La nueva ley de glaciares es ideológicamente falsa - columna de Andrés Gillmore

Si algo de positivo podemos rescatar de las diversas batallas medioambientales que se han dado en los últimos años a lo largo de todo Chile; es que se ha podido demostrar fehacientemente que una gran cantidad de proyectos de desarrollo, no contaban con los estudios de impactos ambientales (EIA) adecuados y profesionales para entrar en operación, demostrando que la ley es tremendamente deficiente al permitir que los mismos interesados realicen sus propios EIA y que además por medio de la misma ley, no se cuente con un mecanismo con la posibilidad de realizarle una auditoría externa. No tengo la más mínima duda y como he sostenido siempre, que nuestros parlamentarios aprobaron esa la ley, solo para allanarles el camino a las transnacionales, de un formato que invariablemente ha venido destruyendo la proyección de la mayoría de las comunidades, que han tenido la mala suerte de estar en el camino de estos intereses y que se entienda, que el problema no radica en los proyectos propiamente tal y no es que la ciudadanía sea contrario a la industria minera, energética y salmonera por molestar; si en la forma en como se aprueban, se construyen y luego operan, en eso esta el problema porque lisa y llanamente con los años a pesar de todas las promesas, se ven enfrentadas a la destrucción total. 

Hoy al cambiar la esencia del país y su conciencia colectiva por decirlo de alguna manera, ha puesto en evidencia el mal manejo que se le ha dado a diversos proyectos mineros, energéticos y salmoneros en el país, que sólo pudieron concretarse a través de la manipulación de los respectivos EIA, en total detrimento de las comunidades bajo el lema “ que si dan trabajo no importa que destruyan las comunidades y su entorno” que tan evidentemente utilizó uno de los dueños del Banco Penta, Carlos Lavín, para tratar de justificarse ante la opinión pública por su actuar indecente al manipular el congreso y sus miembros para lograr leyes que lo beneficiarán en sus negocios. 

En esto esta como cabeza de turco el caso de la mina Pelambres de Antofagasta Minning, del grupo Luksic, que hace 15 años destruyó la vida de los pueblos de Caimanes y Salamanca, con un proyecto muy mal evaluado y pesimamente ejecutado, dejando de lado totalmente los intereses y la proyección de las comunidades; en esta lista tenemos también a la transnacional Barrick Gold, que no lo ha hecho mal interviniendo el glaciar Pascua lama, interviniendo la proyección y la sobrevivencia de todo el valle del Huasco; lo aberrante de lo sucedido en Isla Riesco en la región de Magallanes, donde se permitió con un EIA adulterado, la construcción de la mina de carbón Invierno a tajo abierto, que en la actualidad es la más grande del planeta, con un carbón de pésima calidad, que destruyo la flora y fauna y la proyección comercial de la ganadería de esa hermosa isla, que antes de la despiadada intervención, era una reserva natural de biodiversidad. Estos ejemplos y existen muchos más, se han transformado en íconos redundantes de la falta de profesionalismo en los años pasados, de la forma en como se evaluaban los EIA, pasándose a llevar la constitución y el derecho de todo hombre, mujer, niño o niña, de vivir en un medio libre de contaminación y con proyección social.

Toda esta realidad debe hacernos comprender, que Aysén no esta tan lejana como podemos creer de esas implicancias, de ahí radica la importancia de lo que significa la defensa territorial de la región con estos ejemplos y la lucha de no permitirse que HidroAysén haya podido llevar adelante sus intenciones y que Energía Austral en la comuna de Puerto Aysén, a futuro no logre concretar las nefastas intenciones de represar los ríos Cuervo y Claro y que no tengamos que sufrir las consecuencias en un futuro que no es tan tan lejano, de las desastrosas intervenciones en nuestra amada y querida región. 

Las dos minas que operan en la actualidad en Aysén, tienen serios problemas de contaminación; en Mañihuales la Minera el Toqui, esta en proceso de evaluación por los organismos competentes, por extrañas condiciones encontrados en animales en los predios circundantes, según denuncias de los mismos vecinos, que han encontrado altos índices de contaminación en la carne lo que ha dado como resultado la muerte de varios vacunos porque al parecer el pasto esta contaminado. 

