CHILE: Una nación que se desploma en contradicciones - Por Nicolás Mansilla

En el último tiempo me he preguntado lo que al parecer muchos chilenos se cuestionan: ¿Qué tanto ha evolucionado nuestra democracia si gran parte de nuestros líderes la han destrozado?. Parece anecdótico ver el 2016 a políticos que en tiempos de dictadura, gobierno militar o cómo usted lo quiera llamar, luchaban por la igualdad y actualmente realizan prácticas éticamente desastrosas, que han llevado al 80% de la población en desconfiar de nuestras instituciones públicas, desde el poder ejecutivo al legislativo. Hoy en día, me cuestiono si nos representan. 

La sociedad perdió uno de los ejercicios más importantes: la confianza. Usted puede decir que es una exageración, pero si empezamos a mirar desde el punto de vista político, ¿En qué momento se perdió el rumbo de ayudar y legislar a favor de las necesidades del pueblo?, Los invito a reflexionar el camino que hemos construido como sociedad desde las relaciones interpersonales, entre seres humanos, hasta vivir en un estado que se preocupó de favorecer al poder y menospreció a sus ciudadanos. 

Chile es un país de números. Nos tienen acostumbrados a opinar en base a cifras y porcentajes que apuntan a que si son positivos está todo bien, pero nuestra expectativa referido a los cambios está sufriendo una transformación, porque en la actualidad se han formulado iniciativas que quieren “cambiar” lo que se está aplicando, pero al parecer la ciudadanía no está conforme con los proyectos que el ejecutivo ha presentado frente al congreso, ¿Por qué sucede esto si en las calles se solicita al unísono transformaciones profundas?. 

Creo que es hora de que nos demos cuenta de ciertos factores que perjudican a algunos actores de la sociedad al momento de formar una opinión; en primer lugar, la falta de oportunidades en nuestro país es producto de la autoprotección de las élites que todavía piensan que la ciudadanía es inútil, un claro ejemplo, el acceso a la información. Muchas situaciones que ocurren Chile, no salen a la luz en medios de comunicación masivos porque son manejados por familias de nuestro país que buscan la desinformación entre los diferentes actores para proteger sus intereses. En segundo lugar, una “desinteresada” juventud que hoy prefiere la tecnología en vez de formar una opinión objetiva, pluralista frente a la realidad de su entorno y en tercer punto, más de 30 años sin tener educación cívica al interior de nuestras aulas, ha perjudicado una formación que se merece un individuo que vive en un sistema democrático, entre otros escenarios. 

Este país se ha convertido en una nación dónde los ricos cada vez cuentan con más oportunidades frente al resto de la ciudadanía, que cada vez empeora por un problema de igualdad que no se ha sabido solucionar y todo esto gracias al sistema neoliberal que se ha implementado logrando un verdadero desplome en ámbitos sociales, culturales, políticos, económicos, etc. que nos debe mantener alertas por el camino en que nos dirigimos como sociedad.

Soy un convencido que nuestro país necesita cambios profundos, pero también soy autocrítico y pienso que la responsabilidad no sólo cae en los políticos (que son figuras que tienen el poder de cambiar leyes e influir directamente en el sistema), sino que todo debe partir por casa. Cuando vemos las nefastas estadísticas dónde un 80% declara que no escucha, ve o lee algo de política, pero un 90% reprueba la labor de estos, caemos en una contradicción peligrosa porque no somos consecuentes con nuestro pensamiento. Otro escenario es cuando según las estadísticas, Bachelet, obtiene la peor aprobación de un mandatario luego del regreso a la democracia y todo el mundo pide su salida cómodamente en redes sociales, pero al momento de tener la autoridad de elegir a nuestros representantes, se presenta en las urnas el 30% de los electores que pueden sufragar. 

Por lo anterior, lo invito a participar e involucrarse directamente con nuestras necesidades, este es el minuto de participar en instancias que son capaces de generar debates para poder vivir en una sociedad mejor, si queremos cambiar el mundo debemos ser parte de ese proceso. El camino para el éxito sólo cae a nuestras manos y no la podemos ignorar, porque si lo hacemos, nos veremos enfrentados en una sociedad que fue construida por personas externas a nuestros intereses.






Por, Nicolás Mansilla
Estudiante de periodismo
Universidad Austral de Chile
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