El peligroso uso del cianuro de la minería en Aysén - Columna de Andrés Gillmore

La minería en Aysén ha posibilitado el desarrollo de muchas comunidades de la región, como la de Mañihuales con la abertura de la Mina el Toqui en 1983, dedicada básicamente a explotar zinc. En en el lago General Carrera en un pasado no tan distante, estaban operativas las minas de Puerto Cristal y Puerto Guadal, operando desde 1945 a 1984; ambas se dedicaron a explotar plomo y zinc y ambas minas fueron un importante aporte a la economía regional y muy especialmente para las comunidades del lago General Carrera.

Los japoneses a inicios de los años 80 del siglo pasado, visitaron la región y realizaron acuciosos estudios sobre los minerales ayseninos y llegaron a la conclusión que muy especialmente en la cuenca del lago General Carrera había aceptables vetas de oro. De esos estudios han pasado 35 años, que con el tiempo han demostrado que no en vano los japoneses le propusieron al Estado chileno, arrendar el sur de la región para explotar los yacimientos mineros. En pago ellos construirán los caminos y puentes que necesitábamos; la propuesta fue desechada y la carretera finalmente la construyó mayoritariamente el CMT (Cuerpo Militar del Trabajo).

En el año 2012 se pagaron cerca de 800 millones de pesos en patentes mineras en la región, indicándonos tal como lo predijeron en ese entonces los japoneses, que Aysén tenía potencial en la actividad minera. El tema radica fundamentalmente que la actividad tiene que regularizarse adecuadamente y que los organismos pertinentes deben fiscalizar con rigurosidad las actuales condiciones y las futuras operaciones, adecuando un severo marco regulatorio y se contamine la región y que en pocas décadas estemos destruidos ambientalmente, si queremos una región sustentable en todo sentido y con proyección de futuro.

Las mineras controlan en la actualidad la no despreciable suma de 635 mil hectáreas, superficie concesionada por medio de la Ley Minera, que es cien veces al proyecto pretendido por HidroAysén de intervenir los ríos Baker y Pascua en la cuenca del Baker. Esta misma empresa transnacional tiene a su haber importante parte de esos derechos mineros. En la actualidad operan en la región dos empresas mineras; la Cerro Bayo Mining Company en el sector de Fachinal a orillas del lago General Carrera en la comuna de Chile-Chico y la minera el Toqui, en Alto Mañihuales. 

La Cerro Bayo, no encontró nada mejor que utilizar la laguna verde como pozo de relave y construir en ella un dique de cola, con todo lo que esto significa en contaminación para la flora y fauna del lugar y los respectivos afluentes de agua que van a parar al lago General Carrera. El Toqui desde hace décadas tiene denuncias por contaminar con desechos tóxicos el río Mañihuales; denuncias que están sustentadas en la actualidad en estudios realizados por profesionales expertos en la materia. Ambas mineras utilizan cianuro en sus procesos de extracción, que han dado como resultado la contaminación crónica del río Mañihuales y posiblemente de las napas subterráneas, al exponerlo a altas concentraciones de cianuro y sus compuestos derivados, por la descomposición del producto al aire y derivarlo directamente al río. En el caso de la Cerro Bayo, al utilizar la laguna verde como pozo de relave la han destruido totalmente, lo que antes era el lugar de llegada de muchas aves en primavera, como avutardas, caiquenes, flamencos rosados, patos picazos, entre otras anormalidades que no han sido fiscalizadas por una auditoría externa; aunque hasta la fecha se han realizado dos denuncias.

El Agua es el principal insumo que necesita todo proyecto minero. Todos sabemos que es el recurso natural más escaso a nivel planetario; que en Aysén es abundante a diferencia del resto del planeta. Por eso debemos cuidarlo y hacer un uso consciente de nuestros ríos, lagos y lagunas, sobre todo los realizados por los proyectos mineros, que debe de exigirseles sustentabilidad al entrar en operación y crear protocolos que protejan el medioambiente y la salud de las comunidades que están en los alrededores. De no fiscalizarse es indudable que con el tiempo modificaran los caudales de las aguas superficiales en los períodos de invierno al bajar las aguas, haciendo que los residuos sólidos y finos provenientes de las áreas de explotación, eleven la capa de sedimentos de los cursos de agua. 

