El patrimonio cultural de Aysén - Columna de Andrés Gillmore

El domingo se celebró el día del Patrimonio, con la intención que los chilenos nos incorporemos hacia una reflexión de la memoria histórica que es de todos y no solo de algunos, para ver si bajo este concepto sustentamos el conocimiento de lo que somos y lo que queremos ser, que en base a ese auto conocimiento podamos hacer una profunda reflexión, tomando en cuenta nuestras raíces y proyectarlo hacia nuestro presente-futuro con la intención que mejoremos y nos reconozcamos a nosotros mismos adquiriendo una identidad cultural, social-histórica propia, para que seamos mejores personas entendiendo lo que representa nuestro patrimonio desde lo regional a lo nacional.

Aysén es una región singular en este sentido, entendiéndose que nuestro patrimonio es predominantemente la cultura del hacer del mundo rural que colonizó el territorio, que posibilitó dominarlo y sacarlo adelante. Pero es indudable que el medio ambiente y la naturaleza espectacular que poseemos y disfrutamos es nuestro mayor y mejor patrimonio, haciéndonos únicos a nivel planetario; por ende tener conciencia de ello es entender la esencia de la gran responsabilidad que eso conlleva en todos nosotros, cuidando y respetando el medio ambiente como se merece.

En otras regiones el patrimonio se cuida invirtiendo grandes cantidades de dinero para mejorar fachadas, edificios y museos; en Aysén cuidar el patrimonio significa relacionarse de forma armónica y sustentable con el medio ambiente en todas sus funciones y lo que ese concepto significa como un todo, en eso se fundamenta nuestra cultura y especial forma de hacer. De esta maravillosa naturaleza dependemos para proyectar todas las actividades que realizamos, tanto en lo cultural, social, estructural y comercial, de ese resguardo depende nuestra proyección de futuro y nuestra importante función en el Chile de hoy.

Aysén lamentablemente es en la actualidad la única región que territorialmente está en condiciones ambientales aceptables; esa realidad representa en sí mismo un plus extraordinario que debemos aprovechar y sacarle el partido que corresponde; para que eso suceda necesitamos el coraje para enfrentar esa realidad y no sucumbir ante las miles de distracciones de los intereses creados, que de una u otra forma quieren usufructuar de ese bien con desarrollos que buscan la ganancia fácil en forma de espejismo, que no se condice con lo que somos y representamos ante nosotros mismos.

No hay duda que las tentaciones de hoy son enormes ante las posibles ganancias económicas en una sociedad como la nuestra, que cree que triunfar en la vida es tener una camioneta de ocho cilindros, un televisor de 50 pulgadas y usar ropa de marca; muchos aún no terminan de entender a cabalidad lo que realmente representa la región como patrimonio cultural natural-ambiental y muy a pesar que dicen amar la región por sobre todas las cosas y algunos ostenten cargos importantes de representación, se unen a intereses externos por obtener esa tan mentada ganancia rápida y desproporcionada, que a la larga no tiene sustento y no dudan en apoyar la intervención patrimonial de nuestros ríos para generar energía y desarrollar posibles modelos extractivos en otras regiones; aceptan que nuestro subsuelo sea intervenido para extraer minerales sin importar destruir la vida de los pobladores; haciéndose los desentendidos, dejando que privaticen nuestros fiordos para producir salmones sin las mínimas condiciones higiénicas; otros traicionan desde el congreso apoyando leyes como la de pesca y glaciares, dejando a nuestros hielos ancestrales y nuestros pescadores artesanales sin su sustento de vida, a pesar que todos tenemos claros que son un patrimonio importante y estratégico para el desarrollo de Aysén.

En fin...,hoy más que nunca debemos tener la capacidad de reflexionar con conciencia de futuro sobre la relevancia de preservar el plus ambiental que poseemos y que es de todos, que marca una diferencia positiva y muy relevante a nuestro favor, entendiendo que es la única proyección posible por el desarrollo territorial de la región, que pasa inexorablemente por cuidar el medio ambiente; el resto es una falacia que no corresponde con el cuidado de la esencia del patrimonio que nos legaron los que llegaron primero.

Como nunca la región está siendo reconocida en la actualidad como territorio de excepción, nunca la actividad turística tuvo tanta práctica y con proyección de presente futuro como hoy, de un desarrollo preponderante aunque a muchos les duela reconocerlo y que lamentablemente con el tiempo se han transformado en detractores de una actividad que tiene sus bases puestas en el mundo rural y que no sostiene tanto centralismo. 

La actividad turística ha llegado para llenar un vacío que ha revitalizado territorialmente la región, haciéndonos creer en nosotros mismos y que tenemos valor como cultura patrimonial de desarrollo; pero para que esa vitalidad no pierda su sustentabilidad, su fundamento y su proyección, debemos aislarla de los falsos intereses para que no seamos considerados simplemente como moneda de cambio por nuestros parlamentarios, o ser un simple punto rojo en un mapa de alguna transnacional extranjera o de algún gobierno de turno como ha venido ocurriendo últimamente.

Esto no quiere que cerremos la región y tiremos la llave en un mallín y nos cerremos al desarrollo; significa que debemos proteger y tener la capacidad de exigir a aquellos que dicen representarnos y en aquellos que vienen a desarrollar proyectos invasivos que cambian nuestra cultura y forma de hacer, que respeten el desarrollo social, cultural y medioambiental de Aysén como un todo.

La colonización sólo fue posible gracias al gran espíritu de sacrificio y la gran solidaridad de todos aquellos que llegaron en ese entonces, cuando no tenían nada y lo querían todo y tuvieron la audacia de enfrentar lo indomable y lo extraordinario y crearon un objetivo de vida y lo proyectaron al futuro. La realidad actual no difiere mucho a lo que se vivía en ese entonces guardando las diferenciaciones y las proporciones comparativas obvias. Hoy se tomarán las decisiones del futuro y todo lo que no evaluemos como corresponde repercutirá en el futuro de todos. 

Los cantos de sirenas que muchos escuchan en la actualidad son voladeros de luces inefables y tóxicos para el patrimonio cultural e histórico de lo que somos y queremos ser; es indudable que si queremos un futuro mejor debemos combatir la falta de criterio y respetarnos a nosotros mismos.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

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