Medios digitales, política y ciudadanía - Por Andrés Gillmore

La crisis política y de representación que vivimos en la actualidad, podría resumirse, en que hemos perdido la capacidad de reflexión y caído en la incomprensible negación de la realidad, por una clase política y dirigente que no ha tenido la capacidad de adaptarse a la nueva realidad y no ha entendido el avance de la postura ciudadana para decidir lo que quiere. Por eso no podemos olvidar, la importancia de hacer el cambio desde el mundo ciudadano, que al final de cuentas tiene el poder de cambiar esa realidad. 

Los cambios que se han producido a nivel global en la forma del hacer en todo orden de cosas, no se han posicionado dentro de nuestra decadente forma presidencialista de hacer política y aunque duela decirlo, nos hemos transformando en un país del pasado en el mundo del futuro en lo que a políticas de desarrollo respecta, a pesar de lo urgente que comprendamos la importancia del proceso de renovación que se esta gestando en política, haciendo que en la actualidad estamos inmersos en una lógica netamente mercantilista, que no esta de acuerdo con las necesidades reales del país y con el pasar de los años nos esta pasando la cuenta. Quienes deberían liderar estas transformaciones, lo están haciendo desde intereses propios, en desacuerdo con las necesidades de lo social en que debemos hacer política que reconocemos como propia y no esta de acuerdo con nuestras ventajas comparativas tanto a nivel país como de región. Queramos o no, la incongruencia de las posturas, esta dejándonos fuera de juego en temas de relevancia, atentando la sustentabilidad del desarrollo. 

La necesidad de información en tiempo real, se hace más apremiante en nuestra cotidianidad. Las herramientas tecnológicas que están a nuestra disposición, nos ha permitido almacenar, obtener, retransmitir información eficientemente, produciendo desincronización entre el mundo político y el ciudadano. El desarrollo del mundo electrónico, ha transformado las formas de información y comunicación, modificando el escenario y la forma de la política y la casta política no ha estado a la altura de las necesidades de la población.

La llamada Revolución Digital, ha puesto sobre la mesa un abanico de posibilidades de comunicación que en cierta medida nos ha jugado en contra. La aproximación de la tecnología a los medios de comunicación a solo un clic en nuestros computadores, determino una nueva forma de relacionarnos con la economía-productiva-social, bajo una nueva mirada cultural y de la esencia de la política misma, que presupone un relacionamiento nuevo y bajo paradigmas renovados, desarrollando un panorama que multiplicó la comunicación, produciendo la fragmentación de los contenidos, al acercar la realidad al mundo social en temas que en el pasado se ignoraban por completo. 

Esta nueva escena social-tecnológica-cultural, creo ciudadanos preocupados por su destino y con la capacidad de contestar lo que en el pasado fue incontestable, con nuevos perfiles del hacer por el valor de la digitalización social, dentro de un contexto de reorganización integral de intereses y contenidos, estableciendo una mirada hacia el desarrollo de la propia estructura social y cultural de la sociedad, donde lo político es esencial si tiene contenido cultural, social y ambiental.

Ante esta nueva estratificación, los partidos políticos y la ciudadanía, se encuentran con el reto de establecer lo que se ha denominado en el mundo globalizado como la ciberdemocracia, en que el medio digital y sus usuarios, enfrentan la creación de espacios de debate y encuentros para reformular la democracia bajo supuestos más propios. Los movimientos ciudadanos surgidos en el último tiempo, han creado una realidad al ser más numerosos y directos para enfrentar la nueva realidad que en el pasado y deshacerse de la política tradicional y la forma poco actual en cómo operan los partidos políticos del reconocido establishment político que rige nuestros destinos, que que con el pasar de los años han coartado y subyugado la forma de hacer de la política chilena. 

Las tecnologías de la comunicación desarrollaron nuevas concepciones para procesar la información política, abriendo opciones interpersonales entre ciudadano y política como jamás se pensó. Los medios de comunicación y la creciente conectividad, ha permitido una forma de relacionamiento interpersonal entre ciudadanía y representantes, produciendo una revolución integral de los intereses sociales, hacia formas específicas de organización, en que las nuevas tecnologías se han transformado en fuentes de interacción social integradoras entre organizaciones y la política del hacer, convirtiendo a los ciudadanos en generadores de lo que se ha denominado como un nuevo orden social, en áreas que en el pasado estaban limitadas para el ciudadano común y ahora son accesibles a todos por igual.

La llegada de internet al mundo social, democratizó la información, renovó la participación política y desarrollo en la ciudadanía la necesidad de un diálogo al que aspiraban los griegos en la antigüedad, considerados los padres de la democracia, que se denominó ya en esos tiempos como “democracia representativa”. Las tecnologías democratizaron el escenario político, al permitirle al ciudadano común el acceso a información en tiempo real y una participación igualitaria en los asuntos políticos. Hablar de comunicación política en la actualidad, no es otra cosa que establecer un diálogo participativo entre gobernantes y gobernados, como elemento indispensable para obtener una democracia eficiente y sustentable, con un diálogo constante entre candidatos y electores; entre gobernantes y ciudadanos.






Por, Andrés Gillmore
Estudió sociología
Empresario turístico
Consultor de proyectos de desarrollo

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