Por lo que me he podido informar leyendo literatura especializada sobre el tema y conversando con ingenieros en minas, todos entienden que los diques de colas crean lagunas de oxidación por los almacenamientos, al transportar combustibles, lubricantes, reactivos químicos líquidos, procesos que inexorablemente terminan filtrando las aguas que están en la superficie. 

Los vientos que en Aysén son de una variable constante a orillas de ríos y lagos, transportan mucho material particulado hacia los glaciares, sentenciando su destrucción antes de tiempo, por los constantes movimientos de tierra y polvos particulados que produce la explotación minera, produciendo el aumento de la temperatura de los hielos y su consecuente derretimiento antes de tiempo.

Si se siguen ejecutando proyectos mineros sin una fiscalización responsable por parte del gobierno regional y Sernageomin, es indudable que con el tiempo alterarán la red de drenajes de las cuencas hídricas subterráneas, en las etapas pos y anteriores al cierre de las misma explotación, generando una enorme cantidad de desechos acumulados, presionando las escombreras, fracturando la roca, filtrando al contenido de las rocas sulfurosas que se depositan en las escombreras en el subsuelo, produciendo núcleos calientes por la lixiviación bacteriana, que es método para tratar el metal base del oro refractario, donde se concentra el valor de lixiviación (Extracción de la materia soluble por medio de una mezcla mediante la acción de un disolvente líquido) en columnas, depósitos o en pilas que se generan en las aguas ácidas.

El uso del cianuro y de ácido sulfúrico en el proceso de lixiviado para extraer oro y zinc, no es seguro bajo ningún concepto, como se puede comprobar en una gran cantidad de informes y artículos científicos publicados en países de la OCDE, produciendo filtraciones en los diques de cola por roturas de los ductos que transportan los minerales y el traslado de potentes químicos, que hace que el cianuro se ligue a otros metales, que a su vez se transforma en compuestos tóxicos derivados por la asociación con el cianuro de gran potencia tóxica.

El cianuro es un elemento químico altamente tóxico para el ser humano, dañando el cerebro, el corazón, causando coma y posteriormente la muerte si no se trata a tiempo. La simple exposición a niveles bajos puede tener como resultado serios problemas respiratorios, cardíacos, vómitos, alteraciones de toxicidad en la sangre, dolores de cabeza y con el tiempo el crecimiento de la glándula tiroides. El cianuro filtrado a través de los drenajes ácidos de la tierra, alcanzan los arroyos, ríos, lagos y lagunas y las empastadas que consumen los animales, por los derrames de las descargas y el rebalse natural que producen los diques de cola y por ende afectando la salud de los seres humanos y destruyendo la flora y fauna.

La presencia, la persistencia y la toxicidad del cianuro y sus compuestos aún permanecen sin ser respondidas en los procesos mineros y cuando no existe una fiscalización profesional se transforma en una variable muy peligrosa. Aysén depende fundamentalmente del plus medioambiental para desarrollarnos y se invierten grandes sumas para proyectar la región en este sentido. En base a ello, debemos tener la suficiente claridad lo que significa la contaminación minera, para el plus medioambiental que sustenta la proyección de las comunidades regionales. 

Las mineras se defienden diciendo que una vez que el cianuro es desechado, se degrada por la acción de la luz solar; pero por otro lado diversos estudios científicos demuestran que el cianuro reacciona toxicamente al fusionarse con otras sustancias a la intemperie, formando cientos de compuestos diferentes de igual y más toxicidad que el mismo cianuro. 

Aysén en la actualidad es una región que no puede darse el lujo de cerrarle la puerta a ninguna actividad económica-productiva y es aceptable que la minería sea una de ellas; pero toda actividad que pretenda desarrollarse en Aysén, debe entender que bajo ningún punto de vista, puede contaminar la proyección regional. El plus ambiental y escénico, es lo que nos permite tener sustentabilidad, es el sello de origen que proyecta la región como un todo y en ello fundamentamos la gran oportunidad de proyectarnos, que bajo ningún aspecto podemos desechar.






Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo




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