La importancia de ser Aysén - Columna de Andrés Gillmore

Es indudable que nadie queda inmune a la belleza escénica y ambiental que encontramos en Aysén, tanto es así, que muchas veces resulta abrumador para los que nos relacionamos con ello a diario, que muchas veces solemos perder la perspectiva de su importancia y lo vemos como algo normal cuando no lo es y eclipsamos el valor de lo que verdaderamente representa y la suerte que tenemos de vivirla y relacionarnos con una naturaleza única. Si a eso le sumamos lo especial de la cultura y con características tan propias, que nos hace ser queramos o no diferentes en todo sentido a las otras regiones de Chile y parte de una visión de vida, que perfectamente podría ser relacionada con la perspectiva -Milenium- de la nueva generación; donde la vida se ve con optimismo en su relación con el futuro; utilizando la tecnología como fundamento clave para lograr oportunidades para todos; viendo a la economía como una forma responsable de desarrollo y hacer del planeta más armónico con el ser humano. Por eso es imprescindible cuidar responsablemente del territorio; la región según mi perspectiva tiene en sí mismo un mandato heredado de todos aquellos que de una u otra manera nos han posibilitado que en la actualidad seamos lo que es hoy Aysén; de un legado heredado de los que llegaron primero, que no podemos ni debemos traicionar. 

En ninguna región encontramos la diversidad cultural con la que convivimos a diario en este extremo austral, todos somos ayseninos de norte a sur, de cordillera a mar, pero indudablemente existen importantes diferencias entre un poblador de Puyuhuapi con uno de Coyhaique, que a su vez es diferente de los del sector del lago General Carrera y estos diferentes de uno de Cochrane, que difieren de un poblador de Caleta Tortel y este difiere de un habitante de Villa O'higgins. En este fundamento especial y único, radica la base de sustentación de la increíble diversidad climática y geográfica de nuestra proyección cultural de nuestro desarrollo social, económico y productivo. 

Si hace treinta años me hubiesen dicho que en la actualidad la región tendría tanto reconocimiento a nivel nacional e internacional, a decir verdad no lo hubiese creído por ningún momento, sobre todo si consideramos que nada ha sido fácil para llegar hasta donde hemos llegado y todo ha sido más que nada realizado por un esfuerzo privado de un grupo importante de personas, más que por una decisión estratégica de desarrollo por parte del Estado o por algún gobierno de turno; entendiendo que la Carretera Austral se construyó para que pasaran tropas y tanques, ante el posible conflicto bélico que se tuvo con Argentina en la década del ochenta del siglo pasado y no para desarrollarla y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

El turismo de intereses especiales tan proyectado como lo esta hoy, tiene a todas las comunidades involucradas y muy esperanzadas, que por decir a lo menos, hubiese sido una predicción inverosímil bajo todo punto de vista y difícil de creer en las décadas de los 80 y 90, en que el turismo era un sueño y la lucha de un puñado de personas, que la mayoría de las veces no fue considerado y tampoco tomado en cuenta con la seriedad que se necesitaba por las autoridades de esos años. Si no hubiese sido por ese puñado de personas, jamás se hubiese logrado lo que tenemos en la actualidad. 

Uno de los mayores problemas que tenemos en la actualidad, es que no tenemos proyección histórica de lo que ha costado llegar a ser lo que somos y eso hace que todo sea muy subjetivo y se preste para intolerables contradicciones, entendiendo que el punto de partida que vivimos en la actualidad, es en sí mismo una tremenda responsabilidad para la generación actual en todos sus estamentos, tanto en lo privado como en lo público. Se debe tener la capacidad de tomar conciencia y prepararse para desarrollar la región consistentemente, respetando la idiosincrasia, el legado cultural, ambiental y escénico, que es la base de sustentación de la proyección de Aysén.

Ante esta nueva realidad se hace imprescindible que todos los estamentos regionales, asimilen la importancia de Aysén como un todo, entendiendo cabalmente su proyección de desarrollo y en esto quiero relacionar directamente a los estamentos productivos y de servicios de todo tipo, principalmente a los organismos administrativos-gubernamentales, sin olvidar los informativos y los procesos productivos que tienen un papel preponderante en la visión estratégica de desarrollo regional, que deben entender la importancia de lo que representa la región territorialmente y que todas las comunidades dependen de ello para mejorar su calidad de vida y proyectarse hacia el futuro. Si hacemos las cosas bien y cada estamento trabaja con seriedad aportando al todo general dentro de un marco responsable de producción y servicio, nos fortaleceremos y proyectamos sustentabilidad.

Lamentablemente aún no tenemos esa visión estratégica única de desarrollo en todos estos temas, porque no tenemos un plan de desarrollo que unifique los criterios de lo que entendemos como desarrollo regional. En la actualidad cada estamento trabaja independiente del otro, sin un objetivo en común, en temas concernientes a todos y eso nos esta produciendo un retraso enorme y creando importantes polos de contaminación medioambiental, social, cultural, productivo, económico y cultural en la región. 

El turismo muchas veces y lo digo con profundo conocimiento de causa, trabaja con serias omisiones hacía medio ambiente al prestar sus servicios. El gobierno regional no fiscaliza como es debido en los polos de producción. Mineras y Salmoneras operan sin certificación ambiental. Empresas productivas abaratan costos contaminando. Los Municipios hacen la vista gorda ante una serie de malos manejos oscuros y con errores administrativos de todo tipo. Los parlamentarios poco les interesa lo que pasa en ítems internos y lo que es peor, muchas veces ayudan a intereses creados de fuera de la región, haciendo la vista gorda en importantes polos de contaminación que existe en la actualidad producidos por mineras y salmoneras; empresas que precisamente por trabajar en Aysén deberían ser ejemplos de producción. Pero lamentablemente son todo lo contrario y no hacen nada por mejorar. 

Todas estas omisiones de una manera u otra van en contra del proyecto Aysén como un todo. No sacamos nada con ser la primera región de Chile en donde un municipio declara ilegal la pobreza y lo que eso significa como proyección de futuro, si no tenemos la capacidad de ser coherentes con los fundamentos de base de la región y trabajar para el desarrollo armónico de las comunidades, cultura y forma de ser.

De no ser capaces de cuidar lo que tenemos en forma global y tomar con responsabilidad lo que esto significa para la región como un todo; en pocos años seremos poco y nada de la proyección que tenemos en la actualidad y seremos lo que pudimos ser y no lo que deberíamos ser.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo


El Chelenko
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