Comunidades rurales y la protección del turismo regional - Por Andrés Gillmore

La educación ambiental es una de las claves para el desarrollo sustentable en la sociedad moderna, bajo ese fundamento podemos generar un cambio de conciencia en la relación de las comunidades con el medio ambiente. La educación ambiental en Aysén, debe ser la parte esencial de la educación en colegios y liceos, para facilitar el conocimiento de nuestros procesos ecológicos, económicos, sociales, históricos y culturales, de la relación que deben tener entre si para lograr la tan ansiada sustentabilidad; fomentando el cambio social a partir del desarrollo de una conciencia de valores con actitudes y habilidades propias, asumiendo el ambientalismo como una herramienta de trabajo, para mejorar las relaciones con el medio y permitirnos incidir positivamente en la proyección sustentable de las comunidades. 

Una sociedad educada ambientalmente es sinónimo de desarrollo, en la búsqueda de procesos, formas, protocolos y reglamentos, que permitan el enfoque ambiental en los procesos productivos, favoreciendo la toma de conciencia para adquirir un compromiso individual y colectivo ante la problemática.

La demanda por hacer turismo en la región, ha transformado totalmente el fundamento del desarrollo social, no sólo como punto de partida para hacerse parte de la naturaleza, sino como parte de un estilo de vida que las comunidades han adoptado como propio en el último tiempo, conjugando aspectos conservacionistas, económico y culturales en la actividad turística, con planteamientos respetuosos ante el mundo social y natural de la actividad, para desarrollarse con armonía, sentido común y proyección de futuro. 

Solo es posible la sustentabilidad de la actividad turística en todos sus aspectos, cuando se cuenta con un Plan de Desarrollo Integral y en función de ese objetivo, proyectarlo al sustento económico y social de la región, como garantía de conservación y desarrollo. Para que estos objetivos sean realidad, la actividad turística debe fundamentarse en procesos de bajo impacto de las relaciones interactivas que involucran el mundo regional, sin perder la esencia que históricamente y culturalmente representa la actividad; donde los servicios y la puesta en escena en un todo general, deben desarrollar la protección social del medio ambiente en las actividades proyectadas bajo un solo objetivo regional. 

El turismo tiende a transformarse con el decorrer de los años en un gran consumidor en todo orden de cosas si no se fiscaliza bien, tiende a destruir el producto en su esencia. Los intereses de la actividad pueden hacerse negativos de diversas formas y maneras, poniendo en peligro la actividad, de no hacerse un uso responsable ante la pérdida de esencia cultural e histórica. Por ende, debe fiscalizarse con autoridad y con parametros definidos en sus objetivos de desarrollo, sin perder la diferenciación y la calidad de los servicios. Para eso es imprescindible crear protocolos propios de certificación y darle una credibilidad propia al producto en si mismo. 

La actividad debe tener la capacidad de proyectar el futuro, fomentando oportunidades en el mundo social donde esta inserto, permitiendo que las comunidades sin distinción, gestionen sus recursos y puedan satisfacer sus necesidades económicas, sociales, culturales y estéticas con identidad cultural en sus procesos sociales y ecológicos más esenciales y en relación directa con lo que sostiene la vida rural de las comunidades. 

En la mayoría de las definiciones donde encontramos el concepto de turismo sustentable, se habla de ecología y sustento social. Es decir, que el desarrollo turístico no cause cambios destructivos, irreversibles y radicales en los ecosistemas y no afecten los procesos de carga, reteniendo las características propias y distintivas para desarrollar una cultura turística bajo una sustentabilidad propia, que asegure la proyección de las comunidades.

Las directrices para el desarrollo de una actividad turística sana, armónica y participativa, debe saber trascender a la acción y la proyección del turismo como un todo, sin afectar la capacidad de contribuir con el desarrollo regional, viabilizando una competitividad sana y próspera para todos. 

Los retos que afronta el turismo regional en la actualidad, están necesariamente relacionados con modelos y formas de consumo, entendiendo la capacidad de carga de la actividad para no descompensarla con el paso del tiempo. El principal objetivo al hacer del turismo una actividad sustentable para las comunidades y sus diferenciaciones lógicas a nivel regional, es darle uso óptimo a los recursos sociales y ambientales que están relacionados directamente con la cultura y forma de hacer, que son el elemento fundamental del desarrollo turístico regional, para mantener los procesos naturales, protegiendo la diversidad biológica que caracteriza el territorio y respetando la autenticidad sociocultural. 

El turismo debe incorporar nuevas formas de la ética del hacer y hacer que las comunidades adquieran sensibilidad ante la naturaleza en la cual están incorporadas en las formas de vida que los caracterizan, que antes les eran inadvertidos al no tener puntos fidedignos de comparación. En la actualidad el turismo ha transformado la forma fundamental del proceso de desarrollo de Aysén, haciendo orgullo de lo que se es y se representa, facilitando la comprensión de los impactos que desarrollan otras actividades productivas en el medio natural, cultural y humano, asegurándonos la proyección de los costos de sustentabilidad del mundo regional ante los diferentes procesos de desarrollo.






Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

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