Investigadores UC vs Energía Austral: Piden a tribunal ambiental revocar aprobación de represa río Cuervo


Expertos del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC consignan deficiencias en el estudio de impacto ambiental presentado por Energía Austral, en términos de su efecto real sobre el cambio climático y la destrucción de un área de alto interés ecosistémico para el país.

Hasta el Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad Católica de Chile llegó la controversia originada en el interés de Energía Austral y el gobierno por construir un embalse de 13 mil hectáreas en las cercanías de Puerto Aysén. Se trata de la central hidroeléctrica río Cuervo (consistente en dos represas unidas por un pretil), aprobada en 2013 a nivel regional por el gobierno de Sebastián Piñera y en 2016 a nivel nacional por la administración de Michelle Bachelet, decisión que fuera impugnada por ciudadanos y organizaciones ante el Tribunal Ambiental de Valdivia.

Fue durante los alegatos del 11 de diciembre pasado, en el Tribunal Ambiental de Valdivia, cuando los reclamantes dieron a conocer dos informes elaborados por un grupo de investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC, donde plantean la necesidad de revocar la resolución de calificación ambiental que dio el visto bueno al proyecto controlado por las trasnacionales Glencore y Origin Energy. 

Mediante el formato de amicus curiae (informes de peritos), los documentos entregan antecedentes sobre las deficiencias de evaluación en cuanto a la desaparición de humedales y su impacto en la generación de gases de efecto invernadero, y a la destrucción de un área de alto interés ecosistémico para el país.

Impacto sobre el cambio climático

Bajo el título “Proyecto Central Hidroeléctrica Cuervo: Impacto en humedales, almacenamiento de carbono y efecto invernadero”, la doctora (c) María Belén Gallardo da cuenta de los efectos del proyecto en el área de los lagos Yulton y Meullín (que desaparecerían bajo el embalse) y en una serie de humedales que abarcan una superficie de 2.450 hectáreas. Esto cobra relevancia especial al saber que estos particulares ecosistemas “cubren por lo menos el 3% de la superficie terrestre del planeta, pero contienen el 30% de todo el carbono almacenado en la Tierra”, según constatara una investigación de 2010. 

Dependiendo de condiciones como clima, edad, operación y ubicación, los humedales pueden ser fuentes (emisores) o sumideros (captadores) de gases de efecto invernadero. Aspectos que “en el caso del Proyecto Central Hidroeléctrica Cuervo no se evaluaron correctamente”, señala la investigadora. Más aún, sin hacer estimación alguna Energía Austral afirma que “reducirá 1,6 millones de ton anuales de emisiones de CO2” sin hacerse cargo de que “la pérdida de biomasa por inundación produce emisiones, por efecto de la descomposición aeróbica y anaeróbica de la materia orgánica, junto con no considerar que los humedales perderían su efecto sumidero de carbono”.

En este sentido, está demostrado que las turberas (tipo de humedal) son eficientes sumideros de CO2, pero que si son inundadas artificialmente pueden transformarse en fuentes de metano, gas que tiene un impacto en el cambio climático 23 veces superior al carbono. “Es por ello que considerar explícitamente el efecto que tendrá la inundación de 4.978 hectáreas de bosque y 2.450 hectáreas de humedales en la emisión de CH4 (metano) a la atmosfera, se torna elemental, no sólo a nivel regional o nacional, sino incluso a nivel global” señala Gallardo.

Más aún, el análisis cuestiona el Plan de Compensación de Humedales propuesto por la empresa, que apunta al “efecto positivo” que generaría la “protección de otras áreas con condiciones de humedal, localizadas fuera del área de influencia del proyecto". El problema, señala Gallardo, es que “no se explicita como se cuantificará ni evaluará ese efecto positivo alternativo, por lo que se considera una medida insuficiente, ya que como se mencionó, no sólo se impactarán 2.450 hectáreas de humedales sino también sus áreas adyacentes. Igualmente se detectan vacíos o falta de especificación en cuanto a implementar medidas de mejoramiento ambiental en estos predios, solo se menciona: ‘eliminación del ganado doméstico del área y control de visones’”.

En conclusión, el proyecto presenta “una escasa capacidad para identificar y valorar los impactos ambientales de carácter indirectos, sinérgicos y acumulativo” y “no existen garantías en cuanto a la correcta evaluación de los impactos ambientales y/o ecológicos significativos del Proyecto Central Hidroeléctrica Cuervo, ni de sus consecuencias, por lo que es imprescindible solicitar al Tribunal Ambiental, la revocación de la aprobación de este proyecto”.

Destructores de la pristinidad

“Proyecto Central Hidroeléctrica Cuervo, región de Aysén: Consideraciones ante la inundación de una de las últimas áreas prístinas de Chile” es el título del informe de los doctores Fernanda Salinas y Ricardo Segovia, cuyos resultados también fueron presentados ante el Tribunal Ambiental de Valdivia.

En este, los investigadores dan cuenta de las características ecosistémicas excepcionales del área que Energía Austral pretende intervenir. Entre ellas su “alta diversidad biológica y heterogeneidad ambiental, la ausencia de intervención antrópica en gran parte de su superficie, la ausencia de impacto de especies exóticas comunes, la singularidad de los lagos Yulton y Meullín sin presencia de salmonídeos introducidos, la biodiversidad única y singular de cada uno de los once humedales presentes, el elevado número y singularidad de especies en categorías de conservación en todos los grupos biológicos que han sido clasificados”.

Entre las particularidades, se apunta al devastador impacto en una especie autóctona de alto significado para la región: el puye (Galaxia platei). El embalse “favorecería la colonización de especies exóticas, en perjuicio de la única especie presente en el sistema, G. platei, y afectaría el único sistema de grandes lagos conocidos que no han sido invadidos por especies salmonídeas”. Además, “impediría la migración y conectividad con la red hídrica de G. platei, afectando negativamente el flujo de individuos y su consecuente flujo génico” y “eliminaría los hábitats requeridos para la reproducción de G. platei, que contempla plantas acuáticas o algas filamentosas”.

Otro aspecto relevante es que Chile, al suscribir el Convenio sobre Biodiversidad Biológica, se comprometió a proteger el 10 % de cada ecosistema natural del país. Sin embargo el tipo vegetacional Matorral Arborescente de Chapel (Escallonia virgata), solo presente en Aysén, no tiene representación alguna en el Sistema de Áreas Silvestres Protegida. Avanzar con la represa río Cuervo afectaría a esta variedad presente en el área de influencia del proyecto, en un sistema que se mantiene sin alteración antropogénica y que más que ser intervenido, señalan los expertos, debiera ser protegido.

Estos son algunos de los antecedentes que llevan a los investigadores a afirmar que “el conjunto de impactos ecológicos asociados a la construcción y operación de un embalse en el río Cuervo, caracterizado por ser un área prístina, con una elevada diversidad biológica y ecológica y de relevancia ecosistémica, con alto número de especies amenazadas, con una singularidad paisajística y ecosistémica única como consecuencia de la escasa presencia de intervenciones antropogénicas, no se condicen con un interés nacional de preservar el patrimonio natural y proteger nuestra biodiversidad”. En este sentido, indican que el área debiera ser “protegida por su alto valor biológico y ecosistémico”. 

Ante ello, solicitan al Tribunal Ambiental de Valdivia “considerar nuestras observaciones y que la aprobación del Proyecto Central Cuervo en la Región de Aysén sea revocada”.

Por, Patricio Segura.


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