Sustentabilidad no es más que ética y sentido común - Por Andrés Gillmore

Uno de los mayores problemas que tenemos en la actualidad esta radicalizado en lo que se refiere a la sustentabilidad del modelo de desarrollo. Pocos tienen claro que sustentabilidad no es más que tener la capacidad de mantenernos a nosotros mismos sin ayuda exterior y sin agotar los recursos naturales. Si tuviéramos la capacidad de hacer ese cálculo en lo que a desarrollo se refiere y reconocieramos la capacidad de carga, tendríamos al instante la proyección de futuro de Chile y con ello la capacidad de definir, planificar y proyectar sustentablemente. Lamentablemente dado el formato de gobierno que nos rige y al no contar con un Estado que administre los recursos naturales como debe, hace rato que estamos a merced de intereses creados que no tienen visión de futuro, que solo piensan en ganancias inmediatas y hemos dejado de tomar en cuenta el futuro de las regiones.

Muchos creen que desarrollo sustentable es una forma complicada y inverosímil de hacer, pero la sustentabilidad no es más que aplicar sentido común a la toma de decisiones en materia de desarrollo, protegiendo la naturaleza con equidad social. Naturaleza por si mismo es humanidad por sobre todas las cosas y humanidad es naturaleza en todas sus formas y variables y ambas muy complementarias en todos sus sentidos, que para proyectarse necesitan balance y armonía para ser plenas. Cuando cuidamos el medio ambiente respetamos el fundamento social y si cuidamos lo social, cuidamos el medio ambiente. 

La sustentabilidad no trata de sistemas políticos ni económicos, se enfoca principalmente en el formato del modelo de desarrollo, que a partir del cuidado del medio ambiente, va creando un fundamento en forma gradual y organizada que permite planificar la relación con la naturaleza, con nosotros mismos y con la sociedad en la que estamos insertos; que no es más que sentido común en su forma más eficiente.

El desarrollo en la actualidad no deja de ser un formato con atributos y características que le permiten permanecer y reproducirse para satisfacer sus necesidades, poniendo en peligro las generaciones futuras por satisfacer las propias. Para que esto no sea redundante como en la actualidad, debemos poner el componente ético en la forma en que proyectamos y tomamos las decisiones en las formas y modelos de desarrollo, pues al pensar en las generaciones futuras y no sólo en las generaciones actuales, es posible decidir con solidaridad, que no es más que un principio ético de comportamiento social. 

El componente ecológico en todo lo relativo con la naturaleza, habla de la necesidad de mantener la capacidad de recuperación de los ecosistemas. Ambos planteamientos se unen bajo un desarrollo sustentable, pensando en una relación donde todos salgan beneficiados; por eso el desarrollo sustentable requiere de políticas productivas capaces de satisfacer las necesidades de la población en el presente y atender las necesidades de las generaciones futuras, en función de los recursos disponibles con orden, entendiendo los límites que deben disponer para no afectar la sustentabilidad y la proyección de futuro de una sociedad. 

El desarrollo sustentable tiene aceptación universal, pero a pesar de la unanimidad en torno al concepto, no ha significado en la realidad la unificación de criterios y de hecho se le han dado varias interpretaciones al concepto. El desarrollo sustentable tiende a ser un concepto que provoca confusiones, algunas verdaderas y otras deliberadamente confusas y algunas producto de la ignorancia, que sin conocimiento de causa existen determinados grupos, individuos y Estados que se declaran a si mismos ser “sustentables”, porque equivale a ser ético, defensor de la naturaleza, con cualidades morales muy por encima de los mundanos intereses de la política; pero que en verdad es simplemente una fachada y es lo que ocurre en nuestro querido y amado Chile lamentablemente. Donde la sustentabilidad es solo un discurso para obtener votos.

El enfoque ecologista reduce el concepto a la mera sustentabilidad, preocupándose solo de las condiciones necesarias para mantener la vida humana a lo largo de las generaciones futuras, desentendiéndose del aspecto del bienestar y la producción y la posterior distribución de bienes y servicios. Este aspecto se ha transformado en un problema de gran trascendencia, al enfatizar sólo los límites ecológicos, al pretender un crecimiento continuo en un planeta finito, de un tema que no resalta solidaridad alguna con las generaciones futuras y no considera los aspectos distributivos en las generaciones actuales y las opciones reales ante la capacidad de carga. 

El desarrollo sustentable para que tenga proyección de futuro, requiere que la economía tenga la capacidad de mantenerse dentro de los márgenes de la capacidad de carga de la naturaleza. Esta falta de análisis comparativo de lo que se tiene, de lo que se usa y cómo se produce, ha provocado en las últimas décadas que la sustentabilidad sólo pueda entenderse como un formato de desarrollo sin aumentos cuantitativos por considerarse imposibles que van mucho más allá de una escala que exceda la capacidad de carga. 

El enfoque puramente ecológico en la actualidad no permite identificar los requisitos económicos y sociales que la sustentabilidad requiere de una sociedad y se ha limitado a la prescripción de un crecimiento poblacional y económico cero, sosteniendo que gran parte de la contaminación y del daño a la naturaleza esta siendo causado por tendencias propias de la sociedad, cuando esta realidad no es bien así y mayoritariamente se debe a la codicia empresarial que quiere ganar mucho y invertir poco.

Los riesgos del crecimiento económico no se consideran insuperables y existe en el mundo empresarial un optimismo irreal sobre la disponibilidad futura de los recursos naturales, apostando que se encontrarán las soluciones tecnológicas para los problemas ambientales sin hacer nada por cambiar esa realidad. Los cambios ecológicos y económicos siempre son graduales y deben producir resultados que aseguren una gestión aceptable del mundo natural, con políticas ambientales que esten bajo un concepto y un impulso para permitir el cambio de paradigma y podamos hacer la renovación técnica, económica y cultural que requerimos para proyectarnos sustentablemente. 

El desafío que en la actualidad tiene toda sociedad que se respeta a si misma, es crear la innovación y el mejoramiento de la estructura económica. La contribución de la tecnología a la consecución de objetivos medioambientales es amplia y es indudable que la integración entre medio ambiente y la economía debe ser realizada por medio de la revolución tecnológica en forma sustentable. Un país que no tiene la capacidad de invertir en investigación tampoco lo tendrá para industrializarse y por consiguiente esta dejando de lado, la capacidad de salir de la dependencia de los commodities y eso es una involución en el mundo de hoy.





Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo
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