La aprobación del proyecto Río Cuervo pone en duda la sustentabilidad - Columna de Andrés Gillmore

Finalmente y a pesar de todo este lunes 18 de enero, se aprobó la Central Río Cuervo por el comité de ministros. Lógicamente no puedo estar de acuerdo bajo ningún punto de vista con la aprobación de este proyecto; más que nada, porque el proyecto fue manipulado en su estudio de impacto ambiental y en los informes de referencia que se utilizaron para sustentar su aprobación y eso es muy grave bajo todo punto de vista, sobre todo en un país como Chile, que dice estar luchando contra el cohecho, la colusión y la corrupción. El proyecto Río Cuervo sintetiza todo lo malo de nuestra sociedad y su modelo de desarrollo económico. 

La aprobación dado el perfil del actual gobierno y lo que representa en sí mismo, no fue sorpresa bajo ningún punto de vista. Desde hace mucho que sabemos que Máximo Pacheco Matte, el actual ministro de energía, llegó a la Moneda con ese objetivo, represar los ríos de Aysén, aunque ello signifique destruir la región. Lo más seguro es que ahora Pacheco Matte, va en pos de los ríos Baker y Pascua al sur de la región y reactivará HidroAysén.

El problema fundamentalmente radica en el formato energético del modelo, en que todo el sistema de producción y distribución de la matriz energética de Chile, se sustenta en la obtención del lucro; por ende, todo lo que tenga que ver con los procesos de producción, carecen de consideraciones de protección del medio ambiente a la hora de aprobar proyectos energéticos; consideraciones que por lo demás para el modelo energético son solo secundarias. 

Las empresas transnacionales fundamentan sus proyectos a pesar de lo destructivos que son y que en sus propios países no pueden desarrollar como lo hacen en Chile, en que la ley y la constitución los ampara y ante eso se hace imposible redundar más en el tema y coarta cualquier proceso mientras no se cambien las leyes y la constitución. Estas transnacionales de una manera u otra, aspiran ideológicamente demostrar que tienen sello de sustentabilidad ecológica; pero a decir verdad esto nunca será así, porque todo el actuar se rige por la obtención del lucro a como de lugar y ese es el gran problema de fondo.

Por eso la decisión del Consejo de Ministros que decidió aprobar la Central Río Cuervo, debe considerarse como parte del protocolo de trabajo de un modelo de desarrollo ineficiente y influenciado por intereses que no son propios, sustentado por un modelo de generación eléctrica totalmente inconsecuente con la idiosincrasia de lo que somos geográficamente y territorialmente de lo que representamos en Aysén. Resulta poco consecuente por decir a lo menos, que el mismo gobierno que a su llegada abogara por una Patagonia Sin Represas, estableciendo un proceso de análisis de lo que sería la matriz energética regional; convocará al Consejo de Ministros precisamente en plenas vacaciones de verano y en pleno proceso decisorio de la matriz energética de la región, para decidir la viabilidad de la Central Río Cuervo, descartando totalmente el proceso interno….

El mayor problema que tenemos en la actualidad en relación con la territorialidad de la región y los intereses creados, es que la región no es reconocida bajo su proyección ambiental, social y cultural. Con el pasar de los años a pesar de todos los esfuerzos desplegados por la comunidad, la región se ha ido transformando en una zona de sacrificio para los gobiernos de turno, satisfaciendo necesidades que no son propias y sin reconocer el valor del patrimonio natural, cultural y paisajístico con que contamos en Aysén.

Con la llegada del siglo XXI, la preservación del mundo rural se ha convertido en una necesidad imperiosa de nuestra sociedad, para ver si a pesar de todas las irregularidades cometidas, podemos alcanzar un desarrollo sustentable para todos y no solo para el mundo urbano. Es imposible pensar en desarrollo si estamos inmersos en un dualismo estructural, en que el mundo rural sea sacrificado para que sobreviva el mundo urbano. Ambos no pueden existir el uno sin el otro y se debe buscar una coexistencia en armonía.

Poco han entendido los gobiernos de turno, la importancia de la gestión del patrimonio natural de Aysén y cómo este proceso se relaciona directamente en la proyección de desarrollo, en conservación biológica y cultural. Preservar la biodiversidad regional es de importancia vital para que el mundo rural aysenino, para que con el tiempo pueda constituirse en materia de conservación y recuperación territorial, con el desarrollo de políticas que establezcan sostenibilidad territorial y permitan una aproximación global al patrimonio que es de todos y no solo de unos pocos.

