No olvidemos la regionalización - Por Andrés Gillmore

A esta altura de los acontecimientos y con toda el agua que ha pasado por debajo del puente en todo orden de cosas, nos olvidamos que uno de los objetivos importantes del gobierno de la Nueva Mayoría, era poder consolidar una regionalización efectiva y que las regiones tuvieran la capacidad de administrarse y decidir su futuro. Pero lamentablemente ese objetivo ha pasado totalmente a un segundo plano. Lo que en sí mismo por lo menos para mi, ha sido la gran decepción de este gobierno; porque en la descentralización esta la base de sustentación de Aysén y su proyección de futuro hacia la sustentabilidad, tomando las indudables ventajas comparativas que tenemos a nivel regional.

Cuando analizamos la matriz de desarrollo de Aysén, es indudable que aún falta mucho para que podamos lograr el proceso que nos permita obtener una regionalización efectiva, entendiéndose que es el único camino viable que nos hará ver el futuro con cierta tranquilidad. Reconociendo que Aysén es una estructura independiente, capaz de manejarse por sí misma y de aportar desde lo propio al emprendimiento nacional. Somos en este sentido un país tremendamente desbalanceado, obligando a las regiones a tener que convivir constantemente con grandes zozobras en todo orden de intereses, ante el desgastado discurso sobre participación ciudadana. Más temprano que tarde, se nos tendrá que otorgar una regionalización efectiva en la toma de decisiones en Aysén.

El movimiento social TU PROBLEMA ES MI PROBLEMA, dio cuenta del centralismo actual y la falta de una política eficiente de desarrollo con proyección regional, que nos permitiera ser más partícipes en la toma de decisiones en nuestros propios territorios; el movimiento social, surge precisamente de esa descompensación histórica, al carecer de una estructura de desarrollo que nos permitiera permanecer en el tiempo y proyectar el futuro.

Todos los gobiernos desde la llegada de la nueva democracia, han simulado que hacen, pero en verdad no hacen nada en lo que se refiere a descentralización y regionalización. Los gobiernos de todas las ideologías ven a la regiones como estructuras de cambio para desarrollar procesos internos de intereses centralistas; es muy posible que hasta se den el tiempo de escuchar demandas, construyendo agendas con una seuda participación social en regiones, exponiendo temas que necesitan soluciones urgentes; pero si hacemos raya para la suma, constatamos que solo es una puesta en escena para dejar a las comunidades con la sensación que son partícipes de posibles decisiones, pero que finalmente no se toman en cuenta, dejando de lado la realidad de las regiones y sus objetivos de desarrollo.

Por mucho que se prometa, que existe la posibilidad que en un futuro podremos elegir un Intendente por el voto directo, si este no puede elegir a sus secretarios ministeriales regionales y no cuente con la financiación para entablar el proceso de descentralización regional como corresponde, la intención morirá en la práctica del hecho en sí mismo y más que un bien, será un enorme problema y de muy difícil solución.

Los partidos regionalistas han surgido esporádicamente y se han sustentado en el progresismo como base ideológica, pero nunca han tenido la capacidad de lograr los cambios necesarios para lograr un regionalismo consecuente, descentralizado y efectivo y constituirse como partido en forma seria en Aysén; normalmente mueren en la discordancia interna. Mucha de su representación, crea una negación interna imposible de sobre llevar con el tiempo, porque nacieron más que nada para sustentar a líderes puntuales, carentes de convicción para establecer una representación fundamentada realmente en sus propios orígenes, carentes de objetivos específicos con la proyección que se necesita y con la capacidad de lograr una injerencia real en los temas que conciernen a la región.

Cuando analizamos el Movimiento Social, que transformó Chile desde sus mismas bases, mostrando un camino, que pudo haber sido la base de un partido regionalista y que pudo haber sido uno de los mayores llamados de atención ciudadanos de la historia contemporánea de Chile, sus seudos líderes que fueron llamados voceros, no dudaron en utilizar las necesidades que decian representar para crear intereses propios por medio de la representación, dejando al descubierto las entrampadas necesidades de la política tradicional de los partidos políticos, por seguir perpetuando sus intereses y estos seudos lideres, no dudaron en descontinuar los objetivos del Movimiento Social para lograr los propios.

Este cambio en los fundamentos sociales e históricos de la región, han demostrado que los procesos no han sabido considerar las capacidades de las comunidades para fundamentar el proceso de desarrollo, en la falta del imperativo político de lo que significa la equidad social, tan necesario para lograr que las reformas estructurales ante la posibilidad de regionalizar, sean realmente factible.

El discurso regionalista hasta el momento ha sido más teórico que práctico y falto de la suficiente convicción para lograr el objetivo, para que pueda transformarse en una voluntad política y pueda desarrollar procesos participativos de gestión y revertir la alta centralización que nos tiene al borde del colapso y que tiene destruidas y falto de perspectivas a las regiones. Los sistemas eficientes y ordenados, son aquellos capaces de entender el orden natural de la historia social de las comunidades, aplicando el sentido común. Para una región como Aysén, eso significa lograr una mayor independencia ante las potencialidades naturales y productivas con que contamos, para desarrollarnos a través de nuestras capacidades comparativas y de acuerdo con la identidad cultural, histórica y social que tenemos, contando con el poder de decisión y de gestión que componen la base del fundamento regional.







Por, Andrés Gillmore

Estudió sociología.
Empresario turístico.
Consultor de proyectos de desarrollo.
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