Debemos cuidar el plus medio ambiental de Aysén - Columna de Andrés Gillmore

Es indudable que el país ha cambiado en el último tiempo en todo sentido, lo que antes era inverosímil y poco creíble, en la actualidad ha adquirido conciencia de realidad. Uno de esos temas preponderantes tiene que ver con el medioambiente y la constatación de lo importante que es para el desarrollo de las comunidades. Aysén desde sus batallas internas ha ayudado a esa constatación nacional, porque de una u otra manera la calidad escénica y ambiental aún podría decirse que esta “ intocada”, pero indudablemente en serio riesgo y todos sabemos que si hacemos una mirada más profunda, encontraremos importantes divergencias medioambientales entre el mundo público y privado y su relación con el territorio.

Todos aquellos que desde siempre han trabajado por sacar adelante nuestro querido Aysén desde todos sus ámbitos productivos y de servicios, saben que a partir de la década de los ochenta se comenzó a desarrollar una incipiente actividad turística, cuando nadie creía en esta actividad en la región. Realidad que con el tiempo ha demostrado su potencialidad y su proyección. Indudablemente no ha sido una tarea fácil desde ningún punto de vista, muchos han dado todo de sí para llegar al punto en que nos encontramos en la actualidad, produciendo con el trabajo arduo el reconocimiento de lo que significamos, posicionándonos como destino turístico, permitiéndonos prosperidad y proyección de desarrollo, que hasta hace pocos años atrás no teníamos. Esperanza que nos ha llevado a reconocernos a nosotros mismos como un territorio con valor cultural.

Los que estuvimos inmersos en defender los objetivos ambientales desde mediados de los años 80 por desarrollar la actividad turística, en años que era solo un incipiente sueño, entendíamos que lo único que hacía posible que la esperanza estuviese viva, era fundamentalmente que debíamos mantener el plus ambiental; en él se sustenta la diferencia en positiva que nos catapultaría hacia un desarrollo sustentable para todos y no solo para algunos. Podríamos decir que fue la regla de oro que guió durante años a un importante grupo de personas, que en su momento tuvo la audacia de tomar decisiones poco convencionales para una época en que hablar de medio ambiente era poco considerado, por salvar Aysén de la intervención de intereses poco claros, en tiempos que la cultura ambiental no era reconocida y que todo aquel que estuviera bajo esos fundamentos era tachado de poco realista por decir a lo menos. 

Las batallas medioambientales terminaron haciéndose públicas y con el tiempo adquirieron relevancia nacional e internacional, cuando los intereses de las grandes transnacionales chocaron con los intereses regionalistas. Se lucho contra Alumisa, que pretendia producir aluminio y quería construir una represa en Bahía Acantilada en el municipio de Puerto Aysén; luego se luchó contra los salmoneros, cuando intentaron intervenir la cuenca del Baker y se entró en batalla para defender el lago General Carrera y el río Baker; después en contra de HidroAysén, que pretendio intervenir los ríos Baker y Pascua y la lucha se extrapolo fuera de Aysén, marcando un antes y un después, en el país como un todo y mundo afuera, entendiendose la importancia de lo que significaba el medio ambiente, que en sí mismo es un bien de desarrollo que debía ser cuidado y que Aysén era parte importante de la ecuación planetaria. 

Aquellos que entraron en batalla lo hicieron con el convencimiento que luchar por el plus ambiental regional era trascendental, que esta visión sustentarÍa el futuro de todas las comunidades, de norte a sur y de cordillera a mar. Que no importaban los esfuerzos y los sacrificios, porque de lograrse generaria un desarrollo armónico y sustentable, entendiendo que el plus medioambiental es la base que todo método debe tener en Aysén.

Se podría decir que fueron tiempos épicos y de gran mística, tal como ocurrió cuando los bravos colonizadores entraron al territorio a principios del siglo 20 y en pos de ello se unieron un grupo importante de personas y de todas las ideologías y clases sociales, que marcaron la diferencia, mostrando la valía de lo que representa Aysén. De a poco Aysén fue dándose a conocer y dio pie para el surgimiento del turismo de intereses especiales y todo lo que ello significa para el mundo de los servicios, reconociéndose que la actividad turística es un medio de desarrollo de importancia vital. Lo que en sus inicios fue una actividad desarrollada por una élite por los costos, con el pasar de los años comenzó a extrapolarse a la comunidad rural de las localidades, hasta llegar a los días de hoy en donde no existe ninguna localidad que no este involucrada en el turismo con proyectos de desarrollo a nivel municipal y que no cuente con el apoyo del gobierno regional, mejorando la calidad de vida de las comunidades y la inversión con los fondos FNDR, proyectando localidades con mejor infraestructura de servicios básicos y con una verdadera proyección de futuro.

Pero a pesar de todo este buen pasar regional, las autoridades encargadas de administrar Aysén y los mismos partidos políticos, no han tenido la capacidad de extrapolar esa visión aysenina de desarrollo al mundo medioambiental de la teoría a la práctica y aun tenemos serias contradicciones que están afectando la proyección ambiental de la región. 

Por eso es muy importante que tengamos capacidad de reflexionar sobre el medio ambiente regional y cuidarlo por sobre todas las cosas, sin olvidar que un medio ambiente sano y armónico es la base de sustentación de la prosperidad y debe trabajarse en todos los estamentos afines con rigurosidad y profesionalismo, de un plus propio y que nos caracteriza a nivel planetario y que nos posibilita una denominación de origen que debemos saber cuidar.

Lamentablemente a pesar de todo lo que somos y representamos, continuamos transitando en la cornisa en lo que a medio ambiente se refiere, tanto es así, que descubrimos que pobladores de Mañihuales tienen sus organismos contaminados con arsénico; que se mueren las ballenas en el litoral y los científicos esconden la información; las salmoneras no les basta con contaminar el litoral, ahora invaden con autorización gubernamental áreas silvestres protegidas; se aprueban proyectos hidroeléctricos con Estudios de Impactos ambientales (EIA) sin las mínimas condiciones y tristemente avalados por Sernageomin, como Central Río Cuervo en la comuna de Puerto Aysén, interviniendo una zona que esta inmersa en una falla geológica de la magnitud de la Liquiñe-Ofqui.

Los huemules que viven en la reserva Nacional Cerro Castillo, sufren serias enfermedades por malos manejos; las dos mineras que operan en la región, Mañihuales y Cerro Bayo en Fachinal (comuna de Chile-chico), trabajan con pésimos manejos ambientales y contaminan; además del pésimo manejo de la basura a nivel urbano y rural; que muchos empresarios privados de norte a sur operan contaminando por falta de previsión.




Por, Andrés Gillmore.
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

El Chelenko
Compartir en Google Plus

Sobre El Chelenko

Desde nuestra agencia, Chelenko Comunicaciones, realizamos asesorías periodísticas, asesorías comunicacionales, nos especializamos en el posicionamiento de marcas, generación de contenidos y administración de redes sociales, además de difusión de publicidad en nuestro medio.