El gas de esquisto y su relación con la intensión de represas los ríos- Columna de Andrés Gillmore

El petróleo se transformó en la piedra angular del desarrollo de la mayoría de los países, alcanzando en las últimas décadas su nivel máximo de producción, asfixiados entendimos que es un bien finito contaminante y causante del cambio climático, complicando su uso y extracción; de ahí la urgencia por encontrar una reposición que se transforme en una alternativa viable, que termine de una vez con la dependencia que tenemos con los hidrocarburos si de verdad queremos hacer un desarrollo sustentable.

Este nuevo contexto global nos ha ido superando ante la triste realidad y es innegable que en el último tiempo se ha estado trabajando por lograr un cambio real en el paradigma energético. El ejemplo más claro es la batería de Tesla, un invento revolucionario sustentado en energías renovables, con una batería de hidrógeno recargable, basado en el sistema que utiliza el auto Toyota Mirai; el primero que funciona con hidrógeno fabricado en serie. El dispositivo es portátil y podrá recargarse a falta de placas solares en puntos de recarga a costo cero o a un precio competitivo; pero los intereses creados que dominan y sustentan desde siempre nuestra visión de desarrollo económico, han iniciado el proceso de impedirlo porque afectaría los negocios y sobre todo el poder de las grandes corporaciones que siempre han manejado la economía, haciendo lo indecible para mantener su hegemonía y ascendencia sobre nosotros en las políticas públicas y privadas.

No es por nada que las transnacionales tienen desde hace mucho tiempo sus ojos puestos en Aysén para represar nuestros ríos, intervenir nuestro subsuelo y usar nuestros fiordos para obtener ganancias, aunque con ello destruyen la región y a raíz de los últimos acontecimientos, hemos podido constatar que para lograr ese objetivo han utilizado a nuestros propios parlamentarios y lo demuestra la aprobación de la ley de Pesca, que todos nuestros parlamentarios aprobaron votando a favor.

A nivel internacional las petroleras han bajado el precio del barril a niveles insospechados hasta hace solo unos pocos años a tras, con la estrategia de no dejar que las alternativas energéticas renovables se desarrollen y que los países pierdan el incentivo por desarrollarlas, a pesar de todas las contradicciones ambientales que significan en la actualidad a nivel planetario, por eso se hace tan necesario limpiar el congreso de esas ascendencias tan negativas.

Para no perder el control y la hegemonía en los países subdesarrollados, las corporaciones han empezado a usar la técnica del Fracking para continuar extrayendo petróleo, carbón y gas natural en países con problemas energéticos y descontinuados en este sentido y como que no quiere la cosa continuar manejando la economía de los países emergentes, obteniendo jugosas ganancias que en sus países de orígenes no les son permitidas por las regulaciones ambientales.

El Fracking consiste en remover montañas, para luego escarbar sus entrañas para llegar a las arenas bituminosas del subsuelo a grandes profundidades; son una mezcla de líquidos orgánicos viscosos, solubles de sulfuro de carbono de color negro, compuesto por hidrocarburos policíclicos, que mediante un proceso químico muy contaminante para el medio ambiente, se filtran para extraer el poco petróleo que contienen. Para extraer gas natural con el Fracking, perforan por varios kilómetros de profundidad, produciendo daños colaterales en los acuíferos (agua dulce) vitales para el desarrollo de las comunidades del área, fracturando sin contemplación la corteza terrestre por medio de grandes explosiones subterráneas, para luego inyectar toneladas de agua, arena y diversos componentes químicos a gran presión, para agrandar las grietas y liberar de esa forma el gas hacia la superficie y poder almacenarlo. Esto en un país de grandes fallas geológicas como el nuestro, por decir a lo menos es muy peligroso y podría acarrear daños imprevisibles en la corteza terrestre, que podrían generar grandes catástrofes que ya no serían tan naturales.

