Los intereses creados - Columna de Andrés Gillmore

La realidad política ha cambiado sustancialmente; pasamos de tener una representación confiable y creíble a la triste realidad de hoy, reinando la desconfianza con tal naturalidad, que termina por coartar cualquier intento por mejorar los procesos, apreciándose desde el mundo ciudadano la triste realidad que todo al parecer podría ir hacía el acomodo y la negociación de siempre, demostrándonos que nuestros parlamentarios nunca han trabajado por el bien del país, solo han entrado en política para sacar dividendos personales y por lograr una impunidad que no se merecen bajo ningún punto de vista ante la inminente intervención del congreso, para sacar dividendos para los grupos económicos y ellos quedarse con el raspado de la olla. 

Los partidos políticos que sustentan estos parlamentarios, siempre han representando un porcentaje mínimo de la población y son verdaderos grupos de poder, actuando con dos criterios: el que dicen tener hacia la opinión pública y el de las verdaderas intenciones como también lo explico el senador Zaldívar, haciendo referencia a la cocina; en Aysén que es lo que nos interesa, basta con ver como estamos para entender que nunca los partidos políticos han trabajado por el desarrollo sustentable de los territorios y si de sus propias aspiraciones, que son totalmente contrarios a los intereses regionales. 

Como un claro ejemplo de esa dicotomía y una prueba fehaciente, esta la reciente aprobación de la ley de Pesca, “la famosa Ley Longueira” aprobada por las oscuras relaciones de los partidos políticos con los grupos de poder, que en la actualidad debería revisarse completamente, al salir a la luz pública como los miembros de la comisión de pesca del senado entre el año 2011-12 que presidia nuestro senador Antonio Horvath que en ese entonces era miembro de RN, recibieron solo por parte del grupo Angellini 500 millones de pesos para sacar adelante la ley; hoy se entiende que la ley fue ideada para que los grandes industriales se apoderaran de nuestro mar, ley que por lo de más privatizo un mar que nos pertenece a todos, dejando a los pescadores artesanales de nuestro litoral en la pobreza más lamentable, a merced de los industriales pesqueros y salmoneros, transformándolos en mano de obra barata, para que estos intereses privados pudieran crecer y enriquecerse, evidenciando como los intereses de los grupos económicos por medio de los partidos políticos y su parlamentarios, han intervenido el congreso para aprobar leyes que los benefician y ese es el problema de fondo y lamentablemente en Aysén no escapamos a esa realidad. 

La dicotomía actual entre los partidos políticos y la ciudadanía, nos tienen a merced de esos intereses y tenemos que aceptar que los mismos corruptos decidan su futuro; otro claro ejemplo de la manipulación de esos intereses es lo ocurrido en el Movimiento por lograr la nivelación de zona, asesorada muy especialmente por los senadores Walker y Horvath y por el diputado Sandoval Plaza. No hay duda que las intenciones de la mesa son loables y muy dignas por lo de más; pero lo que no me explico, es como nuestros parlamentarios con gran trayectoria y duchos en estas lides, no hayan tenido la capacidad de haber asesorado mejor, explicándoles a los dirigente que Chile esta viviendo una tremenda crisis existencial en todo orden de cosas, con grandes catástrofes naturales de norte a sur y que a decir verdad no era el momento más adecuado para crear el movimiento, que lo mejor era esperar mejores condiciones y eso me llama a una profunda reflexión; tal como ocurrió con el Movimiento Social por Aysén, donde estos mismos políticos lo intervinieron y lo destruyeron, hoy podría estar pasando exactamente lo mismo. 

En la actualidad tenemos que entender que no tenemos una representación fiel del conjunto de los intereses que necesitamos recomponer en Aysén y lo que es peor, sin capacidad alguna de tener una injerencia real en la toma de decisiones con la participación y el trabajo en equipo que debe proceder en estas instancias entre parlamentarios y ciudadanía, porque los intereses entre unos y otros son totalmente paralelos y buscan objetivos diferentes.

