Hidroaysén, Penta y todo lo demás - Columna de Andrés Gillmore

No hay duda que las repercusiones del caso del Banco Penta y sus diferentes aristas han remecido el mundo político en todo sentido, poniendo una vez más en tela de duda el funcionamiento de ciertas reparticiones públicas, el actuar de los políticos y como han manejado todos estos años la información influenciados por los grupos de poder y que unos pocos puedan usufructuar del modelo; demostrándonos que algo no anda nada de bien en las mismas entrañas del modelo y por enésima nos damos cuenta que el cohecho y la codicia se han apoderado de nuestras instituciones que considerábamos más respetables, abusando de la buena fe de los ciudadanos.

Si no hubiese sido por el desliz de las boletas fraudulentas emitidas por Penta y la delación del contador de PENTA, nada hubiese salido a la luz pública y la ciudadanía seguiría en tinieblas y nuestros políticos desfilando como siempre haciendo el show mediático que lo más importante es el país y que solo están en política por el espíritu de servicio público. Lo más grave de la situación, no es el fraude al fisco como muchos nos quieren hacer creer escudando el verdadero trasfondo de la situación; lo verdaderamente trascendental de la situación, es constatar como por décadas se ha manipulado la toma de decisiones para beneficiar a un grupo minoritario y que estos se enriquezcan aun más, aprobando leyes que han hecho más pobres a los chilenos.

No tengo duda alguna que en los pasillos del Congreso la gran mayoría de los políticos que hoy rasgan vestiduras y dicen estar sorprendidos, estaban muy al tanto de lo que sucedía; pero callaban porque simplemente todos de una u otra manera tienen tejado vidrio con el tema de la financiación. Suena burdo hacernos creer que nadie sabía como operaba PENTA y sus diferentes ramificaciones en un país como el nuestro, donde a fin de cuentas no hay secretos y mucho menos en el cerrado mundo de la política nacional donde por décadas y décadas han sido siempre los mismos. 

Lo que no deja de ser asustador y demuestra lo enfermos que estamos políticamente como sociedad, es que estos mismos políticos que han abusado de la fe pública y que en otros países de la OCDE tendrían la expectativa de cárcel, puedan pensar que basta con pedir perdón haciendo un mea culpa reconociendo sus errores y con eso creer que borrón y cuenta nueva y hacemos como si nada hubiese pasado; sin duda solo puede suceder en Chile.

Si me preguntaran cual es la verdadera raíz del problema, no me cabe duda que esta realidad desfasada que vivimos, se sustenta en lo incongruente del modelo económico, que se basa solo en el consumo. La política no ha quedado fuera de esa lógica y fuera de marketear la educación, la salud, las AFP y hacernos aceptar por décadas que existían regiones desechables, hemos banalizado también la política. 

En chile no votamos por los diferentes candidatos por su inteligencia, fundamentos éticos y morales, sus ideas, curriculum de vida y su plan estratégico de desarrollo; simplemente creemos que mientras más palomas un candidato tenga en la vía publica, basta para demostrar la capacidad del postulante y en eso esta el error de fundamento que hoy nos tiene como estamos, al hacer que la financiación de las campañas políticas sean exorbitantes y las más caras de Latino América incluso que muchos países europeos, porque hemos permitido que todo se transforme en un negocio de consumo, incluso la política y por ende tenemos políticos sin sustancia y partidos políticos que hoy no certifican nada. Hoy votar por un candidato miembro de un partido político no es sinónimo de nada; hoy lo fundamental es saber quien lo financia. 

Cuando entramos en batalla en contra de HidroAysén para salvar nuestros ríos en el año 2008, ya en ese entonces sabíamos perfectamente que existía una “mano negra”, que movían los hilos en el congreso para lograr los objetivos de la transnacional; de esa manera lograron comprar a muchos senadores y diputados, que sin lógica alguna para los que aun creen en la honorabilidad de los congresistas, se pusieron el sayo de HidroAysén y lograron que el proyecto entrara al proceso de evaluación ambiental a pesar de todos los reparos y la falta de consistencia del Estudio de Impacto Ambiental que había presentado HidroAysén. 

