El uso del lenguaje en el mundo político - Columna de Andrés Gillmore

No hay duda que en la actualidad desde el mundo ciudadano enfrentamos casi a diario al juego simbólico-lingüístico del mundo político por los diferentes medios de comunicación, usando y abusando de él con la intención de ocultar verdades que complican, con tendencia a manipular la verdad, poniendo en una terrible encrucijada al mundo ciudadano, de creer o no creer, así de simple y lógicamente terminamos no creyendo en nadie; realidad que con el paso de los años ha socavado los cimientos democráticos de nuestra sociedad, exponiendo al mundo ciudadano a no saber cómo y cuándo podremos salir del atolladero y volver a creer en los que se supone son los que deciden el marco legislativo en el cual se proyecta nuestro futuro.

En el discurso político actual, encontramos diversas técnicas argumentativas y estrategias psicológicas para esconder la verdad, de un itinerario que a nivel doméstico es un escenario totalmente nuevo para el disperso mundo de la opinión pública chilena, que indudablemente nos ha hecho trastabillar en todo sentido. Es facil darse cuenta que existe una clara tendencia de usar con liviandad la retórica para contestar, cuando el mundo político se ve interpelado por la sociedad, asumiendo una forma estructural en el discurso en el cual todos son parte sin importar la ideología, generando conceptos lingüísticos, psicológicos, sociológicos, antropológicos, etnológicos, etnográficos de interpretación de la realidad y de la verdad, para manejar el discurso público, con la intención de contrarrestar la interpelación. Los únicos que se salvan son los diputados Boric, Jackson, Mirosevic y según palabras del último diputado, son considerados por los otros diputados como los sapos del hemiciclo, demostrando cómo se manejan los asuntos en el congreso.

El proceso de emisión del mensaje forma parte de una codificación de la información de cada una de las ideologías, que como consecuencia traen una interpretación manipulada de la realidad, para que en un contexto políticamente adecuado, pueda cambiarse la verdad y usarse a favor. 

El contexto con que se defienden no es nada y nada menos, que una construcción psicológica dentro de un subconjunto de supuestos sobre ideas, conceptos y aseveraciones, que en base a informaciones que estan en el subconsciente de la lingüística social, ponen la experiencia de la vida cotidiana, conocimiento del mundo, recuerdos personales, emociones, identidad del sujeto y género, origen geográfico, étnico, nivel de educación, entorno socio-cultural y el estatus social de cada uno, para revertir la información y poner dudas donde no las hay, que traducido al castellano, es lo que reconocemos como la estrategia del terror. 

La retórica a la cual nos hemos estado acostumbrando en el último tiempo, esta basado en argumentos que toman ideas y determinan los sentimientos sociales aplicados al discurso de vida, creando un discurso de técnicas lingüísticas que son adecuadas a los intereses del momento de quien las escucha. 

Gran parte de las reacciones del comportamiento humano, persiguen la reducción del miedo para tener seguridad social, proyección cultural y en lo posible dejarse guiar en temas trascendentales por gente que supuestamente los representa. El miedo mediatiza la conducta social y crea conciencia, promueve respuestas al sentirnos vulnerables ante el temor natural de ser depredados por la sociedad y los intereses creados. El miedo estimula respuestas y conduce a la participación, para reducir la inseguridad y la incertidumbre. 

En política existe la tendencia a adherirse a corrientes mayoritarias de opinión,ante la impresión que todos están a favor de un determinado candidato o idea, provocan que se quiera estar con esa mayoría, sin sentirse necesariamente identificado. En ello tiene un papel fundamental las encuestas que terminan determinando las tendencias, prestandose para la manipulación al poner predeterminación en la intención al dar a conocer un resultado o una tendencia que no siempre es así. 

Los políticos se esfuerzan por transmitirle al electorado que son la mayoría natural, lo que se reconoce en sociología como la teoría del silencio, que apoya el supuesto que la sociedad esta amenazada cuando el individuo se aísla y no se hace parte de la realidad social sin ejercer su poder decisorio cuando somos parte de una democracia. Por eso la importancia de hacerse parte y en ello se basa la responsabilidad social. 

El miedo estructural al aislamiento social hace que constantemente estemos comprobando nuestras opiniones y ver si son aprobadas o desaprobadas, marcando una tendencia en lo que somos y cómo actuamos ante los semejantes. Si la gente cree que una opinión es parte del consenso general, lo expresan con confianza manifestando sus convicciones sin miedo alguno; pero si es a la inversa, somos precavidos y silenciosos, demostrandonos que no siempre la mayoría tienen la razón y que normalmente ellas son las que ejercen el poder y lo estructuran a pesar que pueden estar profundamente equivocadas. 

El proceso de control social es el poder que tiene un grupo para imponer opiniones, que ante el silencio de la opinión pública ante una minoría reduce las opiniones, haciendo que las minorías se perciban como mayorías y que las minorías se transformen en mayorías, reduciendo las opciones del proceso y permitiendo que gobiernen las minorías. 

Por eso más que nunca necesitamos tener una ciudadanía dispuesta a enterarse de las realidades, que profundicen los temas sociales, que tomen conciencia de la importancia de la participación, eligiendo con conocimiento de causa, tomándose el tiempo que sea necesario para informarse como corresponde, reflexionando sobre las ideas y los diferentes conceptos ofrecidos. 

Elegir con conocimiento de causa más que una opción en la actualidad se ha transformado en un deber ciudadano, que determina nuestra realidad y no dejar que la lingüística estrategica usada por el parlamentarismo y los políticos en general, terminen por sustentar falsos discursos y terminen nublando nuestro futuro. Nunca fue tan cierto el mensaje que desde Aysén mandamos al mundo, aplicándolo a la vida diaria: TU PROBLEMA ES MI PROBLEMA.




Por, Andrés Gillmore.
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo


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