¡Por favor! No ensuciemos Caleta Tortel - Columna de Andrés Gillmore

El senador Antonio Horvath la semana pasada se puso la camiseta, los chuteadores y el buzo de la industria salmonera y acuícola de Aysén, defendiendo la intención que este gremio tiene de intervenir los fiordos de Caleta Tortel, instintivamente me acordé de la célebre frase de los años ochenta “ si no ayuda a limpiar, no ayude a ensuciar”. 

Si analizamos la intención tomando en cuenta la contingencia nacional, que ha puesto en tela de juicio la relación de los parlamentarios con las empresas y cómo la relación ha contaminado el congreso y su forma de legislar; el sentido común me dice que la actitud del senador Horvath es imprudente, al presionar públicamente para que la subsecretaría de pesca fije con la categoría AAA los fiordos de Caleta Tortel y que esta industria obtenga luz verde para reproducir especies salmonídeas y vegetales marinos en sus prístinas aguas.

El análisis del senador según mi punto de vista me nace un profundo -mmmmm-; debo reconocer que la frase “ la acuicultura es el nuevo cobre de Chile” que usó el senador para vender la intención públicamente, es brillante para un público poco entendido, sobre todo si quiere sobre salir en los medios de comunicación y afianzar la intención con frases impactantes y no tengo dudas que muchos han podido pisar el palito; pero todos sabemos que el senador es un hombre ducho en estas materias y que sabe perfectamente que esta omitiendo estratégicamente lo negativo que representa la actividad acuícola y salmonera para el medio ambiente, sobre todo en un destino como Caleta Tortel, que ha fundamentado su quehacer económico en el turismo.

Las tres organizaciones, Patagonia Austral, Cipreses Fiordos de Tortel y la asociación Glaciares del Sur que representan a la localidad, están en total desacuerdo con la posible llegada de la acuicultura. La actividad acuícola y salmonera como ellos bien lo saben, es incompatible con el turismo de intereses especiales en la cual estan inmersas en la actualidad, existiendo una gran preocupación si es que se llegara a concretar la intención como suele ocurrir ante las intensas presiones que se ejercen por los poderes fácticos. No solo porque se contaminarian las aguas de los fiordos hoy intocados por el hombre, perderían también la calidad escénica de las rutas tradicionales de navegación de acceso y salida de los fiordos tortelinos, destruyendo el sello verde característico de la localidad. 

Para los que no han tenido la suerte de visitar Caleta Tortel, les puedo comentar que no necesita bajo ningún punto de vista de la acuicultura para desarrollarse y mejorar su calidad de vida como dice el senador Horvath en sus intervenciones para sustentar la intención, dándole un sesgo social a su discurso; el giro de esta hermosa localidad esta netamente orientado hacia la actividad turística de intereses especiales y en los últimos años Caleta Tortel ha sido reconocida como un destino de excepción precisamente por su calidad ambiental, su belleza escénica, la calidad de su gente, su cultura tan especial, su increíble saga colonizadora y su singular emplazamiento, que por lo demás es único en Chile y todas las áreas circundantes a Caleta Tortel para los que no lo saben, están protegidas por la ley de Parques y Reservas Nacionales, declaradas Monumento Nacional con categoría de Zona Típica, que en la actualidad tiene una planificación territorial que zonifico todo el borde costero, definiéndolo como área protegida de uso restringido.

En casi treinta años de haber vivido en la cuenca del Baker y haber sido uno de los primeros impulsores del turismo en la cuenca del Baker en forma comercial en el año 1992 a orillas del lago General Carrera y Bertrand, luego de haberme desarrollado por casi 10 años en el Valle del León en la crianza de lanares y vacunos, nunca en todos estos años, he escuchado a ningún parlamentarios defender la actividad turística, a pesar que la actividad es la más promisoria y real de Aysén dada nuestras características escénicas y ambientales que son muy propias y singulares; actividad que por lo demás ha tenido la capacidad de incorporar a todas las comunidades de la región, democratizando con perspectiva de futuro y sustentabilidad como pocas actividades regionales tienen a su haber. 