El problema que enfrentamos con los partidos políticos y con los parlamentarios que nos representan, es que cuentan con una excesiva autoridad, pero sin legitimidad en la representación de nuestros objetivos, con serios conflictos de intereses, con posturas y discursos que más que representar un camino hacia la sustentabilidad social de Aysén, son una clara contradicción en el fundamento del proceso de cambio estructural que necesitamos como región y ese es un tema que debemos enfrentar. 

Los partidos políticos siempre se han dejado llevar por sus propios intereses, sus componentes dicen que hacen, pero en verdad no hacen; en épocas de crisis y de transición política como la actual, transforman la democracia en una delegación de intereses creados con redes protectoras para perpetuarse ellos mismos y sus propios intereses. El posible acuerdo que se esta cocinando en la Moneda lo demuestra cabalmente, concentrando un poder de decisión que no merecen, perjudicando la cohesión social, vulnerando el discurso ético y moral, con el riesgo innecesario de producir rupturas institucionales y sociales muy profundas como esta apunto de ocurrir, ante la concentración del liderazgo, con un carácter tan unilateral al ser solo leales a ellos mismos, que ponen en riesgo todo el proceso social que necesitamos en Aysén.

Los viejos estandartes de la concertación han amenazado que si no se logra una salida negociada en los temas SQM y PENTA, caeríamos en el populismo y el desenfreno político; pero me pregunto y sin entrar en grandes detalles, no se puede pedir más populismo que el actual gobierno de la Nueva Mayoría. Nadie voto por Michel Bachelet por considerarla una estadista; se voto por ella porque no había más y porque prometió en campaña una reestructuración radical de los fundamentos de nuestra sociedad y eso no puede ser más populista; la gran equivocación que ha tenido este gobierno, porque se entiende que el populismo no es negativo si es bien llevado, es que se ha pretendido gobernar con una estrategia populista bajo los intereses de los grupos económicos y eso a decir verdad es imposible en el Chile de hoy, no se puede jugar a dos bandas y menos desrespetando a las regiones, prometiendo una regionalización cuando en verdad no la harán. 

Si de verdad queremos implementar una agenda con objetivos representativos de los intereses de la ciudadanía con sustentabilidad y proyección en Aysén, deberíamos entender que bajo los presupuestos de los intereses de los partidos políticos regionales, es muy improbable que logremos los cambios que verdaderamente necesitamos, con el riesgo de ser menos profundos, lentos y costosos, por una ciudadanía cansada a más no poder de la manipulación ideológica que nos rige en la actualidad y de parlamentarios que juegan a dos bandas.

Las intrincadas redes y los diversos subterfugios sustentados en las leyes que han dictaminado estos parlamentarios, hechas para el acomodo de los grupos económicos, nos han negado cualquier posibilidad de encaminarnos hacia un desarrollo de proyección y sustentable. La reforma al Bi Nominal solo permitió una vez más la perpetuidad para los mismos que siempre están, liquido a los independientes y se legislo de acuerdo en como afectaban a los que estaban, no por el bien del país y eso es traición a los fundamentos básicos y exigibles en un parlamentario; la reforma tributaria no considero las regiones y no les entrego financiación para sustentar una verdadera regionalización; la reforma laboral solo esta proyectada en los grandes conglomerados y el Retail, sin considerar a las PYMES; la reforma educacional en ves de atacar el problema de la educación publica y nivelarla hacia arriba mirando los colegios particulares, se preocupo de los colegios subvencionados, que no es la raíz del problema.

Si queremos un país sustentable democráticamente y que además esta democracia represente un futuro para las regiones, el partidismo exacerbado que nos rige en la actualidad no es la formula que necesitamos, más temprano que tarde nos daremos cuenta y sobre todo en Aysén, que debemos entender que con ellos seremos esclavos del sistema y que lo que verdaderamente necesitamos, son ayseninos verdaderos, que amen la región y sean capaces de trabajar por ella sin esperar enriquecerse abusando del sistema.




Por, Andrés Gillmore
Estudio Sociología
Empresario Turístico
Consultor de proyectos de desarrollo







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