Naturaleza y la inestable funcionalidad de lo establecido - Por Andrés Gillmore

Muchos creen que el calentamiento global y el cambio climático es una serie de televisión, una película de ciencia ficción o un documental. Una reciente encuesta de las tantas que se hacen en Chile financiada por Samsung, demostró que el chileno urbano, aunque entiende lo que significa el cambio climático, no cree que pueda hacer algo para resolverlo, que lo mejor es no preocuparse y que las autoridades se encarguen del tema. Cuando la verdad es todo lo contrario. Si tomáramos conciencia del tema a modo ciudadano, consumieramos menos, nos informaramos adecuadamente y tuviéramos consideraciones por el prójimo al vivir en sociedad, indudablemente iríamos por el buen camino. Lo mismo pasa con nuestros gobiernos. No piensan en el futuro; solo velan por los cuatro años de mandato y a la mitad del mandato dejan de gobernar, para ver cómo pueden perpetuarse y seguir en el poder a como de lugar. Eso hace que no tengamos ninguna proyección de futuro y que el inmediatismo desenfrenado nos este reinando desde hace rato.

Los millonarios intereses creados de las grandes transnacionales mundiales gastan grandes sumas de dinero, para hacernos creer que el cambio climático es una invención de gente perversa. Contratan políticos y científicos para decirnos que no es así y los políticos forman comisiones en el congreso y los científicos realizan estudios para decirnos que todo es una gran mentira, usando los medios informativos que ellos mismos financian para lavarnos el cerebro con este tema. 

Algunas ONGs muy prestigiosas por lo demás, han sido sorprendidas en actitudes dudosas; en Chile se descubrió que Chile Ambiente, la ONG dirigida por Patricio Rodrigo y representante de Patagonia Sin Represas,lavaba dineros de SQM para el PPD, uso a Patagonia Sin Represas, para hacer la campaña presidencial de la NM y como si nada, asesoraba a Sebastián Piñera y Andrónico Luksic en sus proyectos privados todo en forma paralela.

A nivel global, tenemos a la prestigiosa WWF (World Wide Foundation, la del logo del oso panda) que asegura luchar contra la deforestación, por la conservación la biología, por la reducción del C02 en el planeta. Hace poco se descubrió que es financiada por la empresa salmonera Marine Harvest de origen Noruego, aliada en Chile con AquaChile; que tiene destruido gran parte del litoral chileno con su producción salmonera, por el uso indiscriminado de antibióticos y con acusaciones tan serias realizadas por el mismo GreenPeace; que serian los causantes de la marea roja de Chiloe. En el enlace a continuación, pueden ver un documental aleman, que muestra esta realidad https://www.youtube.com/watch?v=IE7t5bb4jNo . Marine Harvest en su país de origen, (Noruega) trabajan de acuerdo con las normas ambientales, son un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas y cada seis meses es fiscalizado.

Si nos fijamos bien, todas las guerras que acechan a la humanidad y que nos tienen al borde de la tercera guerra mundial en la actualidad, son precisamente por tomar el control de los combustibles fósiles por las grandes transnacionales .El 97 % de los científicos ha aceptado el cambio climático como una realidad preocupante que debe enfrentarse. Sólo el 3% de los científicos no reconoce como tal esa realidad; pero ese 3 % esta al servicio de las transnacionales para contraatacar al 97% restante y desacreditarlos profesionalmente por los medios que tienen a su disposición, con los millonarios recursos fornecidos por las grandes transnacionales.

Desde sus orígenes el hombre ha intentado conocer y relacionarse con la naturaleza, entendiendo que el conocimiento y su transformación dependen de ello. Con el pasar de los siglos ha impulsado el conocimiento científico adquirido, para conformar la técnica que utilizamos hasta el día de hoy para ser lo que somos. Gracias a ese desarrollo, el hombre se adaptó a sus diferentes realidades, haciéndolo capaz de usarla, perfeccionarla y acomodarla a sus necesidades. Con el pasar de los siglos fue entendiendo que podía usar la naturaleza para satisfacer sus necesidades y el inmediatismo inherente a la raza humana, terminó abusando de la naturaleza y se extinguieron cientos de especies de animales y vegetales que dependen de la naturaleza para sobrevivir. Bajo esta visión se deforestaron millones de hectáreas de maravillosos bosques que eran el filtro natural para el C02 que generamos a grandes cantidades, contaminamos el agua y la atmósfera y precipitamos el calentamiento global y posteriormente el cambio climático.

