos territoriales y justificar represar nuestros ríos y quitarnos la sustentabilidad que tenemos.









Por, Andrés Gillmore
            Sociólogo 



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