Apuntes innecesarios y fuera de contexto sobre el cuoteo político - Columna de Andrés Gillmore


La semana pasada pocos de los que hacen política en la región y aquellos interesados en el tema, quedaron indiferentes ante la nominación de la nueva gobernadora de Aysén, Paz Foitzick, hoy miembro de la DC. No hubo medio que no se ensalzara con el tema y como no, el partido socialista y comunista se sintieron traicionados por la Moneda, por el gobierno regional y sobre todo por el senador Walker (DC), que nuevamente entra a la palestra pública como el supuesto director de orquesta del gobierno regional y que en la designación, demostró todo su poder y “que jue”. 

Según las cuentas que tenían estos partidos miembros de la Nueva Mayoría, era que la natural reemplazante de Marisol Martínez debería ser y sin dudarlo, un socialista o un comunista, nunca jamás un DC, aunque no tuvieran una candidata mujer; la designación al parecer obligaba a respetar el género de la gobernadora saliente (mujer). En fin, como siempre sucede en estos casos cuando hay decepción, salió a relucir la despectiva expresión ciudadana “cuoteo”, que tiene su origen en la palabra cuota, que significa porción fija y proporcional, que se paga por un servicio, que tiene como sinónimo: cupo.

Las designaciones se transforman en “cuoteo” cuando se quiebra lo pactado al hacer la designación, desrespetando el acuerdo, o como decimos ciudadanamente dejando a muchos con “los crespos hechos”. “Cuoteo” es la forma despectiva de llamar una denominación poco clara por los que no fueron beneficiados. Ningún DC o miembro del gobierno regional le ha dado la calidad de “cuoteo” a la designación de Paz Foitzick (DC). 

En Chile la designación se utiliza desde los tiempos de la colonia. En ese entonces los designados debían depositar una importante suma de dinero en las arcas del rey para ser designados. El candidato sabía que al asumir se resarcirá y con creces de lo invertido, al tener derecho a un porcentaje importante de las recaudaciones comerciales del reino. Muchos de estos designados en los tiempos de la colonia, no tenían el capital suficiente y solo reunían el requisito de ser de confianza y de buena familia, teniendo que endeudarse poniendo como aval parte de los porcentajes de la recaudación que les tocaría por el cargo de gobernador. Los beneficios en esos tiempos no eran sólo para el designado, de una u otra manera era una buena noticia para la parentela, los conocidos especiales y por supuesto los amigos, que llegaban por arte de magia al saber la designación. Si se hacían las cosas bien respetando las formas y se repartían los beneficios equitativamente, el cargo era heredable al retoño familiar y continuar con la dinastía hasta que el rey muriera o fuera depuesto.

En los tiempos actuales la esencia del fundamento utilizado en la colonia para designar los colaboradores continuaron con la república, sólo cambió el método y las formas, pero la idea original se ha mantenido como base de sustentación en las designaciones, fundamentándose más que nada en la confianza. A diferencia de antaño, los designados en la actualidad no pagan en metálico por la designación, eso se ha cambiado por conceder una lealtad absoluta a quien lo recomienda en una primera instancia si se quiere estar en el cargo por un buen tiempo; en este caso principalmente el partido político. 

La lucha social que hoy tenemos en Chile, es precisamente para erradicar el “cuoteo”. Las decisiones son maquilladas por supuestos formatos democráticos, que a decir verdad son solo manipulaciones estratégicas para hacernos creer algo que no es y es solo “cuoteo” al decidir. Lo que buscamos en la actualidad desde el mundo ciudadano del cual soy parte, es que el Estado funcione más y mejor, con formatos más objetivos en defensa de los intereses de todos y no solo el de algunos, como ha venido sucediendo desde 1973 a la fecha.

Los partidos políticos históricamente siempre han utilizado el “cuoteo” para designar sus candidatos. La UDI se podría decir que uso por décadas el “cuoteo interno de la financiación” para decidir qué candidato estaba bajo el alero del Banco Penta; decisión que tomaba unilateralmente Jovino Novoa, que explican en forma objetiva porque en la Alianza por Chile, la UDI tiene una mayor presencia en el congreso que RN.

Solo en el último tiempo por la intensa presión social, dada las malas decisiones de los gobiernos en relación con los beneficios que no han llegado a la ciudadanía, es que los partidos políticos de izquierda no les quedó otra, que democratizar las designaciones de sus candidatos al congreso y limpiar la imagen del “cuoteo” con el que se los ha relacionado desde siempre. El mismísimo Ricardo Lagos ex presidente de Chile, considerado por muchos el último estadista vivo, es representante de la vieja escuela donde todo es conversable y negociable, un experto en lo que a “cuoteo” se refiere; el decidía quiénes eran los candidatos de su partido y si lo dejaban, hasta decidía los de la misma concertación. Pregono a los cuatro vientos en el 2013, que si querían que fuera candidato a la presidencia, sólo lo haría con una designación a dedo y unilateral, aplicándose el fundamento universal y total del “cuoteo” pero aunque muchos lo pensaron y estuvieron tentados no podían, los tiempos habían cambiado. Lo mismo se podría decirse que sucedió con Marcos Enríquez Ominami (MEO-PRO), que no quiso ir a primarias a pelear el cupo a Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la Nueva Mayoría, que por medio del “cuoteo solapado” quería ser designado como candidato unilateralmente. 

Existen formas seudo democráticas de hacer “cuoteo”, utilizado en regiones por los partidos políticos para designar sus candidatos al congreso; como lo hizo la DC en las últimas elecciones para designar a su candidato en Aysén a diputado; obligando a sus militantes que tenían al abogado Abdallah Fernández como candidato, quien a decir verdad estaba muy bien perfilado en las encuestas regionales, a tener que aceptar la imposición del senador Walker, imponiendo la candidatura de Iván Fuentes, que ni siquiera era miembro de la DC; solo porque al senador le convenía por sus intereses personales llevar a Iván Fuentes al congreso. Para maquillar la designación y para que no fuera considerado un burdo “cuoteo” por la opinión pública se realizaron primarias, pero todos saben que la ley del garrote operó al interior de la DC y eso significaba que no habían puestos en el futuro gobierno para aquellos que osaban ir en su contra. 

Lo que hace tan contradictorio y peligroso el “cuoteo” para las democracias débiles y poco representativas como la nuestra, es que se presta para ser utilizado como arma política para imponerse y demostrar poder ante las huestes, transformándose inmediatamente en un caldo de cultivo para la corrupción, afectando el principio de igualdad y probidad que debe tener la gestión pública, generando procesos implosivos y altamente destructivos, que terminan deslegitimando la designación, el designado y su proyección política futura y poniendo en tela de juicio el proceso democrático, que no solo debe ser, sino parecerlo.       







Por, Andrés Gillmore
Estudió Sociología
Empresario Turístico
Consultor de proyectos de desarrollo en Aysén

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