Que el hombre no sea un ser natural, no significa que sea dueño de la naturaleza o que pueda utilizarla arbitrariamente y agotar sus recursos como sucede en la actualidad. El hombre no es dueño de los derechos absolutos sobre el medio y debemos tener la capacidad de relacionarse eficientemente en toda nuestra territorialidad y dentro de un marco de respeto hacia la realidad natural. Destruir la naturaleza y no respetar su riqueza, su dinamismo y sus leyes de sobrevivencia; equivale a no respetarnos a nosotros mismos. 

La ecología no es como muchos tienden a pensar, como un simple atado de consideraciones éticas de buenas costumbres sociales ante la naturaleza o que su destrucción puede compensarse con bonos de carbono. Todos los organismos vivos que se relacionan entre sí y con el medio en donde están insertos en lo que se refiere a producción o intercambio de materia orgánica, deben ser valorados y tener un adecuado carácter normativo para regir los peligros que entraña la sobre explotación de la naturaleza, obligandonos a incorporar resultados y métodos ecológicos en la economía, la sociología y la política del hacer social. 

El hombre contemporáneo del siglo 21, cada vez esta entendiendo la necesidad de preservar el medio natural como punto de desarrollo y sustentabilidad; de ahí la importancia que los movimientos ambientalistas tengan la capacidad de ser creídos y creíbles. Los problemas que tenemos con la naturaleza, son problemas de carácter moral y de ética del hacer y de entender que el bienestar social del hombre y su subsistencia, dependen de la solución que encontremos para los problemas ambientales. 

Es indudable que en unos años más, lo que estamos viviendo en la actualidad será estudiado como un cambio de paradigma en las formas, conceptos, ideologías y protocolos de la sociedad mundial ante el medio ambiente. Lo que por tantas décadas tuvimos como cierto y consideramos que era irrefutable, en la actualidad esta en total evaluación y en proceso de cambio, de lo que significa tener la capacidad de llevar un verdadero cambio de paradigma de niveles insospechados, de cómo nos relacionamos con el presente-futuro y nuestra capacidad de encontrar la sustentabilidad que anhelamos. 

En la actualidad nos estamos introduciendo en matices extraordinarios, ante un futuro que solo percibiamos en las películas de ciencia ficción y eso ha producido la obligatoriedad de cambiar comportamientos a niveles sorprendentes, que si no nos adaptamos a esta nueva realidad, simplemente desaparecemos en el intento. La guerra por el medio ambiente en nuestro querido y amado Chile esta desatada y hace rato. Basta que nos demos una vuelta por Chiloé y constataremos cómo las salmoneras estrujan las costas para absorberlo todo y a tal grado, que lo destruyeron todo como jamás lo imaginamos. En el norte pasa lo mismo con las mineras. El sur esta destruido por las empresas forestales y con ello todas las implicaciones sociales y culturales de la nefasta y terrible intervención. Ni siquiera la Patagonia se salva. En la actualidad los territorios australes están invadidas por mineras, salmoneras y con la perspectiva que en un futuro próximo, se construyan represas con muros de contención y embalses en sus ríos más emblemáticos.

La gran crisis ambiental que en los años noventa se promocionaba en documentales, lamentablemente es una realidad. El cambio climático llegó para quedarse y si seguimos produciendo altos índices C02 el tema no tiene solución y seguiremos produciendo hambruna en los países pobres, por el simple hecho que las grandes empresas multinacionales se relacionan con el medio con codicia, sin aceptar que los tiempos son otros y que deben parar de usar el extractivismo y que los combustibles fósiles deben dejar de utilizarse si queremos sobrevivir como raza. 

Una de las soluciones más efectivas que se han dado para contrarrestar esta terrible realidad; es aplicar fuertes impuestos a los combustibles fósiles, que determinen responsabilidad social ante su uso en el bolsillo de las grandes empresas y si el público toma una determinación consciente ante esta realidad, es indudable que los políticos tienen la obligación de seguirlos.

La atmósfera en la actualidad es fina y frágil a raíz de la gran cantidad de C02 que estamos emitiendo desde la tierra. Si no tenemos la capacidad de parar el desenfrenado consumismo de la sociedad; no más haya del año 2030 la situación será más que caótica y todo cambiará en forma rápida, vertiginosa y asombrosamente para mal. Si por el contrario tenemos la capacidad de parar la destrucción, limitamos de verdad las las emisiones de C02, esta comprobado que existe esperanza de revertir el cambio climático y pararlo en forma sustancial. 

Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento, que al papel aguanta todo y que el inmediatismo terminará por destruirnos. Si un país chico y subdesarrollado como nuestro querido Chile, no tiene la capacidad de entenderlo, difícil es pedirle a las superpotencias que lo hagan y no es chiste.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo
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