La energía utilizada por el Fracking es mucho mayor que la utilizada con las técnicas convencionales a las cuales estamos acostumbrados en la minería, haciendo imprescindible tener a la mano grandes fuentes energéticas para uso exclusivo, de no ser así, son explotaciones de muy baja rentabilidad; además ocupan una gran cantidad de territorio físico, generando importantes conflictos ambientales en las superficies de gran trascendencia para las comunidades intervenidas, coartando su desarrollo, desmejorando considerablemente su calidad de vida y la proyección de futuro.

Actualmente el 75 % de la energía primaria que utilizamos la importamos desde Asia al otro lado del océano pacífico en forma de gas a un precio exorbitante, más que nada por las malas relaciones con nuestros vecinos (Bolivia-Perú) que ante el escenario actual nos obligan a sobre pagar el producto y lamentablemente ante la realidad actual, no hacen vislumbrar un panorama muy favorable a mediano y corto plazo, que nos permita acceder a proyecciones de negocios con nuestros vecinos, aunque ellos sean los mayores productores de gas natural de América Latina.

El extractivismo (desarrollo sustentado únicamente en la explotación de los recursos naturales sin darle un valor agregado) con que hemos construido el modelo de desarrollo en Chile y el uso sin control de los recursos naturales básicos (Minero-Forestal-Agua), ha exigido el uso de grandes cantidades de energía, debilitando de sobre manera nuestra matriz energética, al no exigirles a las transnacionales incorporadas en nuestra economía, la generación de su propia energía en sus propios territorios de explotación y nos hemos visto en la obligación de desarrollar termoeléctricas a diesel-carbón e hidroeléctricas, interviniendo nuestros ríos, privatizando nuestras aguas, destruyendo bajo este concepto erróneo de desarrollo la vida de muchas comunidades y grandes extensiones de territorio natural para sustentar el modelo, matando la flora y fauna del lugar, transformándonos en uno de los países más sucios del planeta en emisiones de CO2.

Chile para bien o para mal posee la tercera parte de Shale-Gas o el gas de esquisto en español existente en América Latina; hidrocarburo en estado gaseoso de muy baja calidad energética, que se encuentra en formaciones rocosas de grano fino en los subsuelos de la corteza terrestre. Contamos en la actualidad con 64 trillones de pies cúbicos en la región de Magallanes y en la costa de Chiloé. El Gas de Esquisto solo es posible de explotar por medio del Fracking, de ahí el peligro que representa para estas regiones su explotación futura.

Este escenario de negocios y lo que implicaría, explican claramente las intenciones de represar los ríos de Aysén por la ubicación estratégica de la región en relación con Magallanes y Chiloé; los indicios dados por el actual gobierno y los anteriores nos llevan inexorablemente en esa dirección, explicando la insistencia de las transnacionales (ENEL, ENERGÍA AUSTRAL) por represar y la condescendía de los gobiernos hacia las transnacionales interesadas en ello; lo confirma la reunión secreta que tuvo la presidenta Michelle Bachelet hace algunas semana en la Moneda con ENEL Italia, (transnacional que compró los derechos de HidroAysén de Endesa España), que en la actualidad es dueña de ENERSIS, que no ceja en su intención de sacar adelante HidroAysén a pesar de todas las irregularidades.

De concretarse el represamiento de los ríos de Aysén para entregarle energía para explotar el gas de esquisto de Magallanes y Chiloé, destruiría inexorablemente la proyección de desarrollo de las tres regiones, jaqueando la sustentabilidad del medio ambiental de nuestras ventajas comparativas; por eso es urgente que entendamos la trascendencia de los intereses creados que se están gestando en la actualidad para intervenir productivamente estas regiones y que pretenden transformar Aysén en la base energética para sustentar la explotación del Gas de Esquisto.

Debemos tener la capacidad de aplicar el principio de la “acción preventiva”, con medidas de contención y de protección medioambiental de Aysén en conjunto con Magallanes y Chiloé, antes que se haya producido la lesión y quedemos sin la debida protección de lo que sería la destrucción de la Patagonia como un todo.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

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