Conmemoración Día Mundial de la Justicia social - Por Dominique Brautigam

El 20 de febrero se conmemoró el Día Mundial de la Justicia Social, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el año 2007, con el objetivo de promover los esfuerzos internacionales para aumentar la erradicación de la pobreza, el pleno empleo y el trabajo digno, la igualdad de género y el acceso al bienestar social y justicia para todos. También se basa en la fuerte relación entre el desarrollo social y la justicia social, por un lado, y la paz y la seguridad por el otro, ya que todos son interdependientes.

¿Cómo estamos en Chile cuando hablamos de justicia social? 

Para analizar la temática de pobreza es importante considerar los resultados de la CASEN 2015, complementando la mirada con aspectos cotidianos de las poblaciones más excluidas y que frecuentemente son invisibilizados por los análisis económicos y monetarios. Resultado de esto es lo indicado en la nueva medición confirmando que el 23,3% de los niños, niñas y adolescentes viven en situación de pobreza multidimensional en Chile, perteneciendo al grupo etario más pobre y excluido de nuestra población. Lo cual preocupa encarecidamente al ser un sector que requiere de mayor contribución en satisfacer sus necesidades, para permitirles disponer las competencias básicas necesarias, que favorezcan el acceso a una vida adulta autónoma, con igualdad de oportunidades y herramientas que posibiliten sus aspiraciones.

Debemos aprender a valorar la trascendencia de un indicador que muestra variables que afectan de manera fundamental la calidad de vida de las personas en términos cotidianos. Es incomprensible que en el estado de desarrollo que se encuentra el país, todavía tengamos indicadores de un 28% de población que presenta algún tipo de pobreza (por ingreso o multidimensional). 

Otra situación que alarma es el resultado de la Dimensión Educación, señalado en la CASEN, que indica que el 30,2% de los Hogares presentan “carencias” en el Indicador Escolaridad, reflejando en ello que hay al menos una persona de 18 o más años que no ha terminado sus estudios, según lo establecido por ley, como un derecho. 

Nuestras emociones se estremecen en su máxima expresión de dolor e injusticia con los reincidentes actos de violencia y vulneración hacia la mujer, tema que ha destacado nuestra región durante el año 2016 y principios del 2017, en donde existen estadísticas promedio anuales de 40 femicidios y más de cientos intentos, que se repiten año a año en nuestro país. Reflejando la fragilidad de vacíos para proteger a miles de mujeres que sufren del trato indigno hacia ellas. Según las estadísticas una mujer demora más de 7 años en aceptar que fue agredida por su pareja, promedio de tiempo excesivamente largo para esperar que la víctima, busque ayuda bajo su iniciativa y consciencia. 

Podríamos continuar estableciendo desafíos, que en la actualidad generan injusticia social en nuestro país, sabemos que la solución está en lograr una sostenida prosperidad, en que las acciones y responsabilidades sean compartidas, para lograr una igualdad de trato y oportunidades entre TODOS, involucrando al estado y sociedad civil, ateos y creyentes, pobres y ricos, familias y colegios, empleadores y empleados, mujeres y hombres, niños y adultos… 

Se necesita con URGENCIA el compromiso de todos como sociedad INVOLUCRÁNDOSE activamente en ser parte de una solución, tomando conciencia de evitar ante nosotros cualquier acto de discriminación y desigualdad, en donde la conciencia moral, ética, respeto, empatía y preocupación por el otro este latente constantemente durante el camino de nuestras vidas. 





Por, Dominique Brautigam Lagomarsino 
Directora Ejecutiva Sede Aysén 
Fundación Hogar de Cristo 
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