Hermano del Mar, mi historia con los artesanales - Por Alonso Nuñez

Hermano del Mar, mi historia con los artesanales.
(y una pequeña pregunta)


Eran las 3 de la mañana de un día de verano de 2008 y junto a unos amigos esperaba a Henry, Renato y Héctor para comenzar un viaje que llevaba una canción entre líneas, yo no lo sabía, solo mantenía amistad con pescadores y sus familias con quienes había compartido la infancia en el Puerto Aysén de los 80-90.

Todo partió por una invitación que me hizo un gran amigo para un viaje junto a pescadores artesanales y de inmediato acepté, estábamos en el muelle de aguas muertas, con algo de frío aunque era verano, llegaron los cabros y nos subimos a la lancha pesquera (artesanal) que nos llevaría a navegar los fiordos de la Patagonia, la idea era fotografiar el desastre que la industria salmonera tenía en las costas de la región, playas vírgenes intervenidas desde donde sacaban ripios para sus muertos [1], y algunos centros de cultivo que habían construido sin autorizaciones fiscales.


30 horas estuvimos embarcados navegando con los artesanales, en esas treinta horas me contaron un sin fin de historias de cosas que ellos veían navegando y me contaban, entre otras cosas, que habían encontrado merluzas con rastros de piojo de mar, enfermedad que se suponía le daba solo a los salmones de criadero.

Me contaban que una de las salmoneras tenía en cuarentena uno de sus centros por virus ISA y que esto contaba con el silencio de la prensa y las instituciones que debían fiscalizar, en ese viaje comencé a enterarme de la añeja amistad que gobierno y salmonera cultivaban en la décima región y en la Patagonia desde llegada la democracia, que los servicios de medio ambiente y sernapesca “no daban abasto” para fiscalizar y que las extensiones que ocupaban las salmoneras eran tan grandes que era imposible poder revisar cada centro.

Nos encontramos con centros que ya estaban construidos y listos para operar pero que en el papel aún no habían sido autorizados, nos encontramos con un señor en una playa que vivía hace cuarenta años en ese lugar y que gente de las salmoneras le había pedido que le cuidara instalaciones que ellos habían puesto en SU playa a cambio de diez mil pesos mensuales, en esa playa encontramos restos de aceite de motor, plástico, mucha basura y grandes excavaciones para sacar ripio, en un lugar en donde según la ley de medio ambiente, no se podían intervenir porque frente a esas cosas se daban bancos naturales de choritos y almejas.


Entre las conversaciones con otros pescadores de Puerto Aguirre nos enterábamos que unas cuevas que habitualmente usaban los lobos marinos para aparearse habían sido llenadas de basuras y redes de centros de cultivo, que tanto había sido el basural que los lobos habían tenido que arrancar de ahí.

Entre todas las conversaciones me contaban que cada vez era más el espacio que se le daba a las salmoneras y cada vez menos las cuotas de pesca de los artesanales y que estas decisiones afectaban directamente a todas las familias y la cadena de trabajo que hay tras las lanchas artesanales, a diferencia que las salmoneras contaban con grandes subsidios del gobierno.

En ese tiempo y luego de ese viaje comenzamos a trabajar en una campaña que consistía en levantar las verdades de cómo se producía en realidad el salmón chileno y la gran distancia que existía en el cómo se producían en Noruega (país con el que fantasiosamente los ejecutivos se comparaban), las diferencias en las grandes cantidades de antibióticos y hormonas que se les inyectaban a los salmones chilenos versus los noruegos.

Algunas publicaciones hicieron que grandes cadenas de supermercados norteamericanas dejaran de comprar salmón chileno y cayera esta industria en una gran crisis que fue “solucionada” en ese entonces por la presidenta Bachelet y su gobierno, que mientras anunciaba una “gran inyección de recursos” a la salud por cadena nacional (1.000 millones de pesos) paralelamente y de bolsillos del estado les pasaba, paralelamente, 450 millones de dólares a las salmoneras para salir de la crisis, crisis que como podemos ver en estos días, nunca superaron [2] .

Algunos amigos dirigentes fueron perseguidos y a la casa de Héctor llegó un fiscal rodeado de policía fuertemente armada y lo hicieron firmar lo que denunciamos a comisiones de derechos humanos como “Allanamientos voluntarios”, que consistía en visitas sorpresas de la policía en donde bajo presión se hacía firmar a las personas autorizaciones para allanar sus casas [3]. (Si, leyó bien, en pleno año 2008, gobierno democrático, visitas sorpresas de la policía en donde hacían firmar a la gente para autorizarlos a ingresar y allanar)


Incluso luego de ese viaje también recibí algunas llamadas de amenaza en Valparaíso y extraños correos electrónicos por parte de una persona que decía ser de las fuerzas especiales de carabineros y que quería conversar conmigo para denunciar vejámenes dentro de la institución, correos que derivé de inmediato a las instituciones internacionales de derechos humanos con las que mantengo estrecha amistad.

Sin duda ese viaje generó una gran amistad y compañerismo con la gente de la pesca artesanal, tanto así que les compuse una de las canciones que quiero mucho y que me propuse difundir entre ellos a través de radios que se escuchan en el litoral, en esa canción expresaba mi compañía y solidaridad hacia su causa.

Años después pude recibir el comentario de algunos pescadores que decían haber escuchado esa canción cada vez que ellos salían a la pesca en el litoral de la Patagonia, comentarios que me hicieron sentir que el sentido de una canción estaba zanjado y que no había nada que pudiera hacerme sentir más feliz que ese hecho, ni rankings en las radios, ni premios de la academia, el sencillo comentario de un pescador artesanal que me contaba que le gustaba esa canción “porque nos sentimos navegando en ella”.

Son múltiples las historias de resistencia que se dan alrededor de la pesca artesanal y su lucha en contra de la empresa salmonera, porque en el mar el espacio que se disputa es de mucha riqueza económica y natural y piense usted que la pesca artesanal es heredada de nuestros antepasados huilliches y por ende podríamos pensar en lo sustentable que es a diferencia de una empresa salmonera que a vista y paciencia de todos se está pudriendo y con ello sus redes de complicidad política también.

No quisiera terminar esta columna sin poder dejar hecha una pregunta que considero importante, si tanto se investiga a SQM, PENTA y las empresas que han financiado la política en Chile, ¿Cuál podría ser la relación que SalmonChile A.G. podría tener con la clase política del sur de Chile, especialmente en la Región de los Lagos y Aysén?. Ojalá nuestros representantes pudieran responderla, digo, para tranquilidad de todos.

[Descarga la canción - Hermano del Mar de Alonso Nuñez]: https://soundcloud.com/alonsonunez/hermano-del-mar-alonso-nu-ez







Por, Alonso Núñez Lara
Cantautor /ciudadano.











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[1] Muertos les llaman a grandes cubos de cemento, hechos con ripio y arena de las playas, que sirven para anclar al fondo marino las balsas/jaulas en donde crían a los salmones.
[2] Nota de prensa con esta y otras ayudas económicas que el gobierno dio a Salmoneras:
http://www.radiodelmar.cl/2016/05/bachelet-avalo-con-450-millones-de-dolares-a-salmoneros-pero-a-chiloe-solo-le-entrega-100-lucas/
[3] Declaración de “Los 8 del Salmón”, afectados por estos procedimientos: https://laotravoz.wordpress.com/2009/08/27/losochodelsalmonii/
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