Lamentablemente si me ha tocado escuchar hasta el cansancio a muchos parlamentarios defender las bondades de las hidroeléctricas, mineras y salmonicultura con mucho ahínco, de una forma de generar riqueza que se sustenta en malos manejos ambientales, bajos sueldos para nuestra gente y finalmente la riqueza generada en nuestro territorio y con tanto esfuerzo de nuestra gente, termina saliendo al extranjero, destruyendo de paso nuestra calidad ambiental y recursos naturales, dejando importantes zozobras en nuestras comunidades. 

Según mi visión histórica del por que los parlamentarios no se hacen parte del desarrollo turístico, mi respuesta es una sola y es porque el turismo no tiene la capacidad de hacer aportes reservados y con ello atraer el interés parlamentario, dejando a la actividad turística a merced de los que sí tienen capacidad económica para hacer aportes reservados. Basta con ver la lista de los aportes reservados que corren en las redes sociales, para darnos cuenta de la dura realidad y que esta realidad explicarían el asedio que esta viviendo en la actualidad Caleta Tortel.

El gobierno regional en forma oficial nunca ha reconocido la actividad turística como sustento del desarrollo regional. Corfo financia proyectos turísticos para emprendedores y empresarios y no hay duda que ha capacitado a muchos ayseninos en esta temática; Sernatur Aysén ha gastado importantes insumos en promoción turística, que demuestran cabalmente que la actividad es pujante y vital para el desarrollo de la región. Pero no existe en forma oficial un plan de desarrollo turístico con características estratégicas, que declare a Aysén como Zona Turística y podamos contar con un ordenamiento territorial que proteja la actividad y su territorialidad; esto ocurre precisamente por los intereses creados de las grandes corporaciones que estan afincados en la región, que tienen en los parlamentarios sus grandes embajadores, porque saben que si se decretase Aysén como Zona Turística y se hiciese un adecuado ordenamiento territorial y efectivo, perderian la preponderancia de sus actividades. 
Esta comprobado que la acuicultura y la salmonicultura son incompatibles con la actividad turística, contaminan las aguas al liberar grandes cantidades de desechos fecales y la infraestructura trastorna enormemente el paisaje, degradando la calidad escénica natural. En las jaulas se concentran grandes cantidades de parásitos que sobreviven en precarias condiciones higiénicas, que como consecuencia natural hacen que las especie vegetales y salmonideas se desarrollen en un ambiente contaminado, que con el tiempo crean una alta resistencia a  antibióticos y vacunas, afectando irreversiblemente el medio ambiente, destruyendo la vida biológica en toda el área circundante. 

Investigando sobre el tema para escribir este artículo, encontré un estudio realizado en un criadero en la Columbia Británica en Canadá realizado el año 2010, que demostraba empíricamente (observando) que el ambiente en estos criaderos es tan nocivo higiénicamente para el medio ambiente, haciendo que proliferen 33 mil veces la tasa de piojos de mar, provocando infecciones mortales para otras especies en un radio no menor de 70 km a la redonda.

Las balsas-jaulas en la acuicultura y en la salmonicultura, reducen el oxígeno del agua por la gran cantidad de materias fecales que tiran al ambiente, reduciendo la fotosíntesis que es producida naturalmente en el agua al entrar en contacto con el sol, conocido como “efecto sombra”, produciendo la eutrofización, desarrollando una gran cantidad de algas marinas, disminuyendo el oxígeno, que a la postre no es lo suficiente para que el agua se auto purifique naturalmente.

Aysén es al día de hoy un gran destino turístico de nivel internacional, transformando la región en un gran parque natural donde se desarrollan actividades con características propias incrementando la economía regional de manera importante. Caleta Tortel es parte relevante de ese hacer y no se merece bajo ningún punto de vista ser intervenida por ninguna actividad que no respete el medio ambiente y obstruya el desarrollo de su actividad turística. La localidad no necesita bajo ningún punto de vista de la acuicultura para desarrollarse. Si la dejamos tranquila y le permitimos seguir con sus objetivos y la ayudamos con inteligencia y sabiduría a consolidarse en los temas que realmente le importan y proyectan sus objetivos, se transformará en un destino turístico de gran categoría mundial y en un gran orgullo para todos los ayseninos.






Por, Andrés Gillmore.
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo en Aysén 


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