La sostenibilidad del desarrollo rural de un país, ha tomado una creciente importancia en países desarrollados; variable que debemos saber evaluar y muy especialmente en países subdesarrollados como el nuestro, que disponemos de territorios predominantemente rurales, que de pronto ante la vorágine del desarrollo y la falta de una perspectiva exponencial, nos hemos encontrado con la triste realidad, que de no trabajar por esa sustentabilidad, terminaremos perdiéndolo todo. 

Las fuertes transformaciones ocurridas en el medio urbano de Aysén, han impactado considerablemente en el medio rural, destruyendo la calidad de vida de una forma que no sospechábamos hasta hace algunos años atrás, agudizando aún más la precaria sustentabilidad de Aysén ante los intereses afuerinos de desarrollo. Sobre todo si consideramos que la sostenibilidad rural de Aysén, se sustenta en su cohesión territorial. Bajo este principio básico y muy propio de Aysén, debemos tener la capacidad de incorporar proyecciones de desarrollo sostenible ante el medio rural en las diferentes estratificaciones económicas, sociales y culturales que en Aysén son muy diversas y teniendo en cuenta el valor de los ecosistemas, la diversidad del territorio y que la gestión de los territorios rurales, tenga la capacidad de proponer nuevas proyecciones de desarrollo, que supone empleos sostenibles en los territorios rurales, que a su vez, permitan la transmisión del conocimiento cultural del uso tradicional agrícola-ganadero y de los servicios turísticos en la cual se basa la estructura productiva de la región en la actualidad. 

El perfil cultural de Aysén principalmente debe hacer uso de su valioso patrimonio ambiental, constituido por su gran variedad de ecosistemas, que son de una gran riqueza natural y de una especial biodiversidad acuática y terrestre y por sus bajos niveles de contaminación. Característica que en la actualidad se ha transformado en su gran fortaleza y en el orgullo de las comunidades, sustentando la proyección de su desarrollo, pero que en la actualidad esta amenazada por los intereses creados y por la intervención territorial de mega proyectos energéticos en sus ríos.

Aysén en la actualidad es reconocido a nivel planetario, por su abundancia y su increíble diversidad, entre los cuales predominan las aguas marinas, canales, fiordos y archipiélagos y la increíble biodiversidad de ríos y lagos, que nacen de la vertiente oriental de su cordillera patagónica. Cumbres donde se destacan la presencia de Campos de Hielo Norte y Sur que, que por su gran extensión, constituyen en la actualidad una importante reserva de agua dulce de nivel mundial. 

La política ambiental en su expresión regional, debe orientarse hacia la calidad de vida y la sustentabilidad de las comunidades, con procesos de mejoramiento sostenido que sean equitativos, con medidas de conservación y protección del medio ambiente, constituidos en las actividades productivas y económicas, sin comprometer las expectativas del medio en las generaciones futuras; sin menospreciar la calidad de vida y la relación con el medio natural y social del entorno, desarrollando comunidades armónicas ante ellas mismas, consolidando una cultura ambiental propia y distintiva.

La singularidad Aysenina, aliado a sus bajos niveles de infraestructura e inversión pública, crean la gran oportunidad de incorporar técnicas y diseños productivos, que garanticen el todo total del desarrollo y su protección ambiental, con conceptos de producción limpia y de uso sustentable. De esta forma aseguraremos condiciones de equidad y armonía, tan necesarias para el desarrollo y para proyectarse sustentablemente. 

La Política de desarrollo de Aysén, debe tener la capacidad de integrar las metas económicas con los objetivos sociales, buscando niveles de equidad entre personas y comunidades en sus formas de producción, haciendo que la estrategia de desarrollo, respete al ser humano y la naturaleza por sobre todas las cosas; propiciando la sustentabilidad del patrimonio ambiental, facilitando la incorporación de principios de producción limpia en los procesos productivos, fomentando la cultura ambiental regional, promoviendo la proyección de las comunidades bajo condiciones de armonía y de esa manera fortalecer una institucionalidad ambiental regional propia.

La estrecha relación de los habitantes de Aysén con el medio ambiente, hacen que en la actualidad sea más que necesario, que la superación de la pobreza esté basado en el derecho de todos los ciudadanos a vivir en un ambiente limpio y se les permita el goce de la naturaleza en todas sus formas. Sin estos supuestos Aysén no es Aysén.






Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

El Chelenko
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