La pérdida de las libertades envuelta en roja tricolor - Columna de María José Rozas

En los últimos años, hemos vivenciado progresivamente como la violencia ha tomado espacios de todos los Chilenos y Chilenas, hechos que podemos ver graficados en asaltos, robos con violencia en automóviles, manifestaciones que terminan envueltas en saqueos, atentados incendiarios contra propiedad privada y personas, entre otras tantas formas de violencia que hemos visto desfilar en los medios de prensa. 

Durante el día jueves 27 de agosto, se materializo la llegada de los Camioneros proveniente de la Araucanía hasta el Palacio de la Moneda, con la clara intención de solicitar apoyo frente a la extrema violencia en la que han estado sometidos, sin resguardo eficiente por parte de las autoridades Regionales y de Gobierno. En este marco y ante la llegada de esta fuerza laboral de nuestro país, muchos adherentes, ciudadanos comunes, dentro de los que me incluyo, nos acercamos tras nuestras labores cotidianas laborales y/o estudiantiles al frontis del Palacio de Gobierno (espacio público y supuestamente de todas y todos los ciudadanos), muchos teníamos en nuestras manos como símbolo de apoyo a los camioneros y como repudio de los mantos de violencias vividos en un país que contempla como fundamento constitucional la seguridad, banderas Chilena. No había gritos, consignas, ni mucho menos palabras de violencia, todos quienes nos encontrábamos en ese lado de la vereda sentíamos una alegre empatía con los camioneros y su heroica e histórica hazaña, la mayoría de quienes estábamos (aunque claramente éramos una minoría) pensábamos en que Chile merece ser un país libre de delincuencia y libre de agresiones. 

Sin embargo frente a nosotros con banderas del supuestamente no existente Frente Patriótico Manuel Rodríguez (el cual a gusto personal, solo llamaría frente, pues ni patriótico, ni mucho menos merecedor de llevar el nombre de un hombre de la historia de Chile, que para bien o mal de algunos, fue uno de los gestores de la libertad de nuestra patria), otros con banderas mapuches, y aquí quiero aclarar, muchos de los portadores de esas banderas en su gran mayoría tenían tanto de mapuche, como yo de Europea… entre tanto una que otra bandera del Partido Comunista y claramente muchos enmascarados con cadenas empoderados de ira tras el flameo de las banderas que empuñaban, sin más y a solo título del enrojecimiento que les provocaba el que otras personas (los del otro lado de la vereda) lleváramos algo que es un símbolo de Chile (por el que hasta Manuel Rodríguez lucho en sus momento de más fervor a la patria) NUESTRA BANDERA CHILENA, comenzaron a tildarnos de “Fachos fascistas culiados” (entre otros tantos improperios que prefiero no poner en evidencia, y no generar un sentimiento equivoco de lo que quiero plasmar) condimentando sus improperios contra quienes “Orgullosamente teníamos en nuestras manos la tricolor” comenzaron a empujarnos y solicitar criteriosamente por medio de palos, botellas y puñetes “Suelten esas banderas símbolos de sangre fascista” (Ya imaginaran lo que seguía), algunos a pocos empujones soltamos nuestras banderas y sin mediar palabra, simplemente comenzamos a alejarnos, sin poder ver a quienes eran nuestra fuentes de inspiración en ese minuto: “los camioneros”, los que hasta ese momento aún no llegaban hasta Palacio de Moneda, por su parte uno de mis amigos, en un acto lleno de valentía, decía “yo no soltare MI BANDERA” simplemente la Bandera Chilena es de todos y hay que defenderla. Fue así como de un momento a otro se vio al igual que todos los de “este lado de la vereda” agredido, pero a él, le agredieron con más ira y con más rencor por parte de quienes supuestamente “Luchan por paz y justicia social”, arrebatándole su bandera, arrastrándole por el suelo y pateándole en el mismo, hasta dejarlo completamente ensangrentado.

Quienes me conocen, saben que no acostumbro a participar de manifestaciones “ni a favor ni contra nada” quede altamente sorprendida de vivir a tiempo real VIOLENCIA TAN DESPECHADA y tan a título de nada… ¿llevar la bandera de Chile nos convierte en fascistas, violentos o asesinos? ¿Acaso no nos encontrábamos frente al Palacio de Gobierno y bajo la Bandera Chilena Bicentenario?¿tanta es la violencia mal comprendida por grupos extremistas que curiosamente son de nacionalidad chilena y probablemente disfruten de las fiestas patrias en las próximas fiestas de septiembre?¿acaso cada bandera de cada fonda y cada casa será provocación de la ira y la enajenación de las pasiones mal comprendidas?¿comprenden estos grupos que la solicitud de paz no puede ser a través de palos, fuego ni golpes?. 

Durante esa noche no logre ver a los camioneros, puesto que terminamos con uno de mis amigos en la clínica para curar las heridas provocadas por personas que minutos antes de agredir pedían paz social y derechos de libertad ( entre ellos derechos humanos), desde una pantalla de tv pude continuar observando la violencia, el maltrato a carabineros, a los camioneros y todo aquel que no tenía una piedra o una botella de vidrio en sus manos… y es así como hasta hoy me pregunto ¿Qué es la libertad y que son los derechos de libertad, si no puedo salir después de ciertas horas de mi hogar, si no puedo flamear una bandera de mi país en un acto cívico?¿cuál es la razón por la que debemos todos pensar igual?¿qué pasa con mis derechos a la libre expresión?¿dónde están mis derechos a seguridad y a que se velen mis derechos humanos? ¿Por qué para este gobierno es más importante una cena anual de minería que velar por la seguridad de sus ciudadanos? .

No quiero provocar ningún desmán contra grupos étnicos ni sociales con mis palabras, sólo quiero hacer valer mi derecho a expresarme con seguridad por la calle, calles públicas y de un país que amo, un país que en su bandera simboliza el azul de mi cielo, la nieve de las montañas, el rojo del copihue y de la sangre araucana.






Por, María José Rozas Z.
Administrador Público
Cientista Político

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