Silala - Lauca: El dilema y versatilidad boliviana - Por Álvaro Guzmán

El presidente boliviano ha anunciado que instruyó la preparación de una nueva demanda ante la CIJ en contra de Chile, esta vez para reclamar derechos sobre el rio Silala. 

Observemos la metamorfosis de los argumentos que ha esgrimido Bolivia a su favor en este caso, tan versátiles como los que ha usado en la demanda marítima. 

Por muchos años, Bolivia argumentó que su condición de Estado aguas arriba respecto del cauce del río internacional Silala, lo hacía dueño soberano de su caudal y que Chile utilizaba el total de sus aguas sin su consentimiento y sin pagar por aquello. Esta acusación contiene una primera verdad a medias: Bolivia es dueña del agua, pero de una proporción del caudal a definir; agrega dos verdades más: Chile lo utiliza completo y el Silala es un rio y es internacional. Lo que no se dice, es que Chile lo usa íntegramente porque la proporción a que Bolivia tendría derecho –de acuerdo al derecho internacional– no es utilizado en el cauce superior de su corto trayecto –tres kilómetros desde su nacimiento al interior del territorio boliviano– por lo que resulta imposible “devolver” pendiente arriba una parte del agua que ingresa naturalmente a territorio chileno y, que Bolivia no explota, porque en el área no tiene población, agricultura ni animales que beneficiar.

Pero, asombrosamente, para el caso del río Lauca los reclamos bolivianos se invierten, veamos: el Lauca es un rio internacional que nace en los bofedales de Parinacota y por tanto, es Chile –ahora– quien posee la calidad de Estado aguas arriba. Corre en sentido general al suroeste, para luego desviarse naturalmente hacia el sureste, cruzando el límite político e ingresando en territorio boliviano al sur del volcán Guallatiri, donde es tributario del río Sajama para luego perderse en el salar de Coipasa.

En este caso, y en clara contradicción con sus argumentos para el Silala, Bolivia reclama hasta hoy que, sin su consentimiento, Chile ha desviado las aguas del Lauca en beneficio nacional para regar el valle de Azapa. 

En 1962, Chile, en uso soberano de una proporción indeterminada de las aguas del río internacional Lauca y cumpliendo la normativa del derecho internacional sobre el derecho de los paises ribereños, desvió una parte del bofedal de Parinacota para regar el valle de Azapa, sin afectar significativamente el cauce ni el caudal del río. 

Aún cuando a esta maniobra se le considerase aguas del río Lauca, estas no superan el 20% de su caudal y el otro 80% y más, continúa su recorrido en su cauce natural, ingresando a territorio boliviano sin interferencia ninguna, donde es utilizada por una escasa población humana y sus rebaños. 

Entre sus reclamos e imputaciones por el Lauca y por el Silala, surgió entonces un dilema para Bolivia: no pudo compatibilizar sus argumentos para hacerlos sostenibles entre sí. Las razones en defensa de sus derechos por el Silala, se contraponían con las que esgrimía a su favor en el caso del Lauca.

La creatividad y el río Silala entonces proveen una solución.

En 1997, las autoridades bolivianas transforman su relato y espontáneamente conciben que el río Silala no es río, ni es internacional, recalificándolo de “manantiales” estancos que nacen y mueren en territorio propio, asegurando ahora que sus aguas correrían hacia Chile sólo por la canalización que se hiciera en la primera década de 1900, cuando el departamento de Potosí entregó la concesión del total de sus aguas a la empresa The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited. 

Aún así, las características de manantiales en su origen no desvirtúan la condición de río del Silala y su status de internacional y, el rústico encauzamiento de un corto trecho de su recorrido, resulta topográficamente evidente que no altera el curso natural que siguen las aguas inevitablemente hacia Chile, por causa de la pendiente, la geografía y la gravedad. 

El mapa aceptado por ambos países para demarcar el límite internacional como resultado del Tratado de 1904, señala inequívocamente al Silala como río y así lo identificó Bolivia por más de noventa años, sin jamás insinuar nada en contrario.

En síntesis, se evidencia el doble estándar boliviano, en cuanto a que los mismos derechos que hasta 1997 esgrimió a su favor en el caso del río Silala –en su condición de Estado aguas arriba dueño del cauce superior del río– los desacreditó argumentando contra los derechos de Chile en la situación del río Lauca –donde el Estado aguas arriba es Chile– y por tanto resulta evidente el sesgo de su planteamiento y su debilidad argumental.

¿La solución boliviana? Declarar al río Silala manantial nacional de aguas empantanadas, negar la condición de río y su estatus de internacional, e iniciar una nueva campaña político-comunicacional en contra de Chile en cuanto foro le es posible, para imputar además una imaginaria y millonaria deuda por uso indebido de aguas nacionales







Por, GDD (R) Álvaro Guzmán Fredes
Investigador
Centro de Estudios Estratégicos Academia de Guerra
Compartir en Google Plus

Sobre El Chelenko

Desde nuestra agencia, Chelenko Comunicaciones, realizamos asesorías periodísticas, asesorías comunicacionales, nos especializamos en el posicionamiento de marcas, generación de contenidos y administración de redes sociales, además de difusión de publicidad en nuestro medio.