Los ríos de Aysén son de todos y no de algunos - Columna de Andrés Gillmore

El agua de nuestros ríos siempre ha sido un bien supremo para el desarrollo de Aysén y como no, de gran orgullo de todos los que nos sentimos parte del territorio, para que decir de los que llegaron primero y con coraje colonizaron la región, que no tengo dudas deben revolcarse en sus tumbas al enterarse que los derechos de uso de los caudales de esos ríos no es posible para sus descendientes y fueron entregados tan mansamente a empresas extranjeras; por eso resulta inentendible y fuera de todo propósito que pasados 30 años desde el despojo de los derechos de aguas de los ríos de Aysén, aún esos derechos no se hayan restituidos a las comunidades. Todo sucedió a finales de los años ochenta en el epílogo de la dictadura militar, cuando se vendió ENDESA, que en ese entonces propiedad del Estado de Chile a capitales españoles, por 500 millones de dolares; cuando era por todos sabidos que el patrimonio era de casi 14 mil millones de dolares, el paquete incluian los derechos de aguas de los ríos más importantes de la región y de Chile.

ENEL Italia compró a Endesa España los derechos de uso hace un par de años, posee en la actualidad los caudales de los ríos Baker, Puelo, Futaleufu; XSTRATA de capitales Suizos tiene en la actualidad los derechos de uso de los caudales de los ríos Cuervo y Blanco en la comuna de Puerto Aysén, donde quieren construir una represa a 500 metros sobre el nivel del mar, en la falla geológica liquiñe-ofqui con gran inseguridad para la población de Puerto Aysén, proyecto que es administrado por Energía Austral la filial chilena; AES GENER de capitales Americanos tiene los derechos de uso de los caudales de los ríos Bravo, Palena, Chacabuco, Pascua, Figueroa, Cisnes. 

La información impacta cuando tomamos conciencia de lo que significa ante lo fundamental que representan los derechos para el desarrollo de Aysén como un todo, poniendo en evidencia la perversidad del modelo que nos rige y lo poco que representamos para el gobierno central, poniendo una vez más en tela de juicio que la famosa regionalización que con tanto ahínco se nos prometió en la campaña de la Nueva Mayoría para llegar a la Moneda, fue una burda mentira, una maniobra política y nunca tuvieron la intención de tocar esos intereses en Aysén nacionalizando esos derechos. 

Todos entendemos con lógica y sentido común que el agua debe ser propiedad de las comunidades y no de las transnacionales, que por lo de más es un principio básico de sustentación de desarrollo de cualquier país que se respete a sí mismo. Continuar bajo estructuras erróneas en algo tan fundamental como son los derechos del uso del agua y su relación natural con las comunidades, hackean totalmente nuestra proyección de futuro al no poder decidirlo y empoderarnos en él, dividiendo a una región que antes era unida, desvirtuando el uso que queremos darle a nuestros ríos, política incoherente en en un país miembro de la OCDE, que no relaciona las variables sociológicas, culturales y territoriales de lo que significa el agua para desarrollarnos adecuadamente, con armonía, sustentación, consecuencia, por medio de un ordenamiento territorial y un adecuado manejo de cuencas que este a la altura de las necesidades de la región y no de intereses foráneos.

El proceso de búsqueda de desarrollo no puede hacerse en forma estandarizada con modelos importados de otras latitudes y que además han demostrado su inconsistencia bajo el prisma aysenino, teniendo como única variable la fundamentación económica del lucro por medio del extractivismo (uso de los recursos naturales sin valor agregado), interviniendo inadecuadamente los recursos naturales de Aysén, sin tener primeramente un plan de desarrollo estratégico para mejorar las condiciones de vida de las comunidades, respetando la idiosincrasia cultural y lo que representa para la matriz de desarrollo la independencia territorial y la diversidad cultural de norte a sur, de montaña al mar, con políticas efectivas de integración interna, imprescindibles si queremos un desarrollo efectivo y con proyección de futuro. 

Esta deficiencia siempre ha quedado en evidencia en Aysén, cuando pretenden solucionar problemas estructurales, que como única solución posible nos enfrentan con la intervención territorial por medio de grandes megaproyectos, aunque implique destruir el fundamento social, cultural e histórico de la región, que a fin de cuentas es nuestro gran valor, que de concretarse esas intenciones bajo esos fundamentos, nos harían perder la diferenciación positiva que nos distingue como territorio a nivel planetario, por nuestra grandiosa diversidad ambiental-escénica, de un bien único y muy escaso en la actualidad, que proyecta nuestra sustentabilidad con una alta proyección de futuro si lo sabemos cuidar como corresponde. 

Los parlamentarios que dicen representarnos en el congreso, lamentablemente fundamentan sus estrategias con formatos de dominación económica por medio de los intereses creados que por tanto tiempo nos han hecho tanto daño, que en Aysén lo vemos reflejados en los intereses de las hidroeléctricas, salmoneros y mineras, repitiendo incesantemente con un claro dejo ideológico, que solo podremos alcanzar el desarrollo bajo esos supuestos, con la excusa discursiva que es para la superación de la pobreza; cuando es todo lo contrario y solo es una burda interpretación de los intereses de los grandes grupos economicos que sustentan a los parlamentarios, que ven a las comunidades como un producto manipulable por la ignorancia de lo que somos y representamos ante nosotros mismos, del cual se pueden obtener ganancias superlativas de muy alta rentabilidad, al permitirseles operar sin la transparencia necesaria, sustentados en protocolos de evaluación que dejan de lado el ítem ambiental y social de lo que representa la intervención, omitiendo a ex profeso para permitir que las mismas empresas interesadas puedan desarrollar sus propios estudios de impacto ambiental (EIA), sin contar con una contraparte ciudadana y sin la posibilidad de realizarles auditorías externas que defiendan los intereses de las comunidades.

Toda nación emergente y Chile no escapa a la regla tiene como objetivo desarrollarse, pero hacerlo sin las condiciones adecuadas a cualquier costo genera pobreza en las regiones y en Aysén no escapamos a ello, enconando en la estructura social inequidad y desazón. La única manera de salir adelante con perspectiva de futuro en una región con las características de Aysén, es actuar con transparencia en la información al evaluar los proyectos y las diferentes estrategias de desarrollo, que es lo que a fin de cuentas permitirá la estabilidad y la consolidación de los procesos, con dinámicas integradoras a nivel interno, con respeto hacia los territorios y sus comunidades, entendiendo sus diferenciaciones y fortaleciendo sus debilidades.






Por, Andrés Gillmore
Estudió Sociología
Empresario turístico
Asesor de proyectos de desarrollo





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