En la comuna de Chile Chico en el sector de Fachinal, existen serias dudas en como esta operando el pozo de relave o el dique de cola como lo llaman los argentinos, que construyó la Minera Cerro Bayo en laguna verde, al costado de la carretera que une Villa Mallín Grande con Fachinal, para filtrar componentes químicos, destruyendo esa hermosa laguna salada que hasta antes de la llegada de la minera, albergaba flamencos, avutardas, caiquenes y patos de diversas especies; que además por estar muy apegada al lago General Carrera, podría existir riesgo de filtración, que como todos saben del gran lago se extrae el agua de consumo domiciliario en todas las localidades que costean el gran lago; realidad que nadie ha auditado como corresponde por un organismo independiente. En la actualidad la minera estaría operando bajo la tesis que es una laguna permeable según la minera, pero no hay duda que sería interesante por la transparencia, que se auditara y se certificara y que se viera, como se paliará el daño ambiental en un sector netamente turístico.

Aysén no es sólo una región de importancia para el medio nacional, también tiene una importancia vital para el planeta como un todo, dada las características únicas y especiales con que contamos en la región; su defensa ambiental no es algo menor bajo ningún aspecto y no podemos olvidar que tenemos la segunda reserva de agua dulce del planeta -campos de hielo norte- y una gran cantidad de ventisqueros y glaciares que debemos proteger, porque dan vida a nuestros ríos y lagos y son nuestro sustento básico de sobrevivencia y lo que nos proyecta económicamente y comercialmente en todas las actividades posibles que desarrollamos en el territorio. 

Lamentablemente el gobierno de Michelle Bachelet actuando de manera muy irreverente, jugando con la fe pública y según mi opinión desrespetando a Aysén, se ha dado el lujo de aprobar una supuesta ley de Glaciares, que bajo la jerga actual es lo que podríamos reconocer como una LEY IDEOLÓGICAMENTE FALSA; porque protege lo que ya esta protegido, abarcando solo los glaciares que están en los Parques Nacionales, que bajo el tratado de Washington del que Chile es miembro, estos glaciares están protegidos desde ese entonces y por el tratado; la ley y de ahí el porqué es ideológicamente falsa, no abarca como debería ser los glaciares que no están en los Parques Nacionales y eso es muy preocupante, porque los estaría dejando a merced de las transnacionales, sobre todo en Aysén, donde ya sentimos ruidos de diversas mineras que andan haciendo sondeos para ver la factibilidad de instalarse en la región y estamos llenos de glaciares que no son parte de los Parques Nacionales y que en la actualidad estarían a merced de los intereses comerciales de las transnacionales.

El medio ambiente sobre todo en Aysén, es ante todo un bien social que nos pertenece a todos por igual, su cuidado está directamente relacionado con la proyección de nuestras vidas y de acuerdo a como nos relacionamos con él, determinamos nuestra calidad de vida y la proyección de todos nuestros emprendimientos sociales, comerciales, culturales y porque no decirlos históricos también. Todos los procesos de producción son parte de un solo quehacer que debemos saber conceptuar y protocolizar con el respeto ambiental, desde la producción minera, la producción de cerezas y su exportación en Chile-chico, un track de navegación por los fiordos, producción de carne, mermeladas, salmoneras, confección de artesanía, etc; todos deben contar con normas y reglamentos internos mucho más adecuados que los actuales, en pro de una concepción regional del hacer certificado en todas las formas de producción, para crear una visión más empoderada del control que necesitamos; con una concepción más fundamental de protección de nuestros recursos naturales y de lo que producimos, proyectados en nuestras comunidades. 

Como región debemos tener la capacidad de crear una base de sustentación que permita defendernos de las malas prácticas ambientales, sociales y productivas; diseñando un modelo propio de desarrollo respetando lo que somos y nuestra cultura, para que se transforme finalmente en un proceso definitivo, reconocido y estable, para sustentar el desarrollo regional como un todo. El verdadero valor de una visión de desarrollo, debe pasar necesariamente por tener la posibilidad cierta de erradicar el cohecho que tanto daño nos ha hecho y lograr bajo ese sustento un cambio sustancial en la formulación de los diferentes proyectos de desarrollo; con responsabilidad ante nuestro propio destino y asumir esa lideranza en nuestros fundamentos. Hasta ahora el proceso de regionalización solo ha sido un discurso ideológico más, que no se ha concretado entre tantas otras promesas realizadas al mundo regional, produciendo desorientación en la forma en cómo se administran las regiones, que por ende genera mucho descontrol y una incertidumbre que no beneficia en nada la formulación de estrategias de desarrollo adecuadas y sustentables.





Por, Andrés Gillmore
Estudió Sociología
Empresario Turístico
Consultor de proyectos de desarrollo en Aysén


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