En esos años ser contrario a HidroAysén significaba ser persona no grata en la región y un paria para el gobierno regional desde la primera administración de Michel Bachelet; pocos recuerdan la intensa represión institucionalizada que reinaba en Aysén precisamente por esos intereses creados y como muchos profesionales sufrieron presiones indebidas. Muchos perdieron sus trabajos, otros vivieron las penas del infierno y perdieron proyección profesional en la región y tuvieron que irse, por el simple hecho de ser contrarios a HidroAysén. A varios empresarios les fueron aprobados proyectos financiados por el gobierno a condición de quedarse callados y no denunciar lo que se pretendía; incluso algunos se aprovecharon de la situación y crearon organizaciones paralelas para contrarrestar las que estaban y tuvieron la desfachatez de censurar a mucha gente para ocupar puestos de trascendencia, solo por el hecho de estar en contra de HidroAysén. Era común en esos años convivir con el jaqueo constante de los correos electrónicos de los que estábamos en la vanguardia, la intervención de las paginas Web y de las llamadas telefónicas era constante. Muchos vieron como sus moradas fueron invadidas a horas intempestivas al estar deshabitadas, buscando supuestas informaciones para utilizar en contra de aquellos que entraron en batalla en contra de los interese creados. 

En radio Ventisquero durante años HidroAysén con su programa “Conversando con HidroAysén” producido por María Soto, periodista de HidroAysén, sin ninguna ética se dedicaba a desprestigiar con mentiras y calumnias a todo aquel que osara dejarlos en evidencia y respondiera a la transnacional de frente y en forma clara. Ningún político de Aysén tuvo la audacia de contestar y callaron ante lo que ocurría y hoy es más fácil entender porque. Personalmente hable con el presidente del colegio de periodistas de Aysén por el tema, me contesto que lo verían en la próxima reunión ordinaria y nunca más supe de este caballero hasta los días de hoy. 

Bajo un espectro más amplio y si nos damos el tiempo necesario para analizar, entenderemos que todo esta íntimamente relacionado en el más amplio de la palabra, haciendo parte de un plan estratégico, con la sola intención de apropiarse del país y obtener sustanciosas ganancias y el tan ansiado poder, para manejar los hilos a favor de sus intereses creados.

Lamentablemente Aysén no esta fuera de estos destructivos procesos y también somos parte de la maquinación de esos mismos intereses creados que se confabulan de una u otra manera, para apoderarse de los recursos naturales que poseemos en la región. 

No olvidemos lo que sucedió con el Movimiento Social (MSA) y su estrecha relación con la ley de Pesca; muchos olvidan que el objetivo primordial del MSA era precisamente que no se concretara tan nefasta ley, que se sabia que si se aprobaba destruiría a los pescadores artesanales de nuestro litoral y como esos mismos intereses creados desde el interior mismo, manipuló el MSA y lo destruyo, transformando a nuestros pescadores artesanales en mano de obra barata para la salmonicultura y los industriales de la pesca y de paso se destruyo el mar que es de todos los chilenos al privatizarlo.

En fin, no hay duda que lo del BANCO PENTA es solo una arista más de una intrincada manipulación, con el tiempo saldrá a la luz toda la información de como también los aportes reservados que reciben nuestros congresistas ha influenciado en sus votaciones y en los proyectos de ley que han aprobado en el congreso todos estos años. 

Lo que si es importante entender que no hay mal que dure 100 años y país que lo aguante y que lo sucedido a pesar de todas las implicancias solo puede traer beneficios, al aclararse los formatos y la sustentabilidad de la fundamentación que necesitamos. No hay duda que es mucho mejor saber que no saber.



Por, Andrés Gillmore
Estudió Sociología
Empresario Turístico
Consultor de proyectos de desarrollo en Aysén
@Veranadas


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