Turismo rural y la importancia del medio ambiente - Por Andrés Gillmore

El medio rural de la región ha visto florecer el turismo en el último tiempo y sin temor a equivocarme, puedo decir que esta actividad ha sido la salvación para el desarrollo del mundo rural de la región; luego que a mediados de los años 90 sucumbiera ante la crisis de mercado de la ganadería ovina y bovina, cuando Chile se asoció al Mercosur y de un día para el otro se perdieron los poderes compradores de lana y ganado, al quebrar la industria textil y tipificarse la carne, al abrir el mercado nacional a carne del exterior. En ese entonces el turismo en Aysén era mucho menos que incipiente. 

La crisis del mundo ganadero de esos años obligó a muchos a abrir nuevos horizontes para desarrollarse; otros lamentablemente tuvieron que vender sus campos para poder sobrevivir, donde el turismo de intereses especiales surgió como una alternativa viable, cuando no se tenía nada y se quería todo y lo único que se tenía, era la calidad escénica y ambiental de la región. Los inicios para la actividad fueron complicados, fui parte de un grupo de personas que luchó en contra de esa incertidumbre, cuando muy pocos creían en la proyección de la región como destino turístico. 

El tiempo no ha pasado en vano y lo que antes se veía como una quimera, hoy es una realidad y un proyecto de desarrollo hacia su consolidación. En la actualidad el gran desafío de la actividad, es ver como lo armonizamos con el medio social sin perder la esencia y el espíritu cultural y por sobre todas las cosas, defender el territorio de los intereses creados, con formas de desarrollo que no respetan el medio ambiente y no guardan la perspectiva de lo que proyecta la región como un todo y no van de acuerdo con las ventajas comparativas que inherentemente proyecta la actividad turística en Aysén. 

La nueva realidad de los mercados aliado a las condiciones intrínsecas del medio rural de Aysén, hacen que la actividad tenga una proyección de desarrollo excepcional y lo más fundamental que es para todos. Si nos preocupamos de hacer las cosas bien, trabajando con sustentabilidad, entendiendo que el turismo va de la mano de la calidad escénica y de un medio ambiente prístino, que entrega la denominación de origen, tendremos el paradigma perfecto para desarrollarnos sustentablemente. Por estas razones la defensa del medio ambiente es primordial para lograr esa proyección. Si no tenemos la capacidad de relacionarnos con armonía y sustentabilidad, la actividad turística pierde su potencialidad y su diferenciación como destino turístico de nivel planetario. 

Consecuencia de esta realidad y la situación emergida por una serie de cambios que han afectado al mundo rural de Aysén, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva, la actividad ha permitido que con el pasar del tiempo se incorporen un buen número de pobladores que hasta hace poco estaban fuera de este formato, que en si mismo es una noticia fantástica para la región, demostrándonos que la actividad es solvente y tiene la capacidad de unir a la región hacia un objetivo único y eso es muy convincente a la hora de evaluar cuál es el giro de desarrollo y la proyección social de la actividad turística.

Definir lo rural ante el desarrollo turístico como denominación de origen, se ha convertido en algo complicado ante la demanda y la intervención de la tecnología y de las redes sociales en el concepto del turismo rural y su esencia, ante una situación que ha venido transformando nuestras localidades rurales, cambiando muchas veces su forma de hacer y por consiguiente su relación con el medio y su cultura histórica. 

En la actualidad resulta extremadamente complicado tener que recurrir a indicadores productivos para definir lo que se debe de hacer en el mundo rural para preservarlo y que este no pierda su esencia. El ruralismo es probablemente algo mucho más complejo de lo que percibimos a simple vista o lo que manda la demanda, entendiendo que el componente cultural adquiere una relevancia fundamental que debe preservar su esencia en la oferta y no sucumbir ante la presión que ejerce la demanda en el medio social, adquiriendo una trascendencia muy superior a lo que se ha considerado históricamente en el formato de desarrollo rural. No se puede proyectar la actividad turística sin esa esencia rural y en ello debemos sustentar el pasado para proyectar el futuro. 

Lo rural es un modelo social que caracteriza una forma de vida diferente de la urbanidad de donde provienen los visitantes que llegan a la región a vincularse con el entorno. Las relaciones sociales, costumbres y la relación con la naturaleza marcan la diferencia positiva, que en definitiva sustentan la forma de hacer, que podemos definir como cultural, entendiendo el término en su concepto más amplio, donde cultura es lo que se reconoce como un generador de realidad, que va de acuerdo con una base de sustentación histórica.

En la actualidad las localidades han estado perdiendo su vitalidad cultural e histórica en forma e infraestructura. La proyección de la actividad debe tener la capacidad de reconciliarnos con la realidad y marcar su forma de hacer sin estereotipos foráneos. La denominación de origen de lo que proyecta el formato cultural de Aysén, debe preservarse y proyectarse en todas las actividades que tengan que ver con el turismo rural; si queremos que la actividad sea sustentable y con proyección de futuro. 

En sentido estricto, el turismo rural podría considerarse como una modalidad cultural de experiencias de vida, donde la motivación principal se sustenta en el conocimiento de una realidad social, cultural, escénica-ambiental de una puesta en escena, que tiene como objetivo descubrir una forma de vida diferente, participarla, hacerla, interpretarla y leerla en sus elementos patrimoniales como forma de hacer. 

Este nuevo concepto de turismo cultural aliado a lo rural, tiene corta historia en Aysén, pero a pesar de lo breve de su periodo de incubación que no ha sido más de 15 años, ha sido un proceso dinámico de la puesta en valor de sus recursos, en la generación de la oferta y en el ajuste de los primeros planteamientos de desarrollo de la actividad. Con el tiempo la actividad ha alcanzado niveles de desarrollo que difícilmente eran previsibles hasta hace poco tiempo. Su crecimiento ha generado tensiones coyunturales y estructurales que son normales por lo demás, que a pesar de contar con éxitos de desarrollo, debemos tener la capacidad de reconocer las disfunciones que aquejan la actividad y mejorarlas si queremos sustentabilidad y proyección de desarrollo.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

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