Cuando el cordero más chico rompe el corral - Columna de Andrés Gillmore

Mucho se ha escrito en la últimas semanas sobre lo que ha quedado al descubierto con los casos PENTA, SQM y CAVAL pero siempre es posible decir algo más y que realmente podamos sacar conclusiones importantes que nos permitan entender y sobre todo no volver a cometer los mismo errores.

Los acontecimientos ponen de manifiesto una vez más, que no hay duda alguna que somos un país de gobiernos reaccionarios y que solo se actúa cuando el problema se abalanza despiadadamente y se ha venido haciendo oídos sordos de la problemática; quien puede poner en duda que desde hace por lo menos una década se viene diciendo en todos los tonos, que el congreso no funciona bien, que los grupos económicos lo han intervenido para manipular las decisiones que toman nuestros congresistas; que todos los partidos políticos y no solo algunos, están intervenidos por los llamados poderes fácticos y que en la actualidad un candidato perteneciente a un partido político no dice absolutamente nada y lo que se debe saber verdaderamente es quien lo financia.

Hoy nuestra sociedad esta consternada al descubrir la corrupción existente en nuestra democracia participativa, que hasta hace muy poco nos llenaba de orgullo y nos sentíamos los reyes de Latinoamérica, denostábamos a nuestros vecinos y nos vanagloriamos que éramos un país de futuro y miembro de la OCDE; cuando a decir verdad la corrupción nos viene carcomiendo la esencia de lo que somos, por la incompetencia propia al no haber tenido la capacidad de haber enfrentado el problema ante los primeros indicios, que hubieran podido erradicar la problemática de una ves; pero hicimos la vista gorda y aquí estamos, en la peor crisis institucional de la historia de Chile.

La tarea a decir verdad resulta casi imposible hacerla en forma limpia y veraz y el costo será importante en todo sentido. No puede ser serio que los mismos que han infligido la ley puedan negociar una salida cómoda con un perdonazo. Por el bien del país se deberán cortar cabezas consideradas importantes, si queremos de verdad salir con hidalguía y con algo de proyección.

Es vergonzoso que todo haya quedado en evidencia no precisamente porque los organismos encargados de fiscalizar actuaron a deber; el problema fue reconocido y puesto en la palestra pública, simplemente porque los dueños de estas empresas eran codiciosos y creyeron que se saldrían con la suya como ocurría desde siempre, que a pesar de sus conocimientos y experiencia en estas lides, no fueron capaces de vislumbrar lo que acarrearía el incumplimiento de lo pactado con sus empleados. Gracias a esa actitud déspota y desproporcionada, ocurrió lo impensado y como decimos en Aysén, “el cordero más chico rompió el corral”, dejándolos en evidencia, con la caja de pandora abierta y avergonzados al verse interpelados de esa manera.

Empresarios educados en los mejores colegios y universidades de Chile, se aprovecharon de la situación al haber heredado de la dictadura militar los negocios del Estado y con esa base de sustentación lograron iniciar su riqueza y manipular el congreso para su beneficio. Hoy no tengo ninguna duda que deben de estar muy arrepentidos de no haber tenido una actitud más propositiva con sus empleados, al igual que el rey que en pleno desierto y muerto de sed no dudo en ofrecer “la mitad de su reino por un vaso de agua”, en la actualidad esos mismos empresarios darían la mitad de su reino y algo más por retroceder en el tiempo y haber sido justos y magnánimos, pagando los finiquitos y las comisiones que correspondían y no haberse quedado con el raspado de la olla.

Lo que es asustador y muy preocupante, es que si no hubiese sido por la codicia de esta gente, nada sabríamos en forma oficial y el país continuaría en la más absoluta penumbra y indomia de estos manejos que tanto daño nos han hecho, con estos empresarios y congresistas paseándose por Chile como si nada. A fin de cuentas el señor Delano, Lavín, Dávalos y señora y los que están por venir, se podría decir fehacientemente que la historia los reconocerá como los antihéroes que buscamos por tantos años. Sin ellos no se hubiera podido exponer la realidad, con pruebas tan claras y contundentes.

En Aysén dadas las diferentes luchas en contra de las transnacionales como NORANDA, HIDROAYSÉN, ENERGÍA AUSTRAL y en los dos años pasados por la Ley de Pesca, impuesta a rajatabla por el gobierno de la Alianza por Chile, con la ayuda de nuestros diputados y senadores y con los oficios de J.P. Galilea, secretario de pesca del señor Pablo Longueira; siempre hemos sabido que las empresas cumplen un rol fundamental en la financiación de los políticos, manipulando decisiones, votaciones, incluso las mismas omisiones dicen más que las mismas opiniones.

Pocos de los actuales representantes en el congreso no tienen una vela en este miserable entierro; basta que tuviéramos la posibilidad de echar un vistazo a los fondos reservados que han recibido cada uno de estos representantes y comparemos esa información con su votación en el congreso, en contraposición con los remitentes que realizaron los depósitos, para entender la profundidad del problema y todo lo negativo que ello ha representado para la región.

En Aysén nuestros diputados y senadores, hablan con mucha autoridad de una Universidad para la región, de los perros asilvestrados, de las necesidades de la tercera edad, de mejorar la conectividad, energías renovables, polución, turismo, ganadería, cambio climático y tantos otros temas que son simpáticos para la ciudadanía, que nadie en su sano juicio puede estar en contra; pero en los temas profundos como podrían haber sido la Ley de Pesca en su momento, la reforma al binominal, la ley de lavado de activos, asamblea constituyente, control y política de concesiones, plan de desarrollo regional, la posible ley de asociatividad que quiere promulgar el ministerio de energía, que permitiría que las transnacionales puedan asociarse con las comunidades, desvirtuando los fundamentos territoriales del desarrollo regional de Aysén, todos temas muy relevantes también para la región, que deberían ser debatidos por nuestros congresistas con la población en forma seria y responsable, son totalmente dejados de lado y votan en el congreso sin representar el sentir de la región y como ellos mismos dicen en estos casos “votamos en conciencia”; conciencia que bajo la lógica con la cual se manejan, significa votar de acuerdo con los intereses creados de los aportes reservados que les son depositados para sustentar sus campañas.

Los que de una manera u otra y cada uno de acuerdo con sus posibilidades a lo largo de los años hemos estado involucrado desde el mundo ciudadano por hacer de Aysén una región sustentable y justa para todos, hemos tenido que aprender a lidiar contra esos intereses creados; muchas veces estos personajes nos han engañado diciéndonos una cosa y luego haciendo otra. Nunca hemos tenido dudas de la intromisión de las empresas y en Aysén por nuestras riquezas naturales los intereses creados son muy fuertes, de un mal que ha sido imposible de soslayar bajo la ley que sustenta los fondos reservados y los hace legales, que los mismos congresistas han apoyado para su beneficio, contaminando la región y su posición ante el desarrollo que necesita.

Hoy la información que ha sido expuesta le permite a un gran porcentaje de la población entender lo que antes no entendía, o se hacía inverosímil de comprender a falta de pruebas concretas y contundentes, que explican porqué fue posible que HidroAysén pudiera manipular un gobierno regional completo, como sucedió en el primer mandato de Michelle Bachelet y luego en el de Sebastián Piñera; y cómo se permitió una ley de Pesca que destruyó el mar y a nuestros pescadores artesanales, transformándolos en mano de obra barata, poniéndolos a merced de los industriales pesqueros y de las salmoneras, para bajar los costos de producción y operación, con el bonus trak de apoderarse de sus bahías y caletas, haya tenido la aprobación de nuestros diputados y senadores, que supuestamente velan por el futuro de Aysén y de todas las comunidades de los fiordos.

El tema de Energía Austral aún muy vigente en la comuna de Puerto Aysén, es hoy una prueba viviente y real de cómo los intereses creados siguen tan vigentes como antes, permitiendo que un proyecto tan aberrante incluso mucho más que el propio HidroAysén, que además pone en peligro la seguridad de la población de Puerto Aysén, aun este vigente y con grandes chances de aprobarse.

En fin no hay mal que dure cien años y tonto que lo aguante.




Por, Andrés Gillmore

Estudió Sociología
Empresario Turístico
Consultor de proyectos de desarrollo